Redacción Europa.
Durante décadas, Bélgica fue considerada uno de los ejemplos más representativos de la política de consenso en Europa occidental. La alternancia entre partidos socialdemócratas, liberales, democristianos y nacionalistas parecía garantizar una estabilidad institucional que apenas dejaba espacio para fuerzas situadas en los extremos del espectro ideológico. Sin embargo, el panorama político belga atraviesa una profunda transformación.
El protagonista de este cambio no es el histórico Partido Comunista de Bélgica (PCB), una formación prácticamente desaparecida de la vida política nacional desde hace años, sino el Partido de los Trabajadores de Bélgica (PTB-PVDA), una organización de inspiración marxista que se ha convertido en una de las fuerzas con mayor crecimiento electoral del país.
Las encuestas más recientes del Barómetro de Ipsos correspondientes a 2026 reflejan un dato especialmente significativo en la Región de Bruselas, dónde el PTB-PVDA alcanza alrededor del 26 % de intención de voto, situándose como la primera fuerza política en una de las regiones más importantes del país.
Un partido diferente al antiguo Partido Comunista, aunque con frecuencia algunos observadores establecen paralelismos entre el PTB-PVDA y el antiguo Partido Comunista de Bélgica, ambas organizaciones representan realidades políticas distintas.
El Partido Comunista de Bélgica tuvo una influencia considerable durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, especialmente en determinadas zonas industriales. Sin embargo, su peso electoral fue disminuyendo de forma constante hasta convertirse en una fuerza testimonial.
El PTB-PVDA nació con una orientación marxista propia y, durante años, permaneció como un partido minoritario. A partir de la década de 2010 inició un proceso de renovación organizativa y comunicativa que amplió significativamente su base social sin abandonar sus principales referencias ideológicas. Actualmente se presenta como una fuerza de izquierda radical centrada en la defensa de los servicios públicos, la redistribución de la riqueza, el fortalecimiento del Estado social y una mayor regulación de los grandes grupos económicos.
El desgaste de los partidos tradicionales, es otro de los factores que explica el crecimiento del PTB-PVDA. Al igual que ocurre en otros países europeos, una parte del electorado expresa un creciente descontento con los partidos que han gobernado durante las últimas décadas.
Obteniendo más de 680.000 votos (casi un 10%, 200.000 más que en 2019) y 15 escaños en las elecciones federales de junio de 2024, los marxistas-leninistas del Partido del Trabajo de Bélgica son ya la cuarta fuerza política de su país, y uno de los partidos de extrema izquierda más exitosos de Europa. Defienden una política basada en la redistribución de la riqueza y la defensa de los intereses populares, así como de unidad nacional entre flamencos y valones, rechazando a las fuerzas de extrema derecha que como el Vlaams Belang, además del racismo y la xenofobia, levantan la bandera del separatismo insolidario.
Entre las principales causas destacan el aumento del coste de la vida; las dificultades para acceder a una vivienda asequible;- la presión sobre los sistemas sanitarios; la percepción de un aumento de las desigualdades económicas y la pérdida de confianza en las élites políticas.
Este contexto ha favorecido el surgimiento de alternativas tanto a la izquierda como a la derecha del espectro político que se presenta en Bruselas como el laboratorio del cambio ya que la Región de Bruselas constituye un escenario especialmente favorable para el crecimiento del PTB-PVDA. Se trata de una región con importantes contrastes sociales. Junto a las instituciones europeas y numerosos centros financieros conviven barrios con elevados niveles de desempleo, dificultades de acceso a la vivienda y una creciente presión sobre los servicios públicos.

En este contexto, el discurso del partido encuentra una importante acogida entre trabajadores, jóvenes, empleados del sector público y parte del electorado progresista que considera insuficientes las respuestas de la socialdemocracia tradicional.Una estrategia basada en la proximidad.
Diversos analistas coinciden en señalar que una de las fortalezas del PTB-PVDA ha sido su implantación territorial, ya que durante años ha desarrollado campañas permanentes en barrios populares, impulsando iniciativas relacionadas con la sanidad, el coste de la energía, el acceso a medicamentos o la defensa de los salarios. Esta presencia continuada le ha permitido construir una organización con una importante base militante y una imagen de cercanía respecto a otros partidos más institucionalizados.
Podríamos definirlo como un fenómeno europeo, este crecimiento del PTB-PVDA aunque no puede entenderse de forma aislada ya que se da dentro de una similitud con numerosos países europeos, dónde se observa una fragmentación del sistema político y un debilitamiento de los partidos tradicionales.
Mientras en algunos Estados este descontento ha beneficiado principalmente a partidos nacionalistas o de extrema derecha, en Bélgica una parte significativa del voto de protesta se dirige hacia una fuerza de izquierda marxista. Esta singularidad convierte al caso belga en objeto de interés para numerosos politólogos, ya que muestra cómo el malestar social puede canalizarse por vías ideológicas diferentes según el contexto nacional.
Los desafíos que el partido afronta a pesar de sus buenos resultados en las encuestas, el PTB-PVDA son importantes. El sistema político belga está caracterizado por una gran fragmentación y por la necesidad de formar complejas coaliciones de gobierno entre partidos de distintas comunidades lingüísticas.
Esto significa que incluso obteniendo un importante respaldo electoral, la posibilidad de acceder al gobierno dependerá de acuerdos con otras fuerzas políticas, algunas de las cuales mantienen profundas diferencias programáticas con el partido. Además, deberá demostrar que su crecimiento puede mantenerse en el tiempo y traducirse en capacidad de gestión sin perder el perfil crítico que ha impulsado su ascenso.
Un cambio en el mapa político belga con el ascenso del Partido de los Trabajadores de Bélgica refleja una transformación más amplia del panorama político europeo. El aumento de la desigualdad, la inflación, las dificultades para acceder a la vivienda y el cuestionamiento de las políticas económicas tradicionales han abierto espacio para nuevas opciones políticas.
Que una formación de inspiración marxista pueda situarse como primera fuerza en Bruselas constituye un hecho políticamente relevante y evidencia la evolución del electorado belga en un contexto de creciente fragmentación y búsqueda de alternativas. No obstante, conviene recordar que las encuestas representan una fotografía de un momento determinado y no equivalen a un resultado electoral definitivo.
Será en las urnas donde pueda comprobarse si el respaldo reflejado por los sondeos se consolida y hasta qué punto el PTB-PVDA logra convertir ese crecimiento en una influencia efectiva sobre el futuro gobierno de Bélgica.