Por Adriana F. Gómez
«El acuerdo entre ERC y Podemos para que Gabriel Rufián concurra en Cataluña sin la competencia electoral de los morados, a cambio de que el portavoz republicano respalde a Irene Montero en el resto de España, amenaza con hacer saltar por los aires la unidad de la izquierda. Si se confirma en los términos planteados, el pacto dejará al descubierto una contradicción difícil de resolver: Podemos busca sumar fuerzas en el ámbito estatal mientras renuncia a competir en Cataluña frente a los Comuns, uno de los integrantes del propio Frente Amplio. Y, con la derecha aspirando a gobernar, el electorado progresista se enfrenta a una pregunta decisiva: ¿cómo votar para evitar que la fragmentación termine regalando escaños al PP y a Vox?«.
Habemus pacto, pero ¿adiós al Frente Amplio?
La izquierda española lleva meses hablando de unidad, generosidad y responsabilidad histórica. Sin embargo, cuando llega el momento de concretar los acuerdos electorales, vuelven a aparecer las diferencias, las disputas por los puestos de salida y las estrategias particulares de cada organización.
La posible alianza bilateral entre ERC y Podemos para las elecciones generales del 29 de noviembre introduce un nuevo elemento en esta crisis, la fórmula que se plantea es aparentemente sencilla: Podemos no competiría con candidatura propia en Cataluña y apoyaría a Gabriel Rufián, mientras que el dirigente de Esquerra respaldaría a Irene Montero en el resto de España.
Sobre el papel, sería un intercambio de apoyos entre dos organizaciones que buscan maximizar su representación. Pero sus consecuencias políticas pueden ser mucho más profundas, Cataluña no es un territorio secundario en la construcción del Frente Amplio. En Comú, el espacio vinculado a Ada Colau, forma parte de esa apuesta de confluencia junto a Movimiento Sumar, Izquierda Unida y Más Madrid. Si Podemos decide apoyar electoralmente a ERC en detrimento de una candidatura compartida con los Comuns, la contradicción resulta evidente.
¿Cómo puede construirse una candidatura estatal de unidad mientras se establece en Cataluña un acuerdo que perjudica electoralmente a uno de sus integrantes?
El pacto no supone necesariamente que cualquier posibilidad de entendimiento futuro haya desaparecido. Pero sí demuestra que la unidad no puede darse por hecha y que, sin reglas compartidas, primarias aceptadas por todas las partes y acuerdos territoriales coherentes, el Frente Amplio corre el riesgo de convertirse en una marca sin una estrategia electoral común.
Rufián gana espacio; Irene Montero refuerza su autonomía, pero el voto de izquierdas se dispersa
Para Gabriel Rufián, el acuerdo representaría una oportunidad de consolidar su liderazgo en Cataluña y proyectar su discurso más allá de Esquerra Republicana. Su capacidad para conectar con sectores progresistas que reclaman una alternativa política reconocible podría darle un papel destacado en el debate estatal.
Para Irene Montero, el beneficio sería distinto, pero igualmente importante, ya que odemos lleva tiempo defendiendo que su integración en una candidatura unitaria no puede consistir en aceptar puestos secundarios ni en renunciar a que su militancia participe en la elección del liderazgo. La exigencia de primarias abiertas para elegir a la persona que encabece la candidatura a la Presidencia del Gobierno constituye una de las principales líneas de confrontación con los promotores del Frente Amplio.
En ese contexto, el respaldo de Rufián podría ofrecer a Montero una plataforma política y mediática para defender una candidatura propia, mantener la identidad de Podemos y negociar desde una posición de mayor autonomía, pero también hay un riesgo: que el fortalecimiento de dos liderazgos termine debilitando la posibilidad de construir un proyecto común.
La pregunta no es si Irene Montero tiene derecho a aspirar a la Presidencia del Gobierno, ni si Rufián puede defender su candidatura en Cataluña. Ambos tienen derecho a competir políticamente. La cuestión es si sus estrategias contribuirán a sumar representación progresista o si terminarán multiplicando las candidaturas enfrentadas en un sistema electoral que penaliza especialmente la fragmentación en las provincias pequeñas.
El problema de fondo: la izquierda no ha resuelto quién decide
La crisis del Frente Amplio no se explica únicamente por el pacto con ERC. Sus raíces están en una disputa más profunda sobre la distribución del poder, la selección de candidatos y el papel que debe desempeñar Podemos en una nueva coalición.
Por un lado, los promotores de la confluencia pretenden articular una candidatura capaz de agrupar a distintas sensibilidades progresistas. Por otro, Podemos reclama garantías para no quedar subordinado a un acuerdo decidido por las direcciones de otras organizaciones.
La propuesta de unidad pierde credibilidad si una parte importante de la militancia percibe que los puestos están repartidos de antemano. Pero también pierde sentido si cada partido responde a esa situación construyendo alianzas bilaterales que dificultan la cooperación con otras fuerzas del mismo espacio.
La solución democrática sería establecer un procedimiento transparente, con primarias acordadas, reglas de representación territorial y un programa común sobre vivienda, empleo, sanidad, educación, pensiones y derechos sociales. Sin embargo, si no existe voluntad de alcanzar ese compromiso antes de la convocatoria electoral, el electorado tendrá que decidir en un escenario mucho más complicado, y el calendario del 29-N no espera a que las organizaciones resuelvan sus diferencias.
El voto útil: cuando la aritmética electoral se impone a las preferencias
El sistema electoral español se organiza mediante circunscripciones provinciales. Los escaños se reparten en cada provincia, no en un único distrito estatal, y el número de diputados que elige cada territorio condiciona enormemente las posibilidades de representación.
En Madrid o Barcelona, donde se distribuyen numerosos escaños, una fuerza mediana puede obtener representación con una proporción de votos que sería insuficiente en una provincia pequeña.
En cambio, en circunscripciones que eligen pocos diputados, la competencia se concentra con frecuencia en un número reducido de candidaturas. Una formación puede conseguir miles de votos y quedarse sin escaño, mientras otra, con una diferencia relativamente pequeña, obtiene representación.
Por eso, el voto útil no debería convertirse en una consigna automática a favor de un partido determinado. Debe ser una decisión informada sobre las posibilidades reales de cada candidatura en la provincia donde se vota.
Si una candidatura progresista tiene opciones razonables de obtener un diputado, apoyarla puede contribuir a ampliar la representación de la izquierda. Si sus posibilidades son mínimas y existe otra candidatura progresista con opciones claras de conseguir el último escaño en disputa, el elector tendrá que valorar qué resultado quiere favorecer.
La fragmentación puede beneficiar a la derecha, pero no siempre ocurre de la misma manera: depende de los votos de cada partido, de los escaños asignados a la provincia y de la distribución de las candidaturas rivales.
La conclusión política es clara: antes de pedir el voto útil, hay que explicar dónde es útil cada voto.
El mapa del voto útil: provincia por provincia.
Si Podemos queda fuera de la candidatura estatal del Frente Amplio y acuerda con ERC no competir en Cataluña, la estrategia electoral de la izquierda tendrá que adaptarse a dos realidades: las provincias donde varias fuerzas progresistas pueden obtener representación y aquellas donde la competencia por los últimos escaños obliga a concentrar apoyos.
El siguiente mapa es una orientación política preliminar, no una predicción matemática definitiva. Las posibilidades reales dependerán de las candidaturas registradas, las encuestas provinciales y la distribución efectiva de los votos.
1. Territorios donde puede existir espacio para varias candidaturas progresistas.
- Comunidad de Madrid: Madrid es una de las circunscripciones donde una candidatura de Podemos y del Frente Amplio podría aspirar a representación si obtiene suficientes votos. El reparto entre PSOE, Frente Amplio y otras fuerzas debe valorarse con encuestas específicas.
- Comunidad Valenciana: Valencia, Alicante y Castellón, si presentan una coalición entre Compromís, Podemos e Izquierda Unida , tirnen oportunidad según el tamaño de cada circunscripción y la fuerza de las candidaturas. No se puede aplicar automáticamente la misma estrategia a las tres provincias, pero tanto PSOE y este frrnte de unidad pueden dar la batalla a la ultraderecha.
- Aragón: Zaragoza ofrece un escenario más favorable para el voto util al PSOE EN Huesca y Teruel, donde la concentración del voto puede ser decisiva Y en Zarago,a a una coalicion frente amplio regional con La Chunta, Izquierda Unida y Podemos.
- Navarra, Asturias y Baleares: pueden existir opciones para el Frente Amplio con Podemos dentro en una candidatura progresista, examinando el reparto de escaños y los resultados territoriales, pero si no hay frente aplio el voto util seria el PSOE
- Canarias: las posibilidades de un frente amplio territorial cobra fuerza, con Nueva Canarias, Podemos e Izquierda Unida y la representación por las Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, darían dos diputados, atendiendo a la distribución provincial de los escaños.
- Galicia: A Coruña y Pontevedra dknde el.BNG y un posible Frente Amplio terrotirial, con podemos e Izquierda Unida ofrecen un escenario con posible representación, diferente al de Lugo y Ourense, donde la menor magnitud de las circunscripciones puede penalizar a las fuerzas pequeñas y el voto util seria al PSOE
- Cataluña: Barcelona concentra más oportunidades de representación para distintas candidaturas y un frente amolio sin podrmis estaria rozando la representación . Tarragona también merece un análisis propio y Gerona y Lleida requieren especial prudencia antes de descartar opciones o proclamar una candidatura ganadora pero el voto util de la izquierda seria PSOE o ERC
En todos estos territorios, la existencia de espacio electoral para más de una fuerza no garantiza que todas consigan diputados. El voto útil debe apoyarse en estimaciones realistas y no en deseos partidistas.
2. Territorios donde la concentración del voto puede resultar especialmente importante
En las provincias que eligen pocos diputados, una candidatura con apoyos dispersos puede quedarse sin representación. En esos casos, el PSOE puede ser una de las opciones progresistas con mayores posibilidades, pero no debe presentarse como ganador automático sin analizar cada circunscripción.
Entre los territorios que requieren especial atención están:
- Andalucía: Almería, Córdoba, Granada, Huelva y Jaén deben analizarse por separado de Sevilla, Málaga y Cádiz. En estas tres últimas provincias hay que valorar las opciones de Adelante Andalucía, además del PSOE y en las cinco primeras la candidatura a voto util seria el PSOE . En esta provincia si no hay un Frente Amplio con todas las fuerzas dentro, no obtendria representación.
En estos territorios, que nombramos a continuación el PSOE es la unica opción estratégica para los electores que prioricen impedir una mayoría parlamentaria de PP y Vox y de una u otra firma el Frente Amplio sería tirar el voto a la basura.
- Extremadura: Badajoz y Cáceres.
- Castilla-La Mancha: Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo.
- Castilla y León: sus nueve provincias, con especial atención a las circunscripciones que reparten pocos escaños.
- Región de Murcia: una circunscripción de magnitud relativamente elevada, cuyo comportamiento no debe confundirse con el de las provincias más pequeñas.
- La Rioja y Cantabria.
- Aragón: Huesca y Teruel.
- Galicia: Lugo y Ourense.
- País Vasco: Álava, Bizkaia y Gipuzkoa.
Pero tampoco sería riguroso afirmar que es la única candidatura capaz de obtener escaños en todos ellos sin conocer los sondeos provinciales y las candidaturas definitivas.
El caso vasco exige una precisión adicional ya que EH Bildu tiene una implantación territorial propia y puede competir por escaños en las tres provincias Álava, Bizkaia y Gipuzkoa entre PSOE y EH Bildu, sin estudiar cada circunscripción. aqui el frente amplio en cualquiera de sus operaciones nunca tendria representación o muy difícil solo en Álava.
Cataluña: el precio político del acuerdo con ERC, y el salvavidas de PODEM CATALUNYA
Cataluña sería el territorio más delicado para la coherencia de la estrategia de unidad, si Podemos decide no presentar candidatura propia y pide el voto para ERC, mientras En Comú forma parte del Frente Amplio, la alianza puede abrir una fractura entre organizaciones que comparten buena parte de sus prioridades sociales, pero discrepan sobre la estrategia electoral y la cuestión nacional.
La decisión tendría consecuencias para los votantes de Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida, aunque no necesariamente idénticas en todas ellas.
En Barcelona, donde el reparto de escaños permite una competencia más amplia, el resultado dependerá de la fuerza electoral de ERC, PSC, Comuns y las demás candidaturas. En Tarragona, Girona y Lleida, las diferencias en el número de diputados elegidos pueden modificar sustancialmente los incentivos del voto útil, que se puede encaminar tanto al PSOE como a ERC.
Puede afirmarse, con datos provinciales, que En Comú o Frente Amplio solo tiene posibilidad de representación en Barcelona y que votar a ERC o al PSC sea la única decisión matemáticamente óptima para todos los electores progresistas en el resto de provincias.
Lo que sí resulta evidente es el problema político: si Podemos respalda a ERC, la izquierda catalana tendrá que aclarar cómo se relaciona ese apoyo con el proyecto estatal de confluencia y con la presencia de los Comuns.
Un acuerdo que pretende resolver la competencia entre ERC y Podemos podría terminar agravando la división del espacio progresista en Cataluña.
La diáspora española también debe conocer las reglas del juego y decidirse por el voto util para combatir al.Partido Popular y VOX partidos enemigos de los derechos de la diáspora
Los ciudadanos españoles residentes en el extranjero no pueden quedar al margen de este debate. En las elecciones generales, su voto se integra en la circunscripción provincial que les corresponde, de modo que la estrategia electoral debe atender a la provincia de inscripción y no únicamente al país de residencia.
Para la diáspora, el voto útil exige conocer qué candidaturas concurren en la provincia correspondiente, cuántos diputados se reparten y qué posibilidades tienen las distintas fuerzas de obtener representación, siendo en muchas de ellas la unica opción del voto al util en comunidades como Castilla y León, Asturias, Lugo, Orense, Almeria, Malaga, Granada, Huelva o Extremadura el voto al PSOE.
Un ciudadano inscrito en Ciudad Real no se encuentra ante el mismo escenario electoral que otro inscrito en Madrid o Barcelona. Tampoco las opciones de quien vota desde Argentina, Francia, Alemania o México son idénticas a las de un elector residente en España si ambos pertenecen a circunscripciones provinciales distintas.
La distancia no debe convertirse en desinformación ni en abstención. Los residentes en el extranjero tienen intereses concretos: nacionalidad, voto exterior, atención consular, retorno, reconocimiento de títulos, empleo, vivienda y protección social. Conquistas que hoy estan cuestionadas por la derecha del Partido Popular con Feijóo a la cabeza y de la ultraderecha de VOX con Abascal.
Su participación puede ser relevante, pero la mejor forma de defender esos intereses es votar con información sobre las candidaturas y el sistema electoral de su provincia y sobre todo nunca VOTAR a la derecha y ultraderecha que continuamente dinamitan los derechos decla diaspora y su derecho a nacionalidad española como ciudadania de primera clase.
PP y Vox y su ataque a las instituciones democráticas, es un escenario que la izquierda no debería ignorar
Mientras las organizaciones progresistas discuten sus listas, el bloque de la derecha aspira a transformar su suma electoral en una mayoría parlamentaria.
La posibilidad de que PP y Vox alcancen una mayoría absoluta debe evaluarse con encuestas y proyecciones actualizadas, no como un resultado asegurado. Pero el riesgo político es suficiente para plantear una cuestión de responsabilidad colectiva.
La vivienda, los alquileres, la precariedad laboral, las pensiones, la sanidad pública y la educación son asuntos que afectan directamente a millones de personas. Para quienes temen un retroceso en estas políticas, el resultado electoral del 29-N puede tener consecuencias concretas.
La derecha no necesita que todos sus votantes piensen igual. Le basta con que sus fuerzas consigan transformar sus apoyos en escaños suficientes para gobernar.
La izquierda, en cambio, corre el riesgo de desperdiciar representación si sus partidos compiten entre sí sin una estrategia territorial coherente.
Pero tampoco se puede pedir a los votantes que acepten cualquier pacto o renuncien a sus preferencias sin explicarles qué ganan con ello. La responsabilidad de evitar la fragmentación corresponde, en primer lugar, a las direcciones políticas que todavía pueden negociar candidaturas, procedimientos democráticos y acuerdos transparentes.
Una pinza en la nariz, si hace falta para votar al PSOE; pero con información
Puede que una parte del electorado tenga que votar por una candidatura que no es su favorita para impedir que otra obtenga el escaño decisivo. Es una realidad de los sistemas electorales y una decisión legítima.
Quien prefiera a Irene Montero puede considerar que en determinada provincia la opción con más posibilidades de representación es otra candidatura progresista. Quien apoye al Frente Amplio puede encontrarse ante una disyuntiva similar. Y quien crea que la mejor alternativa en Cataluña es Rufián deberá valorar el efecto de su voto sobre ERC, PSC y Comuns.
No existe una fórmula única para toda España. El voto útil cambia según la provincia, las candidaturas y la competencia por el último escaño.
Por eso, el mapa electoral debe servir para informar, no para imponer consignas que no resisten un análisis de los datos.
La izquierda debe decidir qué quiere ser antes de pedir sacrificios
El posible pacto entre ERC y Podemos puede convertirse en una operación eficaz para reforzar a Rufián en Cataluña y a Irene Montero en el resto del Estado. Pero también puede certificar que la construcción del Frente Amplio no ha resuelto su principal problema: cómo integrar organizaciones diferentes sin que ninguna sienta que debe desaparecer o aceptar un papel subordinado.
La unidad no consiste en sumar logotipos ni en repartir puestos entre dirigentes. Consiste en ofrecer una propuesta política reconocible, elegir las candidaturas con reglas democráticas y establecer acuerdos territoriales que no se contradigan entre sí.
Si ese compromiso fracasa, el voto útil será una de las herramientas a disposición del electorado para reducir el riesgo de una mayoría de PP y Vox. Pero no puede convertirse en una coartada para que los partidos eludan sus propias responsabilidades.
El 29-N no solo se decidirá quién gobierna España. También quedará en evidencia qué organizaciones fueron capaces de anteponer un proyecto colectivo a sus disputas internas y cuáles llegaron a las urnas sin resolverlas.
Porque, cuando la vivienda es inaccesible, los salarios no alcanzan y los servicios públicos necesitan protección, la pregunta no debería ser cuántos puestos consigue cada partido, sino qué mayoría parlamentaria puede defender los intereses de la ciudadanía.
Y si las direcciones de la izquierda no logran responder a esa pregunta mediante un acuerdo de unidad, serán los votantes quienes tengan que hacer los cálculos. Con una advertencia fundamental: el voto útil solo es verdaderamente útil cuando se basa en datos, circunscripciones y posibilidades reales de representación.
Para chequear el voto util por provincia chequea este enlace: stopderecha.es