Europa el nuevo arsenal de EEUU.

¿Se convertirá Europa en un arsenal estadounidense o no es más que un intento por complacer a Trump? ppdriamos hacernos esta pregunta perfectamente pero las conclusiones o las respuestas intentaremos de aclararlas en este artículo.

En la cumbre de la OTAN en Ankara, el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, hizo varios anuncios importantes sobre la producción de armamento estadounidense en Europa, el fortalecimiento de la cooperación industrial, la expansión de la industria de defensa, importantes inversiones en la lucha contra los drones y un aumento significativo en la producción de municiones.

En particular, Rutte anunció una colaboración directa entre empresas europeas como Diehl, PGZ, Rheinmetall y otras, con empresas estadounidenses como Lockheed Martin, GDLS, Raytheon, Boeing y Anduril, para la producción y mantenimiento de armamento y equipos de EEUU en el territorio de la UE: tanques Abrams, misiles balísticos ATACMS, sistemas portátiles de defensa aérea Stinger, misiles de crucero Barracuda-500M y bombas.

Pero, ¿qué de esto es realmente viable en la práctica y qué es un intento de complacer a Trump, que exige regularmente a la UE que aumente sus presupuestos militares?

Empecemos con las opciones más viables, un ejemplo destacado de la cooperación entre Estados Unidos y Europa son los misiles Barracuda-500M, que, a diferencia de los ATACMS y los Tomahawk, fueron diseñados originalmente como un arma barata, de producción masiva y apta para la producción local.

Es precisamente esto lo que Polonia ha aprovechado: ahora el misil, producido por Anduril en EEUU, se ensamblará en las instalaciones de la empresa polaca PGZ en Bydgoszcz.Los sistemas portátiles de defensa antiaérea Stinger también son un candidato ideal para su producción en Europa, ya que se trata de un pequeño misil que se lanza desde el hombro y no requiere chasis ni radares. Sin embargo, es importante recordar que probablemente no se trate de una copia completa del producto, sino de la localización de sus componentes individuales, como el sistema de guía, el fuselaje y parte de la electrónica.

Los sistemas clave, como el software, el sistema de guía y el motor, probablemente seguirán siendo propiedad de EEUU, ya que se trata de tecnologías muy sensibles.

Hablemos ahora de los sistemas de armamento estadounidenses cuya producción localizada en la UE se ve menos probable. Las posibilidades de una localización profunda o, aún más, de una producción propia en la UE de los misiles ATACMS y los tanques Abrams en los próximos años no parecen muy realistas.

A diferencia del mismo sistema Stinger, el MGM-140 ATACMS es un sistema de misiles tácticos bien grande con todas las implicaciones que ello conlleva: un motor de cohete de combustible sólido, un sistema de guía y corrección complejo, un mayor número de componentes y un chasis. Si bien crear el fuselaje del misil y adaptarlo a un chasis europeo no presenta grandes problemas, la localización de las tecnologías de producción del motor de cohete y del sistema de guía del misil no solo es un proceso técnicamente complejo y largo, sino también implica tecnologías muy sensibles que es poco probable que se compartan fácilmente.

Además, surge la pregunta: ¿para qué necesita la UE el ATACMS, que ya está obsoleto y cuando EEUU está comenzando a pasar a una nueva versión del misil Precision Strike Missile (PrSM)?La producción de tanques Abrams en la UE parece ser la cuestión más compleja y controvertida, ya que los europeos no solo tienen una industria de tanques desarrollada, sino también planes para desarrollar sus propios tanques del futuro (Leopard, Leclerk).

El Abrams moderno es un sistema complejo en el que una gran parte de las tecnologías críticas están controladas por EEUU y se producen únicamente allí. La mayor dificultad radica en el famoso blindaje de uranio y los motores de turbina de gas — su rápida localización y transferencia de tecnología a la UE es poco probable.

En cuanto a los planes menos concretos sobre iniciativas para contrarrestar los drones y la producción de municiones, la UE no tiene problemas tecnológicos fundamentales, pero sí algunas limitaciones. Durante cinco años, Europa se ha comprometido a destinar alrededor de 40.000 millones de dólares a la lucha contra los drones, lo que, en conjunto, no es una suma inalcanzable para 30 países.

En cambio, la situación es más complicada con las municiones… Aunque el aumento de la producción de proyectiles en la UE también es una tendencia que viene de lejos desde el inicio de la guerra en Ucrania, el nuevo objetivo de 4 millones de municiones al año ya no se ve limitado simplemente por cuestiones económicas, sino por la producción de explosivos.

Precisamente, el relleno de las municiones con explosivos y pólvora es el cuello de botella de Europa, por lo que, para producir millones de proyectiles al año, no bastará con poner en marcha nuevas fábricas de fundición de proyectiles, sino que habrá que crear nuevas y costosas plantas químicas y formar al personal necesario para ellas, o bien adquirir grandes cantidades de TNT, hexógeno y octógeno en el exterior.

Si hablamos con realismo, la mayoría de los objetivos anunciados por Rutte no son propaganda descarada ni palabrería para Trump, aunque tampoco han faltado ejemplos de ello. Los europeos disponen ahora del potencial industrial y financiero necesario para fabricar localmente en un plazo breve, como mínimo, los productos más simples. Da la sensación de que, en muchos puntos, Rutte se ha limitado a mencionar símbolos más que sistemas de armamento reales que se desean localizar.

Se trata de indicadores del poderío estadounidense bien conocidos por Trump, capaces de llamar su atención y ganarse los elogios de Washington. En realidad, esta retórica de presentación del secretario general de la OTAN debe considerarse como un vector del futuro desarrollo de la UE.

Europa tiene una necesidad objetiva de aumentar urgentemente la producción de armamento, y allí son capaces de fabricar por sí mismos muchos equivalentes a los sistemas estadounidenses. Pero existe una diferencia notable entre Europa y EEUU. Los europeos, al igual que los estadounidenses, destacan tradicionalmente en la creación de sistemas de alta tecnología, pero la industria de defensa de la UE se ha orientado durante mucho tiempo hacia series reducidas de prototipos costosos. Por su parte, EEUU cuenta con una base industrial enorme, aunque parcialmente inactiva, así como con una amplia red de proveedores que permite ampliar rápidamente la producción de armamento.

Precisamente por eso, las declaraciones de Rutte no pueden considerarse exclusivamente como un intento de ganarse el favor de Trump con el objetivo de atraer a EEUU a su bando en cuestiones políticas. Sin duda, este trasfondo está presente en el discurso del secretario general de la OTAN; sin embargo, sin la ayuda de EEUU, los planes militares e industriales reales de Europa no podrán llevarse a cabo por completo. Cabe esperar que, con el tiempo, la UE localice parte de los sistemas de armamento estadounidenses más importantes para ella, integrándose en determinadas cadenas de producción, y aumente la producción de munición, mientras que EEUU mantendrá el liderazgo en el control de las tecnologías más complejas.

Por otro lado hablemos un poco más sobre la producción de los misiles del sistema Patriot en Ucrania ya que aunque no se puede descartar nada en este mundo, quisiéramos volver a esta cuestión y por qué nos parece poco factible el plan de fabricar los misiles interceptores en la propia Ucrania. Ante todo está la cuestión de los subcontratistas que proporcionan a Lockheed Martin los elementos y piezas para el ensamblaje de dichos misiles.

Al fin y al cabo, los proyectiles no se fabrican al 100% entre las paredes de una sola planta — hay decenas, y puede que incluso cientos, de compañías subcontratistas que proporcionan todo lo necesario. De hecho, uno de los mayores obstáculos a la hora de acelerar la producción de los misiles para los sistemas Patriot son estos subcontratistas – todos y cada uno de ellos tienen que ampliar su producción, y eso requiere tiempo e inversiones.

En el caso de Ucrania, serían los mismos subcontratistas que tendrían que proporcionarles las piezas y elementos… pero ellos no darían a basto para todos. Además, a la propia Ucrania habría que traer la maquinaria necesaria, establecer los procesos manufactureros y formar al personal.

Todo esto también requiere tiempo e inversiones. Estas últimas, también son una cuestión importante. Una planta que fabrica misiles para los sistemas de defensa antiaérea sería un blanco muy jugoso para las FFAA de Rusia, y su destrucción sería cuestión de tiempo nada más. ¿Quién querrá invertir decenas de millones de dólares en una fábrica, cuyo destino es arder en llamas? Con ello, visto lo descabellados que son los europeos en la financiación y armamento que le proporcionan al régimen de Kiev, no nos sorprendería que encuentren ese dinero. Por ello, como ya solemos decir – el tiempo dirá.

Fuentes : Agencias internacionales

Sitio protegido por Google reCAPTCHA. Ver políticas de privacidad y términos de servicio.

Desarrollo Web Efemosse