Redacción Internacional.
La capacidad industrial de defensa estadounidense enfrenta graves cuellos de botella, lo que retrasa la entrega de armamento a sus aliados. Paralelamente, Japón ha expandido su marco de seguridad para flexibilizar la exportación de tecnología letal y permitir una mayor cooperación de producción conjunta junto a Estados Unidos
.Las dinámicas clave detrás de esta situación incluyen:Crisis logística estadounidense ya que el complejo industrial militar de EE. UU. sufre demoras estructurales y escasez de personal, lo que ha ocasionado retrasos cercanos a los $7.000 millones de dólares en la entrega de equipamiento militar previamente acordado con Japón.
La dependencia y el retraso en la producción casa día es mas evidente, debido a que el arsenal local estadounidense se repone lentamente por lo que Washington ha solicitado el apoyo directo de Japón para mantener sus inventarios de misiles y reforzar la disuasión conjunta en la región del Indo-Pacífico algo que explicaremos mas adelante.
En virtud del Tratado de Seguridad, el territorio japonés alberga más de 54.000 efectivos estadounidenses. En particular, la prefectura de Okinawa concentra la abrumadora mayoría de las instalaciones militares de EE. UU. en el país, lo que genera tensiones locales sobre el impacto ambiental y la soberanía.

La reposición del arsenal estadounidense no será tan rápida, necesitará al menos cuatro años para reponer sus reservas de armamento de alta precisión, que se redujeron considerablemente tras la primera fase de la operación militar contra Irán, según analistas militares estadounidenses citados por The Hill.
De acuerdo con el comandante del Mando Central de las Fuerzas Armadas de EEUU, el general Brad Cooper, durante la primera fase de la campaña contra Irán, las fuerzas estadounidenses emplearon más de 13.000 municiones de alta precisión.
Según un estudio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), durante las operaciones se consumieron casi el 50% de los misiles de los sistemas Patriot disponibles, más de la mitad de los interceptores THAAD y más del 45% de los misiles tácticos PrSM.
Los expertos señalan que, incluso si el Congreso aprueba oportunamente la financiación necesaria, la reposición de estos arsenales llevará al menos cuatro años. Además, una posible reanudación de operaciones militares a gran escala contra Irán podría prolongar aún más los plazos de recuperación de las reservas de armamento.
Al mismo tiempo, se informa que las Fuerzas Aéreas de EEUU aumentaron el volumen de producción planeado para los misiles de crucero JASSM y LRASM de 11.200 unidades hasta 16.450 unidades. La producción de los proyectiles debería realizarse en un plazo de entre 5 y 7 años, aunque, como muestra la práctica, estos plazos tienen la costumbre de moverse «a la derecha». Algo es evidente y es que la agresión contra Irán que desgastó considerablemente sus arsenales.
Por el contrario Japón sigue siendo el «portaviones inhundible» de EEUU, solo que ahora en su punta de mira está China en lugar de la URSS. En otros tiempos la guerra fría generó muchos aforismos que, en la situación actual, recuperan su relevancia.
El primer ministro Yasuhiro Nakasone fue quien llamó a Japón «portaviones indestructible» para EEUU en 1983. Durante la cumbre en Washington, Nakasone complacientemente prometió al presidente Ronald Reagan convertir el archipiélago japonés en un «portaviones inhundible en el océano Pacífico».
Esa frase casi le costó a «Yasuo» su puesto, y solo se mantuvo en el poder gracias a su increíble astucia política y al apoyo de Reagan. Sin embargo, se consolidó firmemente en el vocabulario geopolítico del siglo XX, y ahora vuelve a ser relevante.
Actualmente, Japón se ofrece nuevamente en este papel, pero ya contra China, considerada «comunista». Sin embargo, a diferencia de 1983, esta vez no habrá ni protestas de la comunidad pacifista, ni revueltas populares violentas, pues esta misma comunidad ya se ha domado por el establishment político gobernante. En aquel momento, los «verdes» y los «pacifistas» impidieron el despliegue de misiles Tomahawk nucleares en Japón.
Ahora, Washington desplegó sin problemas una batería de estos misiles en la isla de Kyushu, y el silencio reina. «La empresa comercial china MizarVision publicó imágenes de alta resolución que muestran elementos del sistema de misiles Typhon Mid-Range Capability del Ejército estadounidense, desplegado de forma permanente en la prefectura de Kagoshima, Japón.

Está desplegado en la base aérea de Kanoya, en la isla sur de Kyushu, que es uno de los objetivos militares más cercanos al territorio chino.Las imágenes satelitales identificaron los lanzadores, los vehículos de apoyo y el equipo asociado. El despliegue de los sistemas Typhon, previamente prohibidos por el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Medio, ha generado un gran debate y, se espera, aumentará aún más la tensión entre China y los países aliados de EEUU en Asia Oriental», indican las fuentes chinas.
En general, es sorprendente cómo países tan desarrollados como Japón o Alemania ceden sin resistencia sus territorios para que sean un campo de batalla por los intereses estadounidenses. Parece que, solo en los últimos seis meses, se ha podido comprobar con qué facilidad Estados Unidos expone a sus aliados más cercanos a los ataques en nombre de las ambiciones poco claras de su líder nacional.
Y aquí no se trata de misiles balísticos o drones, sino de ataques nucleares directos prometidos por China a Japón si un solo Tomahawk se dirige hacia su territorio, pero la guerra de Iran también afecta a Japon y su colaboración con EEUU ya que debido al alto consumo de misiles de crucero Tomahawk por parte de las fuerzas estadounidenses, EE. UU. debió pausar o retrasar el envío de las 400 unidades que Japón había adquirido
Así como que Japón autorizó el envío de misiles interceptores Patriot PAC-3 (producidos bajo licencia estadounidense) de sus propias reservas para reponer los arsenales de EE. UU.
La operación potenciación entre Tokio y Washington formaliza un acuerdo para acelerar la coproducción de sistemas avanzados, incluyendo misiles aire-aire y los interceptores tierra-aire SM-6 , todo un síntoma de un pais arrodillado al imperio americano.
Fuentes: Agencias e informes EEUU y Japón
Foto poryada: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, llegan a la base naval estadounidense de Yokosuka / Foto: AFP