Por Walter C. Medina
ENTREVISTA A SERGIO GRÉGORI
En una extensa entrevista realizada por Francisco López para el programa radial “Cenizas de Babilonia. Diáspora Española” (AM830 Radio del Pueblo), el periodista, escritor y documentalista español Sergio Grégori repasó los pormenores que lo impulsaron a realizar “Romper el Bloque”, producción en la que aborda las disputas internas y los desencuentros que siguieron a su conflicto laboral.
“Cuando empieza mi conflicto laboral había muchas cosas que no conocía; y de hecho cuando montamos Canal Red, a pesar de que sabía perfectamente que Podemos había atravesado guerras internas de muchos tipos; es decir, todo lo que fue la formación de Podemos estuvo atravesada por muchas riñas internas desde el principio, y eso lo sabía, pero lo que no sabía era el matiz laboral; no sabía que si mezclas todo esto con relaciones laborales clásicas, donde hay gente que son trabajadores, que independientemente de que pertenezcan a una corriente interna o a otra, tienen derechos laborales como tenemos todos, y que hay trabajadores que incluso no pertenecen a ninguna corriente sino que tienen una vocación estrictamente profesional; gente que se dedica a la producción audiovisual dentro del partido, etc.”
Grégori es Periodista, analista político vinculado a la producción audiovisual y documental; Secretario General del Sindicato de Periodistas de Madrid, fundador y director de Furor TV y co-fundador de Canal Red; también es autor de los libros “Tomar Partido” (2019) y “Salirse del Tablero” (2026). Dirigió un documental sobre Cuba y es coprotagonista de la miniserie documental recientemente estrenada, “Romper el bloque”.
Durante el 15-M tenías apenas unos 13 años, ¿qué ha cambiado desde entonces en España?
Han cambiado muchas cosas. Creo que el 15M fue de alguna forma la expresión de un cambio social y político en nuestro país, por parte de muchos jóvenes y de gente no tan joven que salió a las calles, que salió a las plazas, y que en Madrid ocuparon la Puerta del Sol para decir que no éramos mercancías en manos de políticos y banqueros. Eso tuvo una resonancia no solo en el territorio nacional sino a nivel internacional con lo que luego fue “Ocupa Wall Street” (Occupy Wall Sreet) y otros muchos movimientos. Supuso sobre todo un cambio ideológico en el país, fermentó una semilla en la sociedad española que hizo que luego en 2013 y 2013 se produzcan manifestaciones masivas, como la Marcha de la Dignidad y luego la formación de Podemos en 2014, y aquello supuso un cambio de paradigma en la política, absolutamente, hasta el punto de que la Monarquía tuvo que mover ficha; vimos cómo abdicó el Rey Juan Carlos de Borbón, llegaron los nuevos liderazgos políticos, el Partido Socialista y el Partido Popular se tuvieron que mover, y luego llegó Podemos e implosionó la escena política española.
Para hacer un diagnóstico de estos últimos diez años daría para mucho, y hay muchos que han escrito al respecto y yo lo he intentado también con “Salirse del Tablero”, tirando también desde la perspectiva personal.
¿Qué plasmas en tu último libro “Salirse del Tablero”?.
Bueno, el libro es varios libros a la vez; de alguna forma también es un diario personal, en el que -en un momento muy difícil a nivel de salud mental-, a nivel de un conflicto laboral por el que había atravesado, pues me encuentro incapacitado para trabajar y decido empezar a escribir, recomendado por profesionales, por mi familia y por amigos para intentar poner un poco de contexto a algunas de las cosas que había vivido durante estos años.
Me politicé muy joven, y a raíz del 15M, con trece años ya la política de alguna forma conectó conmigo mediante un profesor del instituto que me mandó a hacer un trabajo sobre las protestas de los indignados. A partir de allí jugaron varios factores que hicieron que me interesara por la política, y eso me llevó a marcharme de casa, a escaparme de casa con dieciséis años y cubrir lo que representó Podemos y la batalla que se estaba dando entre Podemos y el resto de actores políticos y mediáticos del Estado, y seguir a Podemos desde Madrid; y luego fundar Furor TV y con este medio que dirijo cubrir también algunos eventos que narro en el libro, hasta llegar al montaje de Canal Red, la co-fundación de Canal Red junto al ex vice-presidente del gobierno, Pablo Iglesias.
Narro un conflicto laboral que atravesé, tratando de dar mi punto de vista, explicando los matices de cómo se vivió aquello. Pero es verdad que el libro es un recorrido en primera persona, en donde explico lo que he ido viviendo y transitando durante todos estos años.
Pero no sólo es eso, sino que intento que sea también un manual de combate ideológico. Este camino ha sido colectivo, lo hemos hecho un grupo de chavales jovencillos que desde muy pronto nos hemos volcad a la militancia a través del ámbito audiovisual y del ámbito periodístico.
Desde el bloqueo a Cuba, pasando por la Unión Soviética con una entrevista que le hicimos al presidente de la KGB, hablo también de Venezuela y de muchísimas cosas, de muchas experiencias que hemos ido atravesando, siempre tirando de la perspectiva personal y colectiva y haciendo un análisis político más profundo.
Has rodado un documental “Romper el Bloque”, en el que también eres protagonista; un trabajo audiovisual que ha tenido una importante repercusión. ¿Qué habéis querido transmitir con este documental? ¿Eres consciente de que has revuelto un poco las aguas?.
El documental ha tenido un impacto sobre todo en un espectro ideológico del que soy parte, donde creo que hay una verdad soterrada. Cuando empieza mi conflicto laboral había muchas cosas que no conocía; y de hecho cuando montamos Canal Red, a pesar de que sabía perfectamente que Podemos había atravesado guerras internas de muchos tipos; es decir, todo lo que fue la formación de Podemos estuvo atravesada por muchas riñas internas desde el principio, y eso lo sabía, pero lo que no sabía era el matiz laboral; no sabía que si mezclas todo esto con relaciones laborales clásicas, donde hay gente que son trabajadores, que independientemente de que pertenezcan a una corriente interna o a otra, tienen derechos laborales como tenemos todos, y que hay trabajadores que incluso no pertenecen a ninguna corriente sino que tienen una vocación estrictamente profesional; gente que se dedica a la producción audiovisual dentro del partido, etc.
Ahí voy descubriendo, a través de mi conflicto laboral, que todo esto es un iceberg, hay muchas más víctimas, mucha gente que me escribe, que me va contando sus testimonios, incluso muchos que no han salido todavía y que a lo mejor nunca sale, que no quiere hablar de lo vivido porque ha hecho su proceso terapéutico de otra manera y ha querido pasar página. Me di cuenta que desgraciadamente se han vivido dinámicas muy nocivas en la izquierda.
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