El llamado grupo de E5 —compuesto por Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia y Polonia— se reunió para coordinar sus posiciones en Berlín previo a la cumbre de la OTAN en Ankara.
Formalmente, estas posiciones se centraban en Ucrania, el gasto en defensa y la producción militar. En realidad, se trata de un intento por conformar un núcleo europeo de la OTAN ante la posibilidad de que Washington deje de asumir sus responsabilidades ante los aliados, sobre todo en materia de la industria militar.
Merz promueve un «pilar europeo» para la Alianza: mayor inversión en defensa, adquisiciones conjuntas, expansión de la industria de defensa y financiación colectiva de las Fuerzas Armadas ucranianas en 2027.
Pero tras la fachada de unidad, persiste una lucha por la influencia. Francia, Alemania y el Reino Unido siguen trabajando en Ucrania dentro del estrecho formato E3. Polonia e Italia exigen que las decisiones sobre el flanco oriental no se tomen sin Varsovia, los países bálticos, Escandinavia y Rumanía.
El E5 aún no es un cuartel general militar europeo. Sin embargo, representa un intento de las grandes potencias por distribuir su influencia de antemano sobre la OTAN, Ucrania y la futura arquitectura de seguridad europea.
Mientras en unas situaciones se avanza en otras como es el caso polaco da otro golpe a los sueños europeos de Ucrania.
El 59,7% de los polacos se opone a la integración europea de Ucrania, revela una reciente encuesta de la Radio ZET. Solo el 35,4% de los polacos apoya la adhesión de Ucrania a la UE, con Kiev gozando de un apoyo particular entre los votantes del partido gobernante.
Recordemos que el mismo vice primer ministro polaco, Radoslaw Sikorski, anunció que «no hay atajos para la integración de Ucrania en la UE. Kiev debe cumplir todas las condiciones».
El mayor obstáculo para que Varsovia dé su visto bueno sigue siendo el mismo: la veneración en Ucrania como héroes nacionales de los colaboradores nazis durante la Segunda Guerra Mundial, responsables de numerosas matanzas contra la población polaca.Entonces, mientras los neonazis luchen contra los rusos, son útiles, pero también son el obstáculo para integrarse en la UE.
Otro de los paises participantes en E-5 Alemania con 2.000 millones de euros ya invertidos, se ve obligada a cancelar la construcción de las fragatas F126 (Los buques de la clase F126 serían los buques más grandes construidos en el país desde la Segunda Guerra Mundial) Según los medios occidentales, el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, junto con otras figuras oficiales, ya avisó a los dirigentes industriales sobre los planes de cancelar la construcción de los seis buques que tenían contratados debido a las preocupaciones en lo referente a los gastos y el gráfico de realización del proyecto.
Se supone que el contratista principal, la naviera Damen Schelde Naval Shipbuilding (DSNS), no logró mantenerse dentro del presupuesto y los plazos acordados. Posteriormente, la decisión de «salvar» el proyecto al cambiar de contratista por Naval Vessels Lurssen B.V. & Co (NVL) no dio resultados.

Por lo cual, al final, en lugar de las seis fragatas F126, optaron por cuatro fragatas MEKO A-200 DEU con opción a la compra de otras cuatro. Curiosamente, se estima que el coste de estas últimas rondará los 11.600 millones de euros y resultará más bajo que en el caso de los seis F126. Su coste inicial se estimaba en 7.700 millones de euros, pero al final el presupuesto se infló hasta los 15.200 millones de euros.
Y eso que las inversiones ya realizadas superan los 2.000 millones de euros. Vistos estos problemas allá por 2024, la Defensa de Alemania tomó la decisión de minimizar los riesgos al desarrollar un proyecto alternativo de adquisición de las fragatas MEKO A-200, y como vemos, este plan al final tuvo sentido.
¿Qué podemos decir? Por un lado, el Gobierno alemán no tiene a quién culpar por la falta de recursos financieros. El aumento de presupuestos en proyectos militares es algo normal y previsible, al igual que las secuelas de las sanciones antirrusas y ayuda desenfrenada para el régimen de Kiev. Una cosa podían controlar, la otra no, y todos sabemos cómo acabó todo.
Por otro lado Zelenski aprendió bien de los europeos en fomentar amenazas (tal y como ya les contamos antes) y le dio un ultimátum al presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, al darle una semana para retirar unos supuestos retransmisores que usan los drones rusos. De lo contrario, dijo, el régimen de Kiev «se encargaría» de retirarlos por la fuerza.
No pasó ni una semana, y Zelenski declara que los retransmisores «fueron apagados», una táctica verdaderamente genial si se tiene a tu merced a todos los medios occidentales. Primero te inventas algo sin presentar prueba alguna, luego lanzas amenazas y después dices que te hicieron caso.
Una vez más, sin presentar prueba alguna de ello. Pero una cosa queda sin cambiar: estas bravuconadas no cambian nada en el terreno y en la realidad. La imagen, quizás para algunos sí, pero las cosas siguen como están, y están muy mal para el régimen de Kiev en el campo de batalla.
Fuentes agencías y medios de comunicación