Más Mamdani y menos Europa: La única ecuación posible.

Por Alex Lopez.

Más Mamdani y menos Europa: La única ecuación posible para que Sánchez salve las elecciones.

En cualquier escenario unos resultados macroeconómicos como los que exhibe el Gobierno de España serían suficientes para arrasar con una mayoría absoluta, pero el actual no es un escenario cualquiera.

Los indicadores no pueden ser mejores: crecimiento del PIB que en el peor de los casos dobla la media de la zona euro, datos de empleo pulverizando récords históricos de afiliación a la Seguridad Social y una inflación (comparada con nuestros vecinos) aceptablemente contenida gracias a los precios de la energía que sostiene nuestro paraguas de la excepción ibérica.

¿Por qué entonces las encuestas de cara a las próximas elecciones generales no reflejan esa superioridad macro?

Más allá del desgaste que ha sufrido este ejecutivo durante 8 años de acoso sistemático de la derecha, que ha superado en mucho todas las fronteras del decoro democrático, nos hemos enfrentado a desastres naturales, guerras, pandemias e incluso un ataque a la integridad territorial que será estudiado en años venideros como el primer ataque híbrido orquestado por varios países.

Pero el motivo principal es que existe una desconexión evidente, una brecha profunda entre las grandes cifras de las que presume (y puede y debe hacerlo) el Gobierno y la realidad material que asfixia el día a día de las familias trabajadoras.

Para tener una oportunidad de ganar, Pedro Sánchez necesita mucho más que unos buenos datos macro. Y lo sabe.

La macroeconomía no nos llena la cesta de la compra, ni paga la factura de la luz a fin de mes ni frena la escalada obscena de los precios del alquiler.

Si el PSOE insiste en centrar su campaña en las cosas buenas que ha hecho se equivocará y caminará hacia una derrota electoral inevitable.

Hemos crecido gracias a una magnífica utilización de los fondos Next Generation, pero ahora la solución ya no pasa por mirar a Bruselas, sino por girar la vista hacia la izquierda más progresista.

Con una socialdemocracia europea en caída libre, de nada sirve erigirse como el líder de un imperio en ruinas. Se ha de romper de forma definitiva con la austeridad de la UE y para hacerlo se necesita la movilización popular que habita en las políticas de una izquierda más global como la que defiende Mahmood Mamdani, cuyas posiciones se sitúan netamente a la izquierda del propio PSOE y mucho más escoradas que las de los socialdemócratas del norte y centro de Europa.

Pero no todo está perdido, existen pequeñas islas de esperanza tan diferentes como ilusionantes.

El mapa político europeo actual no nos ofrece muchas alegrías a los progresistas. Con una ola imparable del populismo de derecha reaccionario han surgido algunos laboratorios políticos muy concretos: la resistencia organizativa en Suecia, el rearme ideológico de Die Linke en Alemania y, a modo de piedra angular, el marco analítico de Mamdani en Nueva York.

Estas referencias nos muestran que el único camino transitable para la izquierda no es el repliegue identitario, ni sacar músculo por unos buenos datos económicos ni mucho menos la asunción del marco de la derecha. La única forma de salir de aquí es con ambición y audacia económica que no se conforme con la protección de unos derechos en retroceso sino en la expansión de los mismos.

Ganar las elecciones pasa por ensanchar la base electoral, no hay otra, es más fácil crecer gracias a las transversalidad del electorado que recuperando el voto de castigo.

Para ello el PSOE debe abandonar los complejos históricos y aproximarse de forma decidida a las políticas más valientes de Sumar, asumiendo que la coalición no es un lastre, sino el motor de las transformaciones reales.

¿Cuántas veces hemos oído a Sánchez presumir del crecimiento del salario mínimo? ¿Y a quién se debe ese avance?

La izquierda necesita una bandera clara y un lema que pueda entender y comprar.

Mi opinión es que Pedro Sánchez debería incorporar sin complejos el potente lema popularizado por Gabriel Rufián: “Una familia, una casa”. Es más, creo que toda la izquierda debería ir unida por ese lema y voy a dejar este guante aquí. Es mucho más sencillo unir a varios partidos bajo un lema que bajo un solo programa.

Una consigna simple, rotunda e incontestable que asegure la seguridad existencial y habitacional en el centro absoluto de la acción del Estado. Es el primer escalón en la pirámide de necesidades de Maslow.

No se trata de retórica, se trata del artículo 47 de nuestra Constitución: Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.

El programa del nuevo Gobierno debe centrarse en convertir la vivienda en un derecho inalienable, fuera del alcance de los fondos buitre y de la especulación salvaje.

El modelo de Nueva York debería ser una hoja de ruta irrenunciable, y espero que Pedro Sánchez haya tomado buena nota en la reunión de ayer.

La propuesta de Mamdani es simple y golpea los tres ejes estratégicos que el PSOE ha descuidado crónicamente, permitiendo que la derecha y la extrema derecha capitalicen el malestar social.

Estos tres pilares son la seguridad, la inflación y la vivienda.

  1. Seguridad en las calles.

Durante años, la izquierda ha entregado (como también ha regalado la bandera y parte de nuestra historia) el concepto de seguridad a la derecha por puro prejuicio ideológico. Mamdani redefine el concepto: la seguridad en las calles es por encima de cualquier otra cosa un derecho fundamental de la clase trabajadora.

Los barrios humildes son los que más sufren la degradación del espacio público, y garantizar la tranquilidad y calma ciudadana es una medida de protección social. El orden y la convivencia democrática en el espacio común son la base sobre la cual se construye cualquier comunidad cohesionada. La eliminación de guetos y la integración de la inmigración es fundamental.

  1. Inflación y alimentación: Supermercados públicos.

La inflación subyacente sigue cargándose el poder adquisitivo de las familias, es una evidencia. También es una evidencia que vivimos en una economía de libre mercado irrenunciable pero si no topamos los precios debemos actuar de formas estructural, y Mamdani ha demostrado que se puede. ?

La creación de una red de supermercados públicos se presenta como una alternativa que rompa los oligopolios de la alimentación que solo buscan maximizar sus beneficios. Un operador público garantiza precios justos tanto para los productores agrícolas y ganaderos en origen como para los consumidores en las barriadas, forzando al mercado a competir a la baja.

  1. Intervención en el mercado de la vivienda.

El libre mercado ha fracasado estrepitosamente en la gestión del suelo, es obvio. La vivienda se ha convertido en el principal factor de empobrecimiento en España, y también es obvio. La intervención directa, el control de precios de los alquileres y la movilización forzosa de pisos vacíos en manos de grandes tenedores ya no son opciones maximalistas, es una emergencia nacional que debería activar un mecanismo constitucional. El 155 no solo puede activarse para desactivar un movimiento independentista. El Estado debe garantizar el principio “una familia, una casa”, como sea.

Solo a través de la firmeza en estos tres ejes se puede abordar con éxito un desafío estructural e inaplazable: conseguir una mejor integración de la inevitable y necesaria inmigración.

Cuando el Estado garantiza seguridad, alimentación barata y vivienda accesible para todos, los motivos para la fricción social desaparecen y con ellos la ultra derecha.

Y para ir cerrando un nuevo concepto que también dejó sobre la mesa a los socialistas: La Agenda 1030.

El ’30’ de la Agenda (Descuento del 30% en productos básicos y energía): El Estado intervendrá los mercados de suministros y bienes de primera necesidad para aplicar, por ley, un descuento del 30% en los precios de los productos básicos. Esta cesta protegida incluirá alimentos esenciales de la dieta diaria, productos de higiene y, de manera crucial, la energía (luz y gas).

Los supermercados públicos de Mamdani contemplan ese descuento del 30% sobre productos básicos que garantizan un control efectivo sobre la inflación de la canasta alimenticia.

Nuestra excepción ibérica debería ser suficiente para sostener un descuento del 30% ampliado a la energía incluyendo un tope para el impuesto sobre hidrocarburos.

El ’10’ de la Agenda (Control del 10% del parque de vivienda): El parque público de vivienda en España es ridículo en comparación con los estándares europeos. Diversos estudios y pruebas realizadas con éxito en Austria y Holanda demuestran que con un control sobre el 10% del parque inmobiliario se puede acotar y controlar el precio de los viviendas.

La Agenda 1030 establece como prioridad absoluta e inmediata que el Estado asuma el control y la gestión directa de un 10% del total de la vivienda del país (con captación y construcción).

Parece algo inaccesible pero con la absorción de los activos de la Sareb, de la compra preferente de viviendas a la banca y de la construcción masiva de vivienda pública protegida destinada exclusivamente al alquiler social y asequible sería suficiente.

Controlar el 10% del mercado inmobiliario otorga al sector público la masa crítica necesaria para marcar el precio de referencia de todo el mercado, desinflando la burbuja de manera controlada y garantizando que ninguna familia destine más del 30% de sus ingresos a tener un techo digno.

¿Qué le diría a Sánchez?

Sé que te encuentras en una encrucijada histórica. Puedes elegir el camino de la ortodoxia de Bruselas, seguir recitando datos de Eurostat en los mítines y contemplar cómo el descontento y la rabia entrega el país a la ultra derecha.

O puedes elegir la audacia, romper las cadenas de la vieja socialdemocracia y liderar la transformación económica. Tienes a una China más tecnológica y capitalista que nunca llamando a la puerta de Europa y deseando invertir.

Eres economista, y conoces lo que es el techo malthusiano, y sabes cómo se rompió gracias a la revolución agrícola. Hoy tenemos un techo liberal que parece indestructible pero tienes el martillo de la IA.

Menos complacencia europea, menos sumisión a los mercados y mucha más valentía política. Más Mamdani y menos Europa es el único programa electoral capaz de devolver la ilusión a las mayorías y asegurar la victoria en las urnas.

Me niego a reeditar un Zapatero 2 donde salimos a votar en masa ante la amenaza que volvía la derecha. Somos mejores que eso.

Está en tus manos.

Sitio protegido por Google reCAPTCHA. Ver políticas de privacidad y términos de servicio.

Desarrollo Web Efemosse