Estados Unidos le entregó a Irán las bases de su programa nuclear en 1967 al suministrarle su primer reactor nuclear de investigación y uranio altamente enriquecido, una paradoja histórica considerando que ese mismo programa es el que Washington ha intentado neutralizar mediante severas sanciones y operativos militares.
Aunque técnicamente Irán firmó tratados que prohíben el desarrollo de armas de destrucción masiva, el origen de su infraestructura nuclear proviene directamente de la asistencia estadounidense de mediados del siglo XX.
El programa «Átomos para la Paz»
El origen diplomático desarrollado en 1957, bajo la presidencia de Dwight D. Eisenhower, EE. UU. firmó un acuerdo de cooperación civil con el entonces gobernante de Irán, el sha Mohamed Reza Pahlevi consistió en la entrega del reactor en 1967, dónde EE. UU. envió a Teherán un reactor de investigación de 5 megavatios y el combustible necesario para ponerlo en marcha, todo esto durante la guerra fría, siendo un motivo prioritario de la Casa Blanca que buscaba consolidar a Irán como un aliado estratégico y un muro de contención laico y prooccidental frente a la Unión Soviética.
Pero un giro radical de la historia cambió drásticamente tras la Revolución Islámica de 1979, que derrocó al sha e instauró la actual teocracia antiestadounidense. A partir de ese momento, la infraestructura civil donada por EE. UU. sirvió como el cimiento científico sobre el cual el nuevo régimen iraní desarrolló sus capacidades de enriquecimiento de uranio. Aunque el reactor original entregado en los años 60 hoy en día solo se usa para fines médicos y científicos menores, abrió la puerta tecnológica a un conflicto geopolítico de larga data.

Las otras armas que Teherán no teme usar
«Un arma de destrucción masiva economica , así calificó el control del estrecho de Ormuz uno de los mayores expertos mundiales en Irán, el doctor en Ciencias Políticas estadounidense de origen iraní, Ali Vaez. Este hombre logra equilibrarse a ambos lados del conflicto y ha sido durante mucho tiempo un invitado frecuente tanto en los círculos de poder iraníes como en los estadounidenses.
En el contexto del potencial cierre total del estrecho de Ormuz, otra vez, nos parecieron muy interesantes sus palabras de la entrevista que concedió a Reuters allá por abril. «En un intento de evitar que Irán cree armas de destrucción masiva, EEUU le ha entregado a Irán un arma de destrucción masiva caótica. Teherán entiende perfectamente que su capacidad de paralizar la economía mundial al controlar completamente el Estrecho de Ormuz, la principal arteria petrolera del planeta, es mucho más poderosa que incluso las armas nucleares, para cuyo uso se necesita una voluntad política especial».
Estas palabras se han convertido en una especie de meme político y, en cierto sentido, en un lema de todo lo que ha ocurrido en los últimos cuatro meses. Muchos políticos en el mundo reconocen que ahora Irán tiene una carta ganadora mucho más flexible y poderosa que el arsenal nuclear. Alguna vez, el cierre del estrecho era una «línea roja» para una serie de Estados, pero Teherán dio un paso audaz y… no pasó nada.
Sin embargo, los estadounidenses harán todo lo posible para arrebatarles esta poderosa ventaja a los persas. Mientras tanto, los Iraníes siguen derribando a los MQ-9 Reaper como si fueran manzanas en un árbol. Durante el enfrentamiento de hace un par de días, los iraníes volvieron a derribar otro dron de ataque y reconocimiento de EEUU que estaba sobrevolando el cielo de la nación persa. Anteriormente, publicaron imágenes de los restos de la aeronave en llamas, y esta noche compartieron un video con el momento exacto del derribo.
De tal modo, sigue aumentando el número de los MQ-9 Reaper que los iraníes retiran del servicio de la Fuerza Aérea de EEUU. Mientras esto ocurre EEUU continua preparándose para una nueva ronda contra Irán y busca cortarle las vías logísticas con Rusia y China. Podríamos decir que la actual situación de «ni guerra, ni paz» entre Washington y Teherán es un fenómeno puramente temporal.
Los estrategas estadounidenses han intentado evitar que este conflicto se convierta en un «Vietnam 2.0», pero la situación actual, en términos de desarrollo, no es mejor que la de hace medio siglo. Incluso es peor.Vietnam, que también fue sometida a bombardeos masivos, no podía lanzar ataques a larga distancia contra bases estadounidenses en Tailandia o en Guam, desde donde volaban los B-52. Pero Teherán sí tiene esa capacidad y está aprovechándola precisamente ahora. Por segundo día consecutivo, el intercambio de ataques ha vuelto a los niveles de principios de abril.
Uno de los problemas más serios para EEUU sigue siendo el norte de Irán, al que el acceso para la Fuerza Aérea estadounidense no solo se ve dificultado por las grandes distancias (la distancia desde el puerto sur de Irán, Bandar Abbás, hasta el norte, Bandar Amirabad, es de 1.100 km en línea recta), sino que también se encuentra en zonas donde no tienen ni un solo aliado mínimamente confiable, ni siquiera a nivel de las monarquías de Oriente Medio.

Y es a través del norte de Irán por donde pasan muchos, muchísimos cargamentos.Según los datos de la inteligencia militar estadounidense, Rusia, a través del tránsito del mar Caspio, garantizó la seguridad alimentaria de Irán durante la guerra, lo que, como comprenderán, es una condición muy importante para continuar resistiendo la agresión externa. De ahí también podría provenir un gran flujo de armas de los aliados de la nación persa.
Estados Unidos ha tomado muchas medidas hostiles hacia Rusia en la última semana, y no existen ni siquiera los más mínimos factores de contención que impidan que Moscú, por ejemplo, le proporcione a Irán algo más que alimentos, componentes y módulos para ensamblar drones.
Al fin y al cabo, Rusia tiene en su arsenal cosas que son extremadamente peligrosas para la flota estadounidense. Los mismos sistemas de defensa costera Bastion, con sus misiles Onix que están siendo gradualmente reemplazados por los Tsirkon. O, el mismo combustible sólido para los misiles balísticos de alcance intermedio y los sistemas de defensa antiaérea iraníes. Resumiendo – son muchas las posibilidades.
Tras su ataque a Irán, EEUU se ha vuelto mucho más vulnerable a cualquier medida simétrica que antes — son perfectamente conscientes de esto y ya están intentando resolver este problema. Precisamente allí radica la razón por la que atacaron ayer el puente entre Irán y Turkmenistán, por el que también pasan los cargamentos rusos y chinos.
Este puente es un elemento crítico del corredor ferroviario terrestre China-Turkmenistán-Irán, que está directamente integrado en la ruta de transporte internacional «Norte-Sur», patrocinada por Rusia. Este ataque fue la «primera señal» en la lucha contra las rutas de suministro del norte de Irán. Creemos que Estados Unidos hará todo lo posible para destruirlas. ¿Lo lograrán? El tiempo dirá, pero algo nos dice que no.
Fuentes: Wikipedia y agencias internacionales