Por Walter C. Medina
ENTREVISTA A MARÍA FERNANDA BARRETO.
María Fernanda Barreto, Directora de la Plataforma Comunicacional Huele a Azufre, Investigadora y escritora colombo-venezolana -integrante además de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad, y autora de una prolífera obra investigativa centrada en el paramilitarismo colombiano y la geopolítica latinoamericana-, dialogó con Francisco López durante el programa “Cenizas de Babilonia. Diáspora Española”, que emite AM830 Radio del Pueblo.
En relación a la colaboración y la participación popular tras la catástrofe ocurrida en Venezuela, Barreto, quien visitó y trabajó intensamente brindando ayuda en las zonas más afectadas por el terremoto, sostuvo que “lo que vimos fue un gran despliegue de institucionalidad, no solo del control del orden; sino que hablamos de gente que se involucra en alguna de las tareas. Vimos también a la policía en labores tan necesarias como la vigilancia de quién entra a los edificios colapsados, a los campamentos transitorio, hasta dirigiendo el tráfico, en una ciudad donde las avenidas están con grietas producidas por este terrible movimiento. Pero también vimos un increíble despliegue popular, porque Venezuela tiene mucha organización popular.

¿Cómo está el pueblo venezolano después de haber sufrido ese terrible terremoto?
Aunque ya hayan pasado muchos días, estamos cerca de cumplir el mes, todavía se siente mucho dolor; no solamente individual sino colectivo. Y eso tiene que ver con muchas cosas, en primero lugar hay un gran trauma que dejan este tipo de vivencias. Nosotros y nosotras desde nuestro colectivo hemos estado tanto en La Guaira como el Caracas, desarrollando un trabajo de acompañamiento muy dirigido a los niños y niñas, y no nos hemos encontrado u solo niño ni una sola niña, no digo solo en los refugios, digo sólo en la calle, en las casas; los hijos de los amigos que no nos hable de cómo vivió el terremoto, del susto que les causó el terremoto.
Hay un gran trauma en los niños y niñas porque fue un movimiento demasiado aterrador, incluso para quienes tuvimos la suerte de que no se nos desplomara la vivienda. Fue muy traumático, de hecho, marca un poco la historia de la sismología. Es muy terrible ir a La Guaira, pero también Carballeda y otros lugares cercanos en donde estuvimos y los edificios quedaron reducidos a escombros de un modo brutal que no habíamos visto.
Era algo que esperábamos quienes vivíamos en Caracas, que en algún momento se diera un terremoto, porque Caracas tiene su historia de terremotos; pero nunca pensamos que iba a tener esta magnitud.Cuando ocurre una tragedia como esta, nunca alcanzan las manos; y muchas veces los gobiernos no tienen la capacidad para afrontar catástrofes de esta envergadura.

¿Cómo fue la respuesta del gobierno de Venezuela en esos primeros instantes, luego del terremoto?
Bueno, nosotros hicimos un reportaje desde el lugar. Una de las razones por las que quisimos ir a Caraballeda, que es el lugar en donde el terremoto se sintió más fuerte; donde hubo más colapso de los edificios y más muertes, quisimos ir porque vimos que en las redes que no había presencia institucional. Y cuando llegamos allá lo que vimos fue un gran despliegue de institucionalidad, no solo del control del orden; sino que hablamos de gente que se involucra en alguna de las tareas.
Vimos también a la policía en labores tan necesarias como la vigilancia de quién entra a los edificios colapsados, a los campamentos transitorio, hasta dirigiendo el tráfico, en una ciudad donde las avenidas están con grietas producidas por este terrible movimiento. Pero también vimos un increíble despliegue popular, porque Venezuela tiene mucha organización popular.
De hecho, nosotros bajamos hasta allá como colectivo, y nos encontramos con otros colectivos que estaban colaborando también en las labores de búsqueda; vimos amigos tristemente buscando a sus familiares entre las ruinas. Fíjate que nosotros llevamos comida, pensando que hacía falta comida.
Y estando allá nos llegó un sin número de gente a ofrecernos comida; gente que bajaba desde Caracas. En el caso nuestro, y esto está en el video de Tick Tock, por ejemplo, hubo una moto con dos personas, bajó con un gran termo lleno de sopa de pollo para repartirnos a todos los que estábamos ayudando y a toda la gente que estaba acampando frente a su residencia porque hay mucha gente que, aunque no perdió del todo su vivienda, no pueden habitarla porque hay que hacerle las remodelaciones, los arreglos necesarios para poderla habitar, y está acampando frente a su casa.
Y a toda esa gente le estaba llegando comida de las propias manos del pueblo venezolano. Entonces también esto nos ha gratificado mucho; hemos recibido también apoyo internacional de movimientos organizados. Desde Colombia nos hicieron llegar apoyo que entregamos a las personas que han resultado afectadas y a las personas que están trabajando para ayudar a los afectados y afectadas.
En estos tiempos en donde la solidaridad es cada vez más escasa, aquí la solidaridad se ha visto y ha sido conmovedora.

¿Sigue activa esa concienciación general o se ha enfriado?
Lo que pudimos percibir en el sitio es que hay equipos de rescatistas que llegaron de los gobiernos imperialistas y coloniales; que llegaron uno para la foto, otro para hacer política y lavar su cara, y otro para aprovechar y llevar a cabo sus aspiraciones injerencistas en nuestro país. Pero también vimos un montón de ONGs de esas que nosotros muchas veces hemos denunciado que sirven para legitimar capitales más que para ayudar.
Las vimos en principio obviamente haciendo algo, aportando algo. No quiere decir eso que creamos que todos sus capitales vienen a ello. Vimos también ONGs que sabemos que su labor es principalmente injerencista, como muchas ONGs religiosas, específicamente estadounidenses desplegadas en el territorio, aprovechando y haciendo mucho, pero sólo delante de las cámaras. Una vez que no había cámaras desaparecían del panorama. Yo diría que ese tipo de “solidaridad” ha ido desapareciendo.
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