En la cumbre oficial realizada en Pekín entre Xi Jinping y Vladímir Putin, los mandatarios exhibieron su alianza estratégica inquebrantable firmando una declaración para impulsar un orden mundial multipolar que enfrente la «hegemonía unilateral» de Occidente. El encuentro capturó la atención global al concretarse apenas unos días después de la visita oficial de Donald Trump a China
Tras sus conversaciones realizaron varias declaraciones declarando que el enfoque principal fue profundizar aún más la asociación estratégica ruso-china en medio de la inestabilidad global.
¿En qué se enfocaron?
Xi afirmó que las relaciones entre Moscú y Pekín han alcanzado su nivel actual gracias al fortalecimiento de la confianza política, el respeto mutuo, la buena fe. Declaró que China y Rusia deben continuar desarrollando una cooperación estratégica integral de «mayor calidad», impulsando el desarrollo nacional de ambos países y la formación de un sistema de gobernanza global más equitativo.
Xi enfatizó que el mundo atraviesa un período de turbulencia: la hegemonía unilateral y las políticas de presión se intensifican, pero el deseo de los Estados por la paz, el desarrollo y la cooperación sigue siendo la principal tendencia global.
Putin confirmó la extensión del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación entre Rusia y China. Recordó que el documento se firmó hace 25 años y se convirtió en la base legal de una asociación estratégica a largo plazo. Según él, en un mundo que enfrenta «la amenaza de un retorno a la ley del más fuerte», la importancia del tratado no hace más que aumentar.
Otros temas centrales fueron la Guerra de Irán y crisis en Oriente Medio.
El eje diplomático más urgente. Xi Jinping calificó la situación en el Golfo Pérsico como un momento «crítico entre la guerra y la paz» y exigió un cese total de las hostilidades. En su declaración conjunta, acusaron directamente a Estados Unidos e Israel de violar el derecho internacional.
Críticas a la política exterior de EE. UU. donde Condenaron abiertamente los planes del gobierno estadounidense para el escudo antimisiles global «Cúpula Dorada», argumentando que pone en riesgo la estabilidad espacial y estratégica mundial.
La Asociación y tratados bilaterales fue muy importante donde extendieron formalmente el histórico Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación. Además, suscribieron más de 20 acuerdos de cooperación en áreas que van desde el transporte ferroviario y la inteligencia artificial hasta políticas antimonopolio y la protección de pandas.
En cooperación energética Moscú se ratificó como el proveedor de energía más confiable para Pekín ante la inestabilidad en el estrecho de Ormuz. Putin afirmó que ambos países están cerca de dar un paso histórico en la integración de gas y petróleo
Durante las conversaciones Putin afirmó que la región se encuentra en un punto crítico entre la guerra y la paz, haciendo hincapié en que se necesita urgentemente un cese total de las hostilidades y que la rápida estabilización de la situación es importante no solo para la región, sino también para la economía global: energía, logística y comercio internacional.
Lo que no lograron resolver
Lo que no tocaron fue la firma para el gasoducto Power of Siberia 2. Aunque el Kremlin insistió en que se avanzó en «parámetros principales» sobre la ruta de este megaproyecto clave, la cumbre concluyó sin la firma del contrato definitivo que tanto ansía Moscú.
China continúa dilatando el cierre de los plazos y detalles comerciales confidenciales, demostrando su posición de ventaja económica en la relación.
Silencio y ambigüedad real sobre Ucrania
Si bien la declaración conjunta repitió la clásica postura de apoyar una «solución negociada» y Rusia agradeció el rol «imparcial» de Pekín, los analistas y medios internacionales confirmaron que los líderes omitieron debates profundos u ofertas nuevas de paz sobre el conflicto en Ucrania en sus discursos principales.
Xi se enfocó vehementemente en el conflicto de Oriente Medio, evitando un mayor desgaste público respecto a la guerra de desgaste de Putin. La creciente asimetría económica entre ambos, en los comunicados oficiales se ignoró por completo la profunda brecha económica.
Mientras que Pekín representa más de un tercio de las importaciones que sostienen a una Rusia sancionada e inflacionaria, los productos rusos apenas configuran cerca del 5% del comercio total de China.
Más que eso y lo principal es que Pekín y Moscú marcaron oficialmente una nueva etapa de acercamiento estratégico, aunque lo más interesante es lo que se lee entre líneas.
Fuentes agencias .