VENEZUELA: UN ASUNTO DE TODOS.

Por: Martha Perez desde República Dominicana. Parlamentaria en el PALACEN.

El drama que se vive en Venezuela desde el inicio de la noche del pasado miércoles 24 tras el desastre natural ocasionado por dos sismos casi consecutivos de entre 7,2 y 7,5 grados de magnitud, va describiendo una historia de profundo dolor donde la vida y la muerte se entremezclan bajo las piedras y el humanismo y solidaridad se abrazan desde el terreno de los derrumbes hasta la llegada por aire, mar y tierra, procurando salvar vidas obligadas a entregarse a la muerte si no llega a tiempo la mano socorrista que lo evite.

Indescriptible ha resultado el impacto del fenómeno natural que sorprendió a un pueblo resiliente, acostumbrado a conquistar su bienestar contra vientos y mareas de la mano de sus autoridades, pero hoy cuenta a sus víctimas mortales en cifras escalofriantes que cada hora crecen.

Los gritos de auxilio son escuchados con impotencia por quienes lograron estar fuera de edificios colapsados conjugándose con algunos gritos de esperanza de quienes han podido ser socorridos de debajo de las piedras, como aquel bebe cuyo padre, al arrebatárselo al escombro que le servía de cuna dura, quitó: ¡Dios es grande!Ante el drama y el dolor los pueblos de nuestra América están respondiendo con solidaridad, unidad y esperanza.

Martha Perez desde República Dominicana. Parlamentaria en el PALACEN.

Ninguno debe quedarse atrás. Por fortuna, la República Dominicana fue el primero en manifestarse enviando rescatistas y otras ayudas, lo cual es un gesto que demuestra el reconocimiento a los lazos históricos que unen a los pueblos dominicano y venezolano.

Un asunto de todos.

La difícil situación que vive Venezuela debe ser un asunto de todos, sin tintes políticos, el momento es de unidad, humanidad y solidaridad, contribuyendo a lo que se está demostrando desde el mismo territorio impactado: Una unidad por una misma misión, que es el milagro de la vida.

Los países de todo el mundo se están manifestando ofreciendo ayuda a Venezuela, marcando una consigna que se ha generalizado “Venezuela no está sola”.

Cuerpos de seguridad, bomberos, rescatistas, brigadistas profesionales y voluntarios están ofreciendo su mano amiga, su ayuda humanitaria, con el único objetivo común de salvar vidas. Las ayudas humanitarias en insumos necesarios para estos casos también se expresan desde distintos puntos de los continentes con un activismo concordante con la catástrofe que ha partido en mil pedazos la dinámica cotidiana de este hermano pueblo.

Atrás las diferencias adelante la unidad.

Muy a contrapeso de las expresiones de solidaridad y humanidad de la gran mayoría de países y pueblos del mundo, hay sectores y personeros adversos al gobierno de Venezuela que han querido sacar provecho político en medio de esta indescriptible situación de desastre natural, lo cual demuestra su anti patriotismo, anti humanismo e insolidaridad, frente a un drama que impacta directamente a la vida de seres humanos, familias y en lo material a ciudades completas en sus infraestructuras.

Da pena y vergüenza escuchar declaraciones de opositores que han tenido que hacer vida fuera de Venezuela, expresarse como si la vida de sus connacionales no les importa, como si los fenómenos sísmicos pueden ser programados o manipulados por manos humanas, como si el humanismo y la solidaridad les son fantasmas para asustar a sus contrincantes. ¡No!, quienes así piensen o crean, quienes pretendan sacar provecho político de esta crisis generada por un terrible terremoto, están equivocados.

La vida está por encima de todo.

Las diferencias políticas tienen que ser apartadas de esta situación. Y todos los que sienten sensibilidad humana y social, los que conocen y saben practicar la solidaridad, deben reconocer que el momento es un llamado a la unidad en la diversidad, frente a este asunto que no es solo de Venezuela, es de todos.

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