Por Walter C. Medina
ENTREVISTA A PATRICIO BRODSKY
En un extenso diálogo con Francisco López para el programa radial “Cenizas de Babilonia. Diáspora Española”, que emite AM830 Radio del Pueblo, el Sociólogo, ensayista, periodista, profesor universitario y conferencista argentino, Patricio Brodsky, analizó con rigurosidad la actualidad política de América Latina, pormenorizando en el avance de la ultraderecha. Brodsky habló además de la manipulación y la utilización de la tecnología “para viciar de nulidad las democracias, que terminan siendo una cáscara vacía que para lo único que sirve es para legitimar la entrega de la soberanía popular”.
En relación a la visita de la titular del Fondo Monetario Internacional a la Argentina, y a su intervención en la conferencia de prensa y en las reuniones del gabinete de Economía, el entrevistado sostuvo que se trata de “un hecho abiertamente escandaloso”.En cuanto a la reunión organizada por el Secretario de Estado de los Estados Unidos con representantes de más de sesenta países, Brodsky explicó que “Estamos viendo intentos continentales de empezar a organizar esa violencia por alguien al que un conocido llama “narcorubio” que ha convocado a reuniones en Estados Unidos para organizar una internacional fascista que no se detenga solo en la palabra. La organización que estamos viendo pretende construirnos a todos aquellos que no aceptamos la hegemonía imperialista como enemigos”.
¿Tiene solución Latinoamérica?
Estamos atravesando una nueva ola que yo ya no sé con qué nombre definir; no sé cómo definir a este monstruo. Pensando en Gramsci, que definía lo viejo que no termina de morir y lo nuevo que no termina de nacer, y en el medio, en los claroscuros, surgen los monstruos. Son monstruos que por un lado tienen un rostro ya conocido, sufrido por el pueblo español durante tantos años, y por mi pueblo también. A mí me ha tocado en parte atravesar mi adolescencia durante el terrorismo de Estado.
Y esto que surge por un lado nos recuerda eso, por otro lado, pienso en esa frase de Marx en la que cita a Hegels diciendo que la historia se repite dos veces, una como tragedia y la otra como farsa. Esto es una especie de farsa de algo que ya vivimos. No existen las casualidades. Ligándolo también con las cuestiones electorales; la desconfianza que me da que nuestras democracias estén tuteladas y tercerizadas a empresas informáticas sionistas. Si decimos que la democracia es el gobierno del pueblo, y que las elecciones es la manera de ejercer esa soberanía popular, que todo eso que debería ser controlado por el Estado esté controlado por empresas de informática a mí me genera muchas dudas, vinculando muchas cosas.
En Honduras, en donde estuvimos juntos, las expectativas electorales eran unas y el resultado fue otro; y después salieron a la luz un montón de audios mostrando cómo la democracia ya no es el gobierno de las mayorías sino que es la construcción de sentido que legitima el fraude patriótico, como se llamó aquí en algún momento al gobierno de los sectores conservadores en detrimento de las grandes mayorías.
Lo que estamos viendo en América Latina es esto: Argentina, Bolivia, Chile, Perú, Ecuador, Colombia; Guatemala, El Salvador; la cantidad de democracias fraudulentas que hay en nuestra región muestra a las claras que el sistema democrático que en algún momento sirvió como un espejismo, hoy ya ni siquiera sirve como eso.
Todo gobierno, dicen los clásicos, es la dictadura de una clase, y en este caso se ve claramente cómo hay una manipulación, cómo se utilizan los más modernos tecnológicos para viciar de nulidad las democracias; terminan siendo una cáscara vacía que para lo único que sirve es para legitimar la entrega de la soberanía popular. Lo peor de todo en Argentina es la legitimación que vienen a hacer los gobiernos populares después de cada uno de estos instantes de fraude y de traición a la voluntad popular, por lo menos desde el retorno de la democracia para aquí, cada vez que se han aplicado políticas de entrega de la soberanía popular, políticas de liberalización de la economía, de endeudamiento…, que ahora tenemos de presidenta a Kristalina Georgieva, a quien han sentado simbólicamente en el sillón de Rivadavia, digo porque el sillón que ocupa Milei no es el de Rivadavia sino que es un poco más confortable, pero la han sentado ahí, la ha puesto también en una reunión del gabinete de Economía, con lo cual ya esto es abiertamente escandaloso, sin referirnos a las barbaridades que hace Milei.
A mí no me gusta hablar de la salud mental de Milei, a pesar de que es harto evidente que es una persona desequilibrada, porque la locura no justifica esto. En un viejo texto de José Pablo Feinmann publicado en el diario Página 12 durante pleno menemismo, que yo lo utilizaba para dar clases en la Universidad de Buenos Aires.
El texto hablaba sobre la locura de Menem, o la supuesta locura de Menem. Feinmann decía “la locura es incoherencia, no es racionalidad”. No es que un día se levanta el presidente y grita “Vivan los soviets” y al día siguiente grita “privaticen todo”, sino que hay coherencia en la política económica. No hay un desvarío incoherente, en todo caso la incoherencia se expresa en otro ámbito. Se expresa en declaraciones en donde hay una evidente desconexión con la realidad, hablando del fin de la pobreza.
Es un discurso totalmente incoherente. Roco Carbone escribe que el discurso neoliberal es un discurso esquizofrénico que esquizofreniza, porque es un discurso donde uno cre que lo que está viendo es blanco, pero viene alguien y le dice que es verde. El otro insiste con que es blanco. Y uno llega a dudar de su propio juicio ante tamaña agresión ante tamaña violencia de lo que uno está viendo; por eso esquizofreiniza.
Es un discurso violento y agresivo, y lo peligroso, con toda la historia política que tenemos detrás, es que nunca estos discursos se detienen solo en lo verbal, en algún momento pasa a la acción esa negación del otro. Estamos viendo intentos continentales de empezar a organizar esa violencia por alguien al que un conocido llama “narcorubio” que ha convocado a reuniones en Estados Unidos para organizar una internacional fascista que no se detenga solo en la palabra.
La organización que estamos viendo pretende construirnos a todos aquellos que no aceptamos la hegemonía imperialista como enemigos.
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