La reunión celebrada en Lima (Perú) entre el líder del Partido Popular (PP) español, Alberto Núñez Feijóo, el presidente de Chile, José Antonio Kast, y el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha sido interpretada por diversos analistas como una nueva muestra del fortalecimiento de las redes de cooperación política entre los partidos y gobiernos de la derecha y la derecha radical en el espacio iberoamericano.
El encuentro se desarrolló en un contexto de creciente coordinación internacional entre dirigentes conservadores que comparten posiciones sobre seguridad, inmigración, reducción del tamaño del Estado, liberalización económica y oposición a los gobiernos de izquierda de la región. Estas alianzas trascienden las fronteras nacionales y buscan construir una agenda política común con influencia tanto en América Latina como en Europa, cin el apoyo de Donald Trump como referente ultraderechista.
Durante la reunión, los participantes abordaron cuestiones relacionadas con la seguridad ciudadana, el combate contra el crimen organizado, el crecimiento económico, la atracción de inversiones y el fortalecimiento de las instituciones en imagen y semejanza a sus doctrinas poco democráticas. Sin embargo, el significado político del encuentro va más allá de esos temas y refleja la consolidación de un espacio de cooperación y coordinación, entre líderes que mantienen una visión similar sobre el rumbo político ultraderechista de la región y europa .
En los últimos años, organizaciones y foros internacionales como el Madrid Forum, impulsado por la Fundación Disenso —vinculada a Vox—, la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) y otros espacios de coordinación han servido como punto de encuentro para dirigentes de la derecha y de la derecha radical de distintos países. Estas plataformas promueven una estrategia de colaboración internacional frente a las fuerzas progresistas y de izquierda en Latinoamérica que defienden los derechos humanos y los procesos democráticos transformadores como el del ya saliente presidente de Colombia Gustavo Petro, Lula en Brasil o Claudia Sheinbaum en México.
Aunque el Partido Popular español pertenece al Partido Popular Europeo y mantiene hacia la galería una identidad política supuestamente diferenciada de Vox, la presencia de Alberto Núñez Feijóo junto a Kast y Noboa evidencia la la realidad, y no es otra que la reforzar sus relaciones con gobiernos y dirigentes conservadores latinoamericanos en un momento de intensa polarización política, exponiendo la verdadera voluntad política de Feijoó y dinde es su lugar de preferencia partidaria y de ideas.
Para sus impulsores, esta cooperación responde a la necesidad de defender la democracia neoliberal, la economía de mercado con recorte a la clase trabajadora, la seguridad a costa de señalar a los emigrantes en un claro ejemplo de su xenofobia y la estabilidad institucional con golpes de estado blandos y control de la justicia y los organismo de garantía electoral. Sus críticos, en cambio, sostienen que estas alianzas contribuyen a normalizar discursos de fuerte confrontación política, endurecer las políticas migratorias y de seguridad, y reducir el espacio para el consenso democrático.
La reunión de Lima también refleja un cambio en la política internacional de la derecha iberoamericana. Frente a un progresismo que durante años articuló mecanismos de coordinación regional y fortalecimientode la Patrua Grande para salir del ostracismo, los partidos conservadores han intensificado sus propios espacios de cooperación, intercambio de estrategias y apoyo mutuo en campañas electorales y debates internacionales poniéndose al servicio de Estados Unidos y Donald Trump como director y coordinador de estos paises como Chile, Ecuador, Argentina Honduras, El Salvador y ahora Colombia y Perú.
Este proceso se inscribe en una tendencia global en la que líderes y partidos conservadores mantienen contactos frecuentes para coordinar posiciones sobre cuestiones como la inmigración, la seguridad, la política fiscal, la transición energética, la regulación de las plataformas digitales y el papel de los organismos multilaterales.
El encuentro entre Feijóo, Kast y Noboa simboliza así una etapa de mayor articulación internacional de las fuerzas conservadoras de Latinoamérica y España, en un escenario político marcado por la creciente polarización ideológica y la competencia entre proyectos políticos con visiones contrapuestas sobre el futuro de la región. Mientras sus promotores presentan estas alianzas como un instrumento para reforzar la cooperación democrática y económica, sus detractores las consideran parte de una estrategia transnacional destinada a ampliar la influencia de la derecha y la derecha radical en América Latina y Europa.