Por Juan Carlos Alí Torres.
Una investigación de The Intercept Brasil señala que la campaña del candidato de la derecha brasileña pagó 600.000 reales a Elytron, una empresa de ciberseguridad cuyos documentos comerciales describirían herramientas para realizar operaciones de influencia clandestina. Por el momento, no hay pruebas públicas concluyentes de que esa tecnología se utilizara para manipular las elecciones.
BRASILIA.— La campaña presidencial brasileña se encuentra bajo el foco de una nueva controversia relacionada con la financiación política, el uso de inteligencia artificial y los riesgos de manipulación informativa en los procesos electorales. Según una investigación atribuida a The Intercept Brasil, el senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, habría abonado 600.000 reales —unos 118.457 dólares— a Elytron, una empresa de ciberseguridad que habría promocionado fuera de Brasil un sistema de inteligencia artificial con capacidades para ejecutar operaciones de influencia política encubierta.
La información adquiere especial relevancia por la proximidad de la segunda vuelta presidencial, prevista para el 25 de octubre, en la que Flávio Bolsonaro se enfrenta al actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, según el escenario electoral descrito en la información difundida.
La controversia no demuestra por sí misma que se hayan manipulado los votos ni que el candidato haya cometido un delito electoral. Sin embargo, abre interrogantes sobre la naturaleza de los servicios contratados, el destino de los fondos de campaña y las garantías necesarias para proteger la libertad de decisión de los electores.
Una investigación que apunta a los servicios de Elytron
De acuerdo con la información atribuida a The Intercept Brasil, Vincent Edward Reed, empresario y tecnólogo estadounidense que habría trabajado como consultor de Elytron entre 2024 y 2025, entregó al medio documentación interna sobre los servicios que ofrecía la compañía.
Reed sostiene que, inicialmente, el sistema le fue presentado como una herramienta de análisis de datos e inteligencia artificial. Sin embargo, asegura que, después de conocer su funcionamiento y examinar su panel de control, consideró que las capacidades de la tecnología podían utilizarse para influir clandestinamente sobre los votantes.
Entre las funcionalidades descritas en los documentos figurarían la recopilación masiva de información, la segmentación de electores, el análisis de tendencias políticas y sociales y la elaboración de campañas de comunicación dirigidas a grupos específicos de población.
Pero el aspecto más delicado de la documentación sería la referencia a procedimientos que irían más allá de la publicidad electoral convencional: creación de cuentas falsas, difusión de rumores y desinformación, utilización de avatares generados mediante inteligencia artificial y operaciones de infiltración digital destinadas a desacreditar a adversarios políticos.
De confirmarse la autenticidad y el alcance de esas propuestas, estaríamos ante una cuestión que trasciende la competencia entre partidos: la posible utilización de tecnología avanzada para condicionar la opinión pública mediante identidades falsas y contenidos engañosos.

Los pagos declarados por la campaña de Flávio Bolsonaro
Los registros electorales citados en la investigación atribuyen a la campaña de Flávio Bolsonaro pagos por un total de 600.000 reales a Elytron. También se menciona un pago de 131.900 reales efectuado por el Partido Liberal a la misma empresa.
La información describe tres facturas relacionadas con la campaña del senador: dos por 500.000 reales, fechadas el 16 de septiembre de 2026, una de ellas cancelada, y otra por 100.000 reales, fechada el 2 de octubre.
Además, se señala una diferencia entre los importes registrados en el sistema de gastos electorales y los consignados en un informe contable parcial de la campaña, que habría declarado un millón de reales abonados a la empresa.
Estas diferencias merecen una explicación documental. Para establecer si existe alguna irregularidad, es necesario contrastar las facturas, los pagos efectivamente realizados, las cancelaciones, los servicios contratados y los informes contables presentados ante las autoridades electorales.
La existencia de un contrato de consultoría tecnológica no constituye, por sí sola, una infracción. El punto determinante es conocer qué servicios se prestaron realmente y si fueron utilizados de acuerdo con la legislación brasileña.
Según la información disponible en el material de partida, los documentos describirían los servicios facturados mediante conceptos genéricos como consultoría en tecnologías de la información, soporte forense, investigación de phishing, pruebas de seguridad y monitorización de infraestructura.
La cuestión central es si esos conceptos se corresponden con los trabajos realizados o si encubren actividades de otra naturaleza. Esa respuesta requiere documentación verificable y, en su caso, una investigación de las autoridades competentes.
¿Se utilizó inteligencia artificial para manipular el balotaje?
Esta es la pregunta más importante y también la que exige mayor cautela.
La documentación atribuida a Elytron describiría una tecnología capaz de combinar datos políticos, sociales y económicos para identificar grupos de votantes, medir tendencias y adaptar mensajes a sus características.
El sistema también habría presentado capacidades de intervención digital, incluidas operaciones ofensivas y defensivas, infiltración y acciones destinadas a amplificar determinadas opiniones dentro de segmentos concretos de la población.
En una campaña electoral, estas herramientas pueden utilizarse con fines legítimos, como analizar las preocupaciones ciudadanas o evaluar la eficacia de mensajes públicos. La línea roja aparece cuando se recurre a identidades ficticias, falsificaciones, desinformación coordinada o mecanismos clandestinos para engañar a los electores.
Por eso, la denuncia debe analizarse en dos planos diferentes: las capacidades que la empresa habría ofrecido a sus potenciales clientes y el uso efectivo que pudiera haberse hecho de ellas.
Hasta el momento, la información aportada no demuestra que Flávio Bolsonaro ni el Partido Liberal utilizaran el sistema de Elytron para manipular el resultado electoral de 2026. Tampoco permite concluir, por sí sola, que los pagos constituyan un delito o que exista una operación probada de fraude electoral.
La gravedad potencial de los hechos justifica que se conozcan los contratos, se examinen los servicios facturados y se investiguen las posibles infracciones si aparecen indicios suficientes.

Las cuentas falsas y la desinformación, una amenaza para la democracia
El debate sobre Elytron pone de relieve un problema internacional: la posibilidad de utilizar inteligencia artificial para producir mensajes personalizados, simular apoyos ciudadanos y difundir información falsa a gran escala.
Una campaña digital convencional busca persuadir a los votantes mediante mensajes políticos identificables. Una operación clandestina, en cambio, puede tratar de ocultar quién está detrás de los contenidos, multiplicar artificialmente determinadas opiniones o presentar como espontáneo un movimiento organizado.
El uso de cuentas falsas y contenidos sintéticos puede dificultar que los ciudadanos distingan entre información contrastada, propaganda y manipulación coordinada.
Además, los sistemas automatizados pueden amplificar errores y sesgos cuando trabajan con grandes volúmenes de datos personales. Sin transparencia sobre sus métodos, resulta más difícil determinar por qué determinados ciudadanos reciben ciertos mensajes y otros son objeto de campañas diferentes.
La respuesta democrática no puede consistir en dar por probada cualquier acusación. Debe apoyarse en investigaciones independientes, transparencia financiera, controles electorales y garantías para la libertad de expresión y el derecho de los ciudadanos a recibir información veraz.

Lula, la soberanía brasileña y el enfrentamiento político
La controversia se produce en un contexto de fuerte polarización entre el proyecto político de Lula da Silva y la corriente conservadora vinculada a la familia Bolsonaro.
Lula ha advertido sobre las consecuencias que, a su juicio, tendría una victoria de Flávio Bolsonaro para la soberanía nacional y la orientación internacional de Brasil. El presidente ha planteado el enfrentamiento como una disputa sobre el rumbo del país y su autonomía frente a las grandes potencias.
Por su parte, Flávio Bolsonaro ha defendido una orientación internacional más estrechamente vinculada a Estados Unidos e Israel, según las declaraciones que se le atribuyen en el debate político brasileño. También ha manifestado su intención de impulsar medidas favorables a su padre, Jair Bolsonaro, condenado por su participación en la trama golpista posterior a las elecciones de 2022.
Estas posiciones forman parte de la confrontación política entre ambos sectores. No obstante, deben distinguirse de la investigación sobre Elytron: las preferencias internacionales de un candidato no prueban su participación en una operación clandestina de manipulación electoral.
Del mismo modo, las afirmaciones sobre la participación de empresas israelíes en campañas de desinformación o injerencia política deben examinarse caso por caso. Sin pruebas específicas que vinculen a esas compañías con los pagos investigados o con una operación concreta en Brasil, no corresponde presentar esa relación como un hecho demostrado.
Las encuestas del balotaje: una fotografía decisiva, pero pendiente de verificación
La evolución de las encuestas es uno de los elementos centrales para comprender la recta final de la campaña entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.
Sin embargo, para publicar una comparación rigurosa es imprescindible identificar el instituto responsable de cada sondeo, las fechas del trabajo de campo, el tamaño de la muestra, el margen de error y los porcentajes obtenidos por ambos candidatos.
En este momento no dispongo de resultados verificables en tiempo real que permitan confirmar cuáles son las últimas encuestas publicadas para la segunda vuelta del 25 de octubre de 2026. Por esa razón, no sería periodísticamente responsable atribuir una ventaja numérica a Lula o a Flávio Bolsonaro sin comprobar las fuentes originales.
La comparación debe incorporar, como mínimo, los últimos sondeos de institutos reconocidos como Datafolha, Quaest y AtlasIntel, siempre que hayan publicado estudios correspondientes a este balotaje y que sus fechas y resultados puedan verificarse.
También es importante distinguir entre intención de voto total, votos válidos, electores indecisos y posibles abstenciones. Las cifras pueden variar según la metodología y el momento en que se realiza cada encuesta.
En una elección tan polarizada, los sondeos constituyen una herramienta para medir tendencias, pero no sustituyen al resultado oficial ni permiten anticipar con certeza el comportamiento de los votantes.

Transparencia y garantías electorales
La controversia en torno a Elytron plantea preguntas que deberían tener respuesta antes de que la ciudadanía acuda a las urnas: ¿qué servicios contrató exactamente la campaña de Flávio Bolsonaro?, ¿qué trabajos se realizaron?, ¿por qué existen diferencias entre los importes mencionados en los registros contables?, ¿se utilizaron cuentas falsas o contenidos generados mediante inteligencia artificial?, ¿hay pruebas de que se intentara influir clandestinamente en los electores?
Responder a estas preguntas corresponde a las autoridades electorales y judiciales, con garantías para todas las partes y sin sustituir las pruebas por acusaciones políticas.
Si se demostrara la utilización de sistemas clandestinos para difundir desinformación o engañar a los votantes, el caso tendría implicaciones graves para la transparencia de la campaña y la integridad del proceso democrático. Si no se acreditara ese uso, los pagos y los contratos deberían evaluarse de acuerdo con la documentación y las normas aplicables.
La democracia brasileña no se fortalece ocultando irregularidades, pero tampoco convirtiendo sospechas en condenas anticipadas. Se fortalece cuando las instituciones investigan, la prensa contrasta y los ciudadanos pueden decidir sin engaños ni operaciones encubiertas.
Conclusión: los pagos atribuidos a la campaña de Flávio Bolsonaro y las capacidades de manipulación descritas en los documentos de Elytron merecen un examen riguroso. La cuestión no es solamente cuánto dinero se pagó, sino qué se contrató, qué se ejecutó y si hubo una vulneración de las reglas electorales. Hasta que existan pruebas concluyentes, la denuncia debe mantenerse como una investigación abierta y no como una demostración de fraude consumado.
En vísperas del balotaje, la transparencia, la independencia de las autoridades electorales y el derecho de la población brasileña a votar libremente deben situarse por encima de los intereses de cualquier candidato o partido.