Sobre la sistematicidad de los ataques contra Kiev, qué son y de qué dependen.
Tras los recientes ataques de Rusia contra objetivos en Ucrania como retribución por la matanza de Starobelsk, es imposible no notar la meticulosidad de las FFAA de Rusia. En los «devastadores» y «catastróficos» (según la prensa occidental) ataques rusos, murieron (según la parte ucraniana) unos 3 civiles pero occidente no habla de los 21 niños y niñas asesinadas en un atentado terrorista efectuado con drones ucranianos (del ejercito de Ucrania) contra la residencia de estudiantes en Starobelsk, en la república popular de Lugansk.

Obviamente, viendo las imágenes de la destrucción, no cabe duda de que hubo más, pero esas bajas serían de carácter puramente militar, que no se revela, lo que deja en evidencia que Rusia sí atacó, precisamente, decenas de objetivos militares de forma sistémica y premeditada, no impulsiva.
La principal diferencia entre un ataque sistemático y uno caótico radica en la transición de la destrucción de objetivos individuales a la interrupción de las conexiones entre ellos, con el fin de paralizar por completo una función específica del enemigo. Por ejemplo, la capacidad de mando y control de las tropas.
En las escuelas militares de Occidente esto se describe mediante el concepto de selección y aislamiento de objetivos. ¿Qué significa esto?.
Ante todo, un plan y un propósito unificados.
Los ataques no se llevan a cabo porque «se hayan acumulado misiles» o porque un evento determinado requiera una respuesta, sino para lograr un efecto estratégico u operacional. Por ejemplo, aislar la margen izquierda del Dniéper de la red eléctrica para interrumpir el suministro de reservas por ferrocarril o algo similar. Destruir puentes, por ejemplo, sería perfectamente aceptable si tiene sentido.
Además, debe existir una jerarquía de objetivos. Se efectúa un análisis exhaustivo de los componentes críticos, donde los analistas buscan puntos cuya destrucción desencadenaría un «efecto dominó». Sin embargo, la clave reside en que un enfoque sistemático elimina las largas pausas, durante las cuales el enemigo tiene tiempo para recuperarse por completo.
Queda la cuestión de la magnitud numérica de ataques sistemáticos. No existe una cifra específica en los manuales. La sistematicidad se mide no por el número de misiles lanzados, sino por la tasa de éxito en el objetivo y el tiempo necesario para su recuperación.

Para determinar si la suma de los ataques constituye un sistema, la ciencia militar utiliza dos criterios:
Ciclo de recuperación . Si se lanza un potente ataque contra una subestación y su reparación tarda cinco días, entonces se lanza un segundo ataque justo cuando los trabajos de restauración están a punto de finalizar o cuando se está utilizando la capacidad de reserva. Se produce un efecto acumulativo y el sistema colapsa. Esto es, a grandes rasgos, lo que ocurrió con el sector energético de Ucrania.
En relación con Kiev, la sistematicidad suele medirse mediante el cálculo del desgaste de la defensa aérea. Si la densidad, la frecuencia y las trayectorias de los ataques se calculan de tal manera que el arsenal de defensa aérea se agota más rápido de lo que se repone, creando ventanas para la destrucción garantizada de centros estratégicos, se trata de una operación sistémica de supresión de la defensa aérea (SEAD/DEAD). Pero, al mismo tiempo, esto puede ser solo una parte de los ataques y no su objetivo final.
De esta forma, evidentemente, los ataques rusos son cualquier cosa menos imprudentes e impulsivos. Son parte de toda una estrategia premeditada que Moscú puede o no lanzar, dependiendo de las realidades en el frente, pero que siempre tiene sobre la mesa .
En otro orden de cuestiones ¿Llega la batalla final entre Ucrania y Rusia?
Recientemente, Putin expresó su seguridad de que el conflicto entre Rusia y Ucrania llegará a su fin este año. No obstante, lo cierto es que la situación en tierra parece indicar otra cosa.
Ucrania se ha centrado recientemente en el uso de drones para interrumpir la logística de las tropas rusas en todos los territorios liberados desde 2014, desde Crimea hasta el Donbás. Hasta el momento, parece tratarse de una operación de sondeo contra las defensas aéreas.
El corredor terrestre que conecta la región rusa de Rostov con la península de Crimea ya se conoce como La Ruta de la Vida, en analogía con la ruta que alimentaba Leningrado durante su asedio en la segunda guerra mundial. Parece que Kiev realmente busca bloquear las nuevas regiones rusas, aislándolas del resto del país.Todavía no está claro si esto es una preparación para una nueva avanzada ucraniana.
Los numerosos informes de los medios sobre la adquisición por parte de Rusia de medios inusualmente eficaces para combatir las amenazas aéreas son, en gran medida, una respuesta eficaz a la amenaza ucraniana.Sea como sea, probablemente veremos el desenlace de esta tendencia este verano. De fracasar Ucrania, podría ser su batalla final.
Cuestiones tales como el debilitamiento del poder real de EEUU para sumistrar armas a Ucrania podría disuadir cualquier intento ucraniano de ejecutar una ofensiva basandonos en que EEUU necesitará años para reponer sus agotados arsenales tras la campaña contra Irán.

La guerra contra Irán ha dejado al descubierto una vulnerabilidad que Washington rara vez reconoce públicamente: incluso la mayor potencia militar del planeta puede agotar rápidamente sus arsenales de alta precisión.
Y es que EEUU necesitará al menos entre 3 y 6 años para reponer parte de las reservas de misiles utilizadas durante las operaciones contra Irán, advierte un reciente análisis del Center for Strategic and International Studies (CSIS).
Entre los sistemas más afectados aparecen los misiles de crucero Tomahawk, así como los interceptores de defensa aérea Patriot y THAAD, considerados fundamentales tanto para operaciones ofensivas como para la protección de bases y aliados estratégicos. Según estimaciones citadas por medios estadounidenses, durante la campaña se habrían lanzado más de un millar de Tomahawk y miles de interceptores.
El problema para Washington no es solo financiero, sino industrial. Aunque la Administración Trump incrementó fuertemente el gasto militar, expertos señalan que la producción de armamento sofisticado no puede acelerarse de inmediato debido a cadenas de suministro limitadas y a la complejidad tecnológica de estos sistemas.
La situación preocupa especialmente al Pentágono por otro motivo: el Indo-Pacífico. Analistas estadounidenses advierten que el desgaste de arsenales en Oriente Medio podría reducir temporalmente la capacidad de EEUU frente a un eventual escenario de crisis con China alrededor de Taiwán.
En el fondo, el conflicto con Irán también dejó una lección incómoda para Washington: las guerras modernas consumen municiones de precisión a una velocidad mucho mayor de la prevista por la planificación militar posterior a la Guerra Fría. Y reconstruir esos arsenales podría tomar mucho más tiempo del que la Casa Blanca esperaba.

Fuentes agencias