Venezuela ante la gran contradicción: ¿puede sobrevivir el chavismo si el petróleo vuelve a depender de Estados Unidos?

Por Adriana F Gomez

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunciaron un histórico y descomunal pacto petrolero. Trump lo calificó en su red Truth Social como «¡EL MAYOR ACUERDO PETROLERO DE LA HISTORIA MUNDIAL!».

Los puntos clave del acuerdo firmado contemplan las siguientes condiciones: El volumen de crudo: Involucra el control mayoritario sobre campos maduros que concentran un estimado de 65.000 millones de barriles de reservas de petróleo venezolano.

Vigencia del contrato: El acuerdo petrolero tendrá una duración de 25 años, con un mecanismo de inversión en los campos , contratos que se entregarán mediante contratos a empresas estadounidenses para su reactivación y explotación a corto plazo prometiendo una modernización con una iversion de hasta 100.000 millones de dólares.

Aunque el plan contempla la entrada masiva de capital privado para recuperar y modernizar la infraestructura de producción, el gobierno venezolano ha enfatizado que el país mantendrá la soberanía formal sobre sus recursos naturales , algo que no es cierto ya que dutante 25 sños todo el petroleo estara a disposición del imperio.

Este movimiento estratégico le otorga de manera efectiva a los Estados Unidos el manejo de una parte fundamental del sector energético de Venezuela, duplicando el respaldo de reservas a las que tiene acceso el país norteamericano por un lado y por el otro deja a Venezuela sin sus recursos mas preciados el petroleo y piede su soberanía energetica.

El acercamiento entre Washington y Caracas abre una crisis política en el corazón del proyecto bolivariano: la soberanía energética, principal bandera de Hugo Chávez, vuelve a estar condicionada por la relación con Estados Unidos.

enezuela concentra aproximadamente el 17% de las reservas probadas de petróleo del mundo.

Durante más de dos décadas, la soberanía petrolera fue uno de los pilares fundamentales del proyecto político iniciado por Hugo Chávez. El control estatal sobre los hidrocarburos no era únicamente una cuestión económica. Era el símbolo de una revolución que pretendía recuperar para el Estado venezolano la riqueza nacional y utilizarla para financiar políticas sociales, reducir la pobreza y construir una política exterior independiente de Washington.

Por eso, cualquier acuerdo que conceda a empresas estadounidenses o al Gobierno de Estados Unidos una capacidad decisiva sobre la explotación, comercialización o financiación del petróleo venezolano representa una contradicción histórica de enorme magnitud.

Venezuela se encuentra ante una pregunta que afecta directamente al futuro del chavismo:¿Puede mantenerse un proyecto político que se define como antiimperialista si su supervivencia económica depende cada vez más de acuerdos con Estados Unidos?

Y existe otra pregunta todavía más incómoda para el movimiento bolivariano:¿qué queda hoy del proyecto de independencia económica de Hugo Chávez?

Un país con el 20% del petróleo mundial

Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del planeta. Las estimaciones internacionales sitúan sus reservas en torno a los 303.000 millones de barriles, aproximadamente una quinta parte de las reservas probadas mundiales.

Para comprender la magnitud de esa cifra basta una comparación: Venezuela posee más reservas probadas que Arabia Saudí y Canadá, aunque una gran parte de su petróleo se encuentra en la Faja Petrolífera del Orinoco y requiere inversiones, tecnología y procesos complejos para su extracción y procesamiento.

Si un acuerdo otorgara control económico, operativo o comercial sobre el equivalente al 20% de las reservas venezolanas, estaríamos hablando potencialmente de unos 60.000 millones de barriles.

Una cifra de esta dimensión no tendría únicamente consecuencias económicas, tendría consecuencias geopolíticas.El control del petróleo significa controlar ingresos futuros, capacidad de negociación internacional y una parte esencial de la soberanía económica de Venezuela.

Sin embargo, es necesario diferenciar claramente entre reservas, propiedad legal, capacidad de producción y control comercial. Una empresa extranjera puede participar en la explotación de un yacimiento sin convertirse legalmente en propietaria de las reservas. Pero cuando las condiciones económicas permiten a actores extranjeros controlar la inversión, la tecnología, la comercialización y una parte decisiva de los ingresos, el resultado puede generar una dependencia real aunque la propiedad formal siga perteneciendo al Estado venezolano.Ésa es la cuestión central.

La soberanía no se pierde solamente cuando se vende formalmente un recurso, también puede debilitarse cuando un país pierde la capacidad material de explotarlo sin depender de otro.

La paradoja venezolana: las mayores reservas y una producción limitada

La historia económica reciente de Venezuela es profundamente contradictoria. El país posee una riqueza energética gigantesca, pero su producción petrolera ha sufrido un fuerte deterioro respecto a los niveles alcanzados en décadas anteriores. A finales de los años noventa y durante los primeros años del siglo XXI, Venezuela era uno de los grandes productores mundiales. Posteriormente, la producción sufrió una caída progresiva como consecuencia de una combinación de factores: falta de inversión;deterioro de infraestructuras; problemas de gestión; corrupción; pérdida de personal técnico; crisis económica; caída de los precios internacionales; dificultades para acceder a financiación; y las sanciones estadounidenses.

Las sanciones tuvieron consecuencias reales sobre la capacidad venezolana de financiar, vender y transportar petróleo. Pero también sería incorrecto explicar toda la crisis exclusivamente por las sanciones.

PDVSA sufrió una profunda pérdida de capacidad operativa y la falta de mantenimiento y de inversiones afectó a instalaciones fundamentales. La dependencia del petróleo continuó siendo extremadamente elevada y la economía venezolana no consiguió diversificarse suficientemente durante los años de mayores ingresos.El resultado fue devastador.

Cuando cayó la producción y se redujeron los ingresos, el Estado perdió una parte enorme de su capacidad económica, y cuando un Estado pierde su capacidad económica, pierde también una parte de su independencia política.

Delcy Rodríguez encabeza el gobierno interino venezolano que negocia con Washington el futuro de varios yacimientos petroleros.

¿Es Delcy Rodríguez funcional a Estados Unidos?

La pregunta no tiene una respuesta sencilla y presentar automáticamente a Delcy Rodríguez como una dirigente “controlada” por Washington exigiría pruebas que no pueden sustituirse por especulaciones políticas, pero sí existe una cuestión legítima:¿hasta qué punto la actual estrategia de supervivencia del Gobierno venezolano obliga a sus dirigentes a establecer acuerdos que antes habrían sido considerados inaceptables por el chavismo?La política internacional venezolana se desarrolla actualmente en un escenario muy diferente al de los años de Hugo Chávez.

El país necesita recuperar ingresos, inversiones y capacidad productiva, tecnología y necesita mercados, para aliviar la presión financiera. En ese contexto, Estados Unidos sigue teniendo una capacidad de influencia enorme. Washington puede facilitar o dificultar las operaciones de empresas petroleras, modificar licencias, imponer sanciones y limitar el acceso de Venezuela al sistema financiero internacional.

Esto otorga a Estados Unidos un instrumento de presión extraordinario, por tanto, incluso cuando un Gobierno venezolano no acepte formalmente una subordinación política, puede encontrarse ante una dependencia económica condicionada. La diferencia es importante. No es necesario que Washington gobierne directamente Venezuela para influir sobre sus decisiones, basta con controlar las condiciones necesarias para que la economía venezolana pueda respirar.

El movimiento chavista ante su mayor contradicción.

El chavismo nació como un proyecto de ruptura con el modelo político y económico que dominó Venezuela durante décadas.Su discurso se basaba en varios principios fundamentales:- soberanía nacional; control estatal de los recursos naturales; integración latinoamericana; independencia frente a Estados Unidos; redistribución de la renta petrolera; participación popular y construcción de un Estado social.

Hoy, una parte importante de esos principios continúa presente en el discurso oficial. Pero existe una diferencia cada vez mayor entre los principios históricos y las condiciones reales en las que actúa el Gobierno. Ésta es probablemente la principal crisis ideológica del chavismo.

¿Puede un movimiento seguir definiéndose por sus principios originales cuando las circunstancias le obligan a aplicar políticas que parecen contradecirlos?.

Para algunos sectores del chavismo, negociar con Estados Unidos puede ser una táctica temporal necesaria para garantizar la supervivencia del Estado, para otros, existe el riesgo de que la táctica se convierta progresivamente en una transformación estratégica.La historia política demuestra que los proyectos revolucionarios pueden cambiar profundamente cuando la supervivencia institucional pasa a ser más importante que los objetivos originales.

El peligro no es solamente una derrota electoral o militar. También existe una derrota más silenciosa:conservar el nombre, las instituciones y los símbolos de una revolución mientras se abandona progresivamente su contenido.

¿Qué queda del legado de Chávez entre las clases populares?.

El legado de Hugo Chávez continúa siendo muy importante en amplios sectores populares venezolanos. La revolución bolivariana transformó profundamente la relación entre el Estado y millones de ciudadanos que durante décadas se habían sentido excluidos del sistema político. La expansión de las políticas sociales permitió el acceso de millones de personas a programas de salud, educación, alimentación y vivienda.

Las misiones sociales se convirtieron en uno de los símbolos del chavismo y la reducción de la pobreza durante los años de mayores ingresos petroleros fue uno de los principales argumentos políticos del proyecto bolivariano.

Pero la crisis económica posterior golpeó con enorme dureza a las mismas clases populares que habían constituido la base social de la revolución. La hiperinflación, la pérdida del poder adquisitivo, la emigración masiva y el deterioro de los servicios públicos modificaron profundamente la realidad social, y millones de venezolanos abandonaron el país durante la última década.

La pregunta ya no es solamente qué políticas creó el chavismo.La pregunta es: ¿qué capacidad conserva hoy para garantizar las condiciones materiales que dieron origen a su apoyo popular?.

Porque una revolución no puede sobrevivir únicamente gracias a su memoria. Necesita resultados. Necesita mejorar la vida cotidiana. Necesita mantener la participación política.Y necesita conservar la confianza de sus bases sociales.

La captura de Maduro en enero marcó un punto de inflexión en las relaciones entre EE.UU. y Venezuela

El petróleo: de instrumento de soberanía a fuente de dependencia

Aquí se encuentra posiblemente la contradicción más importante.Para Chávez, el petróleo debía ser un instrumento de independencia. Pero Venezuela no consiguió escapar de su dependencia petrolera. El Estado controlaba el recurso, pero la economía seguía dependiendo de los ingresos generados por ese mismo recurso.

Cuando la producción cayó, la dependencia se transformó en vulnerabilidad.Y cuando Venezuela necesitó capital y tecnología para recuperar la producción, volvieron a aparecer los actores internacionales. Éste es el dilema venezolano, sin inversión extranjera, resulta difícil recuperar rápidamente la capacidad productiva, pero si la inversión extranjera obtiene un poder excesivo, la recuperación económica puede realizarse a costa de una parte de la autonomía estratégica.

Por tanto, el debate no debería ser simplemente:inversión extranjera sí o no. La verdadera cuestión es: ¿quién controla las condiciones de esa inversión y quién se queda con la mayor parte de la riqueza?

Estados Unidos no necesita ocupar Venezuela para influir sobre ellaLa influencia de Washington en Venezuela no depende necesariamente de una intervención militar, Estados Unidos dispone de instrumentos mucho más complejos. Las sanciones, el sistema financiero, las licencias petroleras, el acceso a mercados, la capacidad tecnológica, las compañías multinacionales, la presión diplomática, y el control indirecto sobre buena parte de las instituciones económicas internacionales.

Ésta es una de las características de la política internacional contemporánea. La soberanía puede mantenerse formalmente mientras la dependencia económica limita profundamente la capacidad de decisión. Un país puede tener bandera, ejército, parlamento y Gobierno propio y, sin embargo, disponer de un margen reducido para decidir su política económica.Por eso, el debate venezolano no debería limitarse a la propiedad formal de PDVSA. Debería analizar quién toma realmente las decisiones estratégicas sobre: producción; inversiones;- comercialización; tecnología; deuda y destino de los ingresos petroleros.

La CIA y los servicios de inteligencia venezolanos: entre la sospecha y las pruebas.

Otra de las preguntas planteadas es si existe una coordinación entre la CIA y los servicios de inteligencia venezolanos. Se trata de una acusación extraordinariamente grave y no puede presentarse como un hecho sin evidencias documentales verificables.

Los servicios de inteligencia, por definición, mantienen operaciones y contactos que raramente son públicos. También existen precedentes históricos de contactos entre servicios de países enfrentados políticamente.

Pero una cosa es reconocer esa posibilidad y otra afirmar una cooperación estructural sin pruebas.Lo que sí puede afirmarse es que Venezuela constituye un objetivo de enorme interés para la inteligencia estadounidense.

Por razones obvias:- posee las mayores reservas petroleras del mundo;mantiene relaciones estratégicas con Rusia y China;ocupa una posición fundamental en el Caribe y representa uno de los principales desafíos históricos a la influencia estadounidense en América Latina.

La vigilancia y el interés de las agencias estadounidenses sobre Venezuela forman parte de la lógica geopolítica y la cuestión que exige investigación independiente es hasta qué punto los cambios políticos y económicos recientes han modificado las relaciones entre ambos Estados.

¿Hasta cuándo puede existir una democracia revolucionaria chavista?

Ésta es probablemente la pregunta más difícil. Una democracia revolucionaria no puede sobrevivir solamente mediante la defensa de las instituciones del Estado.Necesita participación popular real. Necesita organizaciones sociales independientes. Necesita capacidad de crítica. Necesita que las clases populares tengan poder político efectivo y necesita una economía capaz de garantizar derechos sociales.

Cuando una revolución se enfrenta a amenazas externas, crisis económica y aislamiento internacional, aparece una tensión permanente entre seguridad y democracia.

El Gobierno puede justificar la concentración de poder como una necesidad para defenderse, pero cuanto mayor es la concentración de poder, mayor puede ser la distancia entre las instituciones revolucionarias y la participación popular que dio origen al proceso.

Éste es el riesgo histórico.Una revolución puede defender el Estado y perder la revolución.Puede mantener el Gobierno y perder la transformación social y puede conservar los símbolos y perder el proyecto.

La gran pregunta: ¿manda Caracas o manda la necesidad?

Decir simplemente que «ahora manda el imperio» puede ser una conclusión política, pero no debe sustituir al análisis.La realidad puede ser más compleja.Venezuela continúa siendo formalmente un Estado soberano. Mantiene relaciones con potencias que desafían la hegemonía estadounidense.

Conserva el control estatal formal sobre sus recursos estratégicos.Pero también se encuentra sometida a enormes condicionamientos económicos y geopolíticos.La verdadera cuestión es cuánto margen de decisión conserva.

Porque la soberanía no es solamente una declaración. La soberanía es la capacidad real de decidir.cómo se explota el petróleo, quién recibe los beneficios, qué empresas participan, la política exterior, decidir sin que la supervivencia económica dependa de la autorización de una potencia extranjera.Y ahí está la gran contradicción del presente venezolano.

Para Reflexión final podríamos decir que el legado de Hugo Chávez no puede reducirse a una imagen, una consigna o una referencia histórica. Su principal apuesta política fue convertir el petróleo venezolano en una herramienta de soberanía y redistribución social.

Hugo Chávez afirmó en 2009 que «la razón de mayor peso de que Estados Unidos quiera poner aquí un gobierno subordinado a él, al imperio… es el petróleo venezolano»

Si Venezuela termina dependiendo de Estados Unidos para explotar, financiar y comercializar su principal riqueza, el problema será mucho más profundo que un acuerdo económico.Será una crisis de identidad para el chavismo.

La pregunta decisiva para las clases populares venezolanas no es solamente quién gobierna.Es quién controla realmente la riqueza del país y quién decide su futuro.Porque una revolución puede sobrevivir a una crisis.

Puede sobrevivir a las sanciones.Puede sobrevivir a la presión internacional.Pero difícilmente podrá seguir siendo la misma revolución si pierde aquello que constituía uno de sus fundamentos esenciales: la capacidad de decidir soberanamente sobre la riqueza nacional.

Venezuela se encuentra, por tanto, ante una encrucijada histórica, dónde puede utilizar la negociación con Estados Unidos como una herramienta temporal para recuperar capacidad económica sin renunciar al control estratégico del petróleo. O puede entrar en un proceso de dependencia progresiva en el que la necesidad económica determine cada vez más las decisiones políticas.

Ésa es la batalla que se está librando.No solamente por el petróleo, sino por el significado mismo de la soberanía y por la respuesta a una pregunta que probablemente determinará el futuro del chavismo:¿puede sobrevivir la revolución bolivariana si para sobrevivir necesita depender de aquello contra lo que nació? Cada cual que saque sus propias conclusiones.

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