¿Irán es un nuevo Vietnam para EEUU?

Por Francisco López desde Argentina.

Esta es la sensacion en la que se desarrolla el ambiente por el punto muerto en las negociaciones de los esfuerzos diplomáticos de Pakistán y Omán o las declaraciones contradictorias de Donald Trump por un lado con las amenazas sobre Oriente Medio, pero también con la postura diplomática.

En ese sentido, ¿qué es lo que busca Donald Trump, definitivamente, escalar la tensión, seguir ahogando financieramente a Irán o en el fondo está deseando llegar a un acuerdo? ¿El dice que no tiene prisa? La verdad que no sabemos muy bien lo que quiere provocando una cierta división de opinión entre los distintos analistas.

Había algunos, que estaban convencidos de que iba a haber un ataque inminente, que se iban a volver al bombardeo, mientras que otros como, excluían el bombardeo y pensaban o pensaban que iba a haber una salida honrosa, porque Trump iba a aprovechar cualquier elemento para declarar victoria y quitarse de en medio. Sin embargo, no ha ocurrido nada de eso y hoy podríamos considerar que estamos en un punto muerto, porque por un lado Trump no puede alcanzar un acuerdo porque no puede aceptar las condiciones o las posiciones de Irán, pero por otro lado tampoco puede forzar a Irán a cambiar, no puede imponer su voluntad al gobierno Iraní que es cuando podría vender que ganó la guerra, no puede imponer su voluntad al gobierno de Irán para que acepte un acuerdo que no desea.

Entonces entre la disyuntiva, entre la escalada y la salida honrosa, por un lado no tiene la posibilidad de acuerdo, pareciendo difícil una escalada. ¿Por qué? Porque por un lado lo desaconsejan los jefes militares, la Junta de Jefe de Estado Mayor, que son sus asesores más directos de Trump, junto con el patético Pete Hegseth, secretario de Guerra de EE.UU. que la verdad no le aporta nada positivo a Trump. La escalada iría o bien volver a los bombardeos o bien una intervención terrestre.

La intervención terrestre parece que se descarta porque las bases militares que tenía Estados Unidos en los países del Golfo están destruidas.

Confirmado por los medios norteamericanos. que las bases americanas están prácticamente destruidas en estos países. Y por otro lado, los bombardeos supondrían que también Irán iba a responder, lo cual aumentaría la destrucción en los países del Golfo y pondrían dificultad a las defensas norteamericanas.

Esto unido a la escasez en Estados Unidos, en Israel, de municiones, sobre todo de interceptores y de misiles. Ahora lo ha dicho CNN junto a otros medios de comunicación.

Es decir, las primeras fuentes anteriores no eran unas fuentes occidentales y por otro lado también se ha reconocido en Estados Unidos que Irán mantiene sus capacidades militares según CBS intactas. Este punto muerto al prolongarse tiene un efecto económico en la economía mundial y suma una atención global a la ya creada anteriormente sumando las anteriores declaraciones del canciller alemán de que Irán está humillando a Estados Unidos y este no tiene estrategia clara , continuando afirmando que todo esto puede terminar en un gran desastre , como en Vietnam , Afganistán e Irak.

Mientras un día y otro también nos despertamos con las mismas bombas de humo , que los portaaviones están en posición de combate en el Golfo de Persico , (es decir, en la zona de transición entre el estrecho Ormuz el Mar Arábigo, donde ya empieza los mares abiertos hacia el Océano Índico).

El Gerald Ford, (que había sido retirado del Teatro de Operaciones porque había tenido un incendio que nos ha aclarado muy bien como fue) , el Abraham Lincoln que fue el primero en llegar y ahora se ha incorporado el George Bush, eso quiere dar una sensación de amenaza ckntinua de bombardeos que nunca van a recomenzar.

Es posible que eso no ocurra nunca por temor a una escalada sin control en la zona, que las bases de EEUU están destruidas (según la NBC News) es una realidad reconocida por los medios norteamericanos gracias a filtraciones de los propios militares y personas del entorno de la mesa chica de Trump.

De alguna manera suenan tambores de guerra, por todas partes ¿se podría valorar el riesgo de una escalada militar? Estamos claramente en un cambio de la unipolaridad hegemónica de Estados Unidos a la multipolaridad, eso debido por un lado a la evidente decadencia de Estados Unidos y en la emergencia de nuevos poderes, sobre todo el caso de China, y una cierta recuperación por parte de Rusia. Este tránsito y este cambio modular no podemos saber cuál puede ser el resultado final si un cataclismo o el resultado de un acomodo y un acuerdo.

En estas circunstancias casi siempre estos cambios son traumáticos, es decir, son el resultado de cataclismos y de cambios muy dolorosos, donde todo el mundo parece que se está preparando para la guerra.

Y tenemos los dos ejemplos más claros, por un lado Alemania y por otro lado Estados Unidos. Alemania está claramente aumentando la militarización, un país donde el servicio militar todavía no es obligatorio, pero ya es obligatorio inscribirse, inscribirse y pasar exámenes médicos y también es obligatorio pedir permiso si se va a salir del país y se va al extranjero por un periodo superior a tres meses.

La industria alemana se está reconvirtiendo rápidamente en una industria de fabricación de armamento y de municiones.

Según The Wall Street Journal estos meses anteriores en un informe declaro que Alemania ha vuelto a ser lo que era previo a la segunda guerra mundial, viendo que los años de la posguerra ha sido un paréntesis y la mejor demostración de que Alemania está de vuelta pues son las propias declaraciones del canciller.

Alemania está de vuelta y este rearme alemán quita el sueño a los franceses y Europa, siguiendo al The Wall Street Journa lo que está pidiendo la administración Trump a las grandes fabricantes de coches por ejemplo es que empiecen a estudiar la posibilidad de transferir su negocio a la fabricación de armamento y munición de coches a cañones y por otro lado vemos también declaraciones bastante incendiarias hemos visto las declaraciones del representante de Rusia ante el organismo internacional en Viena en la que anuncia que Rusia va a intervenir si hace es necesario para defender a los ciudadanos rusos en el extranjero.

Resumiendo, analistas internacionales, expertos militares y sectores de la prensa global advierten que el conflicto actual entre Estados Unidos e Irán presenta marcados paralelismos que podrían convertirlo en un «nuevo Vietnam» o una guerra de desgaste para Washington. A pesar de los intensos bombardeos iniciados a fines de febrero por la administración de Donald Trump y las constantes declaraciones de victorias inminentes, el régimen de Teherán ha logrado preservar capacidades militares estratégicas, sumiendo las operaciones en un complejo estancamiento geopolítico.

Factores que sustentan la analogía de un «Nuevo Vietnam».

Estancamiento y resistencia asimétrica: Al igual que en Vietnam, el discurso oficial de la Casa Blanca ha insistido en victorias contundentes a corto plazo. Sin embargo, analistas del sector y la realidad del terreno demuestran que las fuerzas iraníes resisten el embate y mantienen intactas sus capacidades de respuesta con misiles y drones.

Advertencias de mandos militares: Altos asesores de defensa y secretarios de guerra estadounidenses han desaconsejado reiteradamente una escalada terrestre masiva. La destrucción previa de instalaciones en el Golfo imposibilita una invasión convencional segura, replicando el temor histórico de quedar atrapados en un territorio hostil.

Falta de objetivos políticos claros: El objetivo declarado por Trump se centra en desmantelar el programa nuclear de Irán y su armada. No obstante, los masivos bombardeos no han logrado doblegar la voluntad política del régimen ni provocar su colapso inmediato, lo que eleva el costo financiero (más de 12.000 millones de dólares en sus primeras semanas) sin retornos claros.

Aunque otros analistas prefieren tomar distancia de la comparación histórica. Argumentan que las condiciones materiales son sustancialmente distintas: Irán posee una economía fuertemente integrada al mercado energético global, una sofisticada doctrina de guerra con misiles de largo alcance (no una guerra de guerrillas en la selva) y un rol geográfico crítico en el suministro mundial de combustible. Esto implica que las consecuencias de este conflicto no se limitarían a un desgaste militar prolongado para los Estados Unidos, sino a una potencial crisis macroeconómica mundial inmediata.

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