Yemen y Arabia Saudita intensifican la guerra: ataques contra Riad paralizan el tráfico aéreo y desatan una nueva oleada de bombardeos

Por Juan Carlos Alí Torres, Internacionales.

Los hutíes reivindican ataques con misiles y drones contra el aeropuerto internacional Rey Khalid y una base aérea saudita. Riad responde con una intensa campaña militar sobre Yemen, mientras se multiplican los informes de víctimas civiles y crece la preocupación por la seguridad regional.

Riad / Saná. La confrontación militar entre Arabia Saudita y las fuerzas vinculadas al movimiento hutí de Yemen ha entrado en una nueva fase de escalada, marcada por ataques contra infraestructuras estratégicas, interrupciones del tráfico aéreo y bombardeos de represalia sobre territorio yemení.

Las Fuerzas Armadas yemenitas reivindicaron el lanzamiento de un misil balístico contra el Aeropuerto Internacional Rey Khalid, en Riad, y una operación con drones contra la base aérea de Khamis Mushait, en el suroeste de Arabia Saudita. Según los comunicados difundidos por los hutíes, las operaciones forman parte de su respuesta a la ofensiva militar saudita sobre distintas provincias de Yemen.

Los ataques habrían provocado víctimas, daños materiales y alteraciones en las operaciones aeroportuarias. Sin embargo, la magnitud de los daños, el balance definitivo de víctimas y la eficacia de los sistemas de defensa sauditas requieren confirmación independiente.

El Aeropuerto Internacional Rey Khalid, una de las principales puertas de entrada a Arabia Saudita, se convirtió en uno de los objetivos centrales de la ofensiva. La Autoridad General de Aviación Civil saudita anunció la suspensión de operaciones para evaluar las condiciones de seguridad de las instalaciones tras los ataques.

La interrupción del tráfico aéreo ha generado importantes dificultades para las compañías que operan en la región. Según las cifras atribuidas a la consultora aeronáutica Cirium, las cancelaciones alcanzaron niveles extraordinarios durante el domingo y el lunes, aunque los porcentajes difundidos varían según el periodo y el conjunto de vuelos analizado.

Las informaciones disponibles también apuntan a cancelaciones y restricciones de servicios de compañías internacionales, entre ellas Lufthansa y Air France-KLM, además de aerolíneas regionales. Algunas empresas han optado por suspender temporalmente sus rutas o modificar sus itinerarios para reducir la exposición al riesgo.

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos ha recomendado extremar las precauciones en los vuelos que atraviesen o se dirijan al espacio aéreo saudita. En paralelo, los datos de seguimiento aéreo citados en los informes periodísticos muestran desvíos de aeronaves hacia otros aeropuertos, entre ellos el de Yeda.

La crisis también amenaza con repercutir en las actividades económicas y empresariales internacionales que dependen de la conectividad aérea de Riad, incluidos los encuentros del sector energético previstos en la capital saudita.

La estrategia hutí y la presión sobre las infraestructuras estratégicas de las fuerzas yemenitas, han advertido de que continuarán sus operaciones contra objetivos sauditas mientras persistan los ataques sobre Yemen. Su mensaje resume la estrategia anunciada con una consigna: «Un aeropuerto por un aeropuerto, un asedio por un asedio y una escalada por una escalada». Los hutíes presentan estas operaciones como una respuesta a la ofensiva saudita y una forma de elevar el coste militar y económico de la intervención de Riad.

Entre los medios empleados figuran misiles balísticos y drones. Los denominados drones Shawaz son descritos en las informaciones difundidas sobre el conflicto como sistemas tácticos controlados remotamente, cuyo coste relativamente reducido puede permitir su utilización repetida frente a infraestructuras protegidas por sistemas de defensa más caros.

El empleo de armamento de bajo coste frente a sistemas antiaéreos sofisticados plantea un problema de desgaste: interceptar cada amenaza puede exigir el uso de municiones defensivas cuyo precio y disponibilidad son muy diferentes de los de los aparatos atacantes.

No obstante, la información disponible no permite establecer con precisión qué sistemas se utilizaron en cada ataque ni determinar de forma independiente si se produjo una saturación efectiva de las defensas sauditas.

Las fuerzas yemenitas también renovaron sus advertencias a aerolíneas, trabajadores y pasajeros sobre los riesgos de operar en aeropuertos sauditas, con excepciones anunciadas para las terminales situadas en las zonas sagradas de La Meca y Medina.

La respuesta de Riad responde con bombardeos sobre Yemen, concentrado en una campaña de ataques aéreos y con misiles contra territorios bajo control hutí. Según el portavoz militar yemení, el general de brigada Yahya Sari, la aviación saudita llevó a cabo 119 incursiones y ataques durante un periodo de 24 horas.

Sari afirmó que las operaciones alcanzaron la capital, Saná, y las provincias de Al-Jawf, Taiz, Saada, Marib, Lahij, Al-Bayda e Ibb. También sostuvo que los aviones de combate F-15 y Typhoon despegaron de bases sauditas para ejecutar los bombardeos, mientras que otros ataques con misiles se efectuaron desde las regiones de Najrán y Jizán.

El portavoz aseguró que, desde el inicio de la reciente escalada, el número acumulado de incursiones aéreas y ataques con misiles sauditas asciende a 2.177. Estas cifras proceden de las autoridades militares yemenitas y no han sido verificadas de forma independiente.

Bonbardeos sobre Sana

Los informes difundidos desde Yemen denuncian que varios ataques alcanzaron viviendas y zonas residenciales, con consecuencias especialmente graves para la población civil, en el distrito de Al-Misrakh, en la provincia de Taiz, se informó de la muerte de un niño y de heridas sufridas por su madre tras el impacto de un proyectil. En la provincia de Al-Jawf, los reportes elevaron a ocho el número de fallecidos en ataques contra viviendas de los distritos de Khab y Al-Sha’af, incluidos dos niños.

El Ministerio de Salud con sede en Saná comunicó, además, que los ataques en esa zona dejaron un total de 16 personas entre fallecidas y heridas. En Hamdan, al noroeste de la capital, las autoridades sanitarias informaron de la muerte de una persona y de otras cinco heridas durante un bombardeo.

Las cifras y las circunstancias de estos episodios proceden de fuentes yemenitas vinculadas a las autoridades de Saná y necesitan contrastarse con fuentes independientes. Aun así, los informes ponen de relieve el riesgo que la intensificación de los ataques supone para los civiles, especialmente para las familias que viven en zonas próximas a objetivos militares.

Esta escalada con consecuencias regionales no se limita a los bombardeos y los ataques con drones. Según las informaciones difundidas sobre la respuesta saudita, Riad habría intensificado también las operaciones terrestres de las fuerzas del Gobierno yemení reconocido internacionalmente, respaldadas por Arabia Saudita.

Uno de los objetivos estratégicos sería reforzar el control de las zonas próximas al estrecho de Bab el-Mandeb, un paso marítimo de importancia internacional para el comercio entre el mar Rojo y el golfo de Adén., la evolución de los combates en esta región resulta especialmente relevante por su proximidad a las rutas marítimas que conectan Europa, Asia y Oriente Medio. Una ampliación del conflicto podría incrementar los costes del transporte, las primas de los seguros y los riesgos para el comercio internacional.

También se ha informado de gestiones sauditas para obtener mayor cooperación militar y logística de socios internacionales, así como de preocupaciones sobre la disponibilidad de interceptores antiaéreos. Sin embargo, las versiones sobre acuerdos concretos de defensa conjunta, compromisos de apoyo extranjero y el alcance de una eventual intervención estadounidense deben considerarse pendientes de confirmación independiente.

La situación plantea, además, interrogantes sobre la capacidad de los sistemas defensivos sauditas para hacer frente a ataques combinados con drones, misiles de crucero y proyectiles balísticos, mientras ambos bandos anuncian operaciones militares y reivindican sus objetivos estratégicos, la población yemení continúa expuesta a bombardeos, desplazamientos y destrucción de viviendas e infraestructuras, siendo la población civil, principal víctima de la escalada

Yemen arrastra desde hace años una grave crisis humanitaria, agravada por la guerra, el deterioro de los servicios públicos y las dificultades para garantizar el acceso a alimentos, atención sanitaria y agua potable. Una nueva intensificación de los ataques amenaza con empeorar unas condiciones de vida ya extremadamente precarias.

Los ataques contra aeropuertos y bases militares sauditas, por su parte, elevan el riesgo de que la confrontación se extienda a infraestructuras civiles y a las rutas internacionales de transporte, lLa suspensión de vuelos puede proteger temporalmente a pasajeros y tripulaciones frente a amenazas inmediatas, pero también tiene consecuencias económicas para viajeros, trabajadores y empresas. La situación exige distinguir entre los objetivos militares declarados por las partes y los daños que finalmente soporta la población.

La nueva oleada de ataques evidencia la dificultad de contener una confrontación en la que cada operación militar alimenta nuevas represalias siendo un conflicto sin una salida a la vista, donde los hutíes buscan demostrar que pueden alcanzar instalaciones estratégicas dentro de Arabia Saudita, mientras Riad intenta reducir su capacidad ofensiva mediante bombardeos y apoyo a sus aliados sobre el terreno.

El problema es que la superioridad tecnológica o material no garantiza por sí sola una solución política. Los ataques contra infraestructuras críticas pueden multiplicar los costes económicos, pero también ampliar el enfrentamiento y aumentar el número de víctimas.

La evolución de los próximos días dependerá, en buena medida, de la intensidad de las represalias, de la capacidad de las partes para sostener sus operaciones y de la posibilidad de reactivar canales diplomáticos, por ahora, la crisis combina tres riesgos: la expansión de los combates, la interrupción de conexiones aéreas y comerciales estratégicas y el aumento de las víctimas civiles.

La seguridad regional no dependerá únicamente de quién consiga imponer mayores daños al adversario, sino también de la capacidad de detener una espiral de represalias que amenaza con prolongar la guerra y agravar el sufrimiento de la población yemení.

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