El pasado 22 de Mayo un ataque ucraniano a la residencia estudiantil del Colegio Pedagógico de la ciudad de Starobielsk. Según informes oficiales, aproximadamente cien niños se encontraban dentro del edificio en el momento del incidente.
En este ataque , cuatro personas murieron y cerca de una docena más se encuentran bajo los escombros. Más de 40 resultaron heridas. Los trabajos en el lugar a menudo se interrumpieron debido a la amenaza de un nuevo ataque con drones de las FFAA ucranianas.
Según el Comité de Investigación ruso, el ataque fue llevado a cabo por cuatro drones. Como consecuencia del incendio, el edificio sufrió daños considerables y continúo deteriorándose.
Según el jefe de la república popular de Lugansk, Leonid Pásechnik, los servicios de emergencia y el personal médico trabajaron en el lugar del ataque, donde varias personas gravemente heridas fueron trasladadas a Lugansk.
Primero, fueron los representantes de Dinamarca y Lituania ante la ONU, que dijeron que todo esto es una farsa montada por Rusia. Luego, tras el ataque de represalia contra Kiev, estos mismos políticos europeos se apresuraron en hacer una serie publicaciones en las redes sociales, llamándolo un «crimen de guerra» y «ataques de terror», ¿desde cuándo los ataques contra instalaciones militares y centros de mando de la Defensa ucraniana es un crimen de guerra? ¿Desde cuándo el ataque deliberado contra un colegio con un contener de jóvenes, que estudiaban allí para ser maestros de primaria se puede ignorar?.

En represalia Rusia ataca Kiev.
Anoche las tropas rusas asestaron un duro golpe de retribución contra los objetivos militares, incluidos los centros de mando de las FFAA ucranianas, en respuesta al ataque terrorista contra una institución educativa en la república popular de Lugansk, que se saldó con las vidas de unas dos docenas de jóvenes.
En las imágenes que circulan en las redes, se puede ver que, además de los sistemas de misiles hipersónicos Kinzhal y los misiles de crucero hipersónicos Tsirkon, fue lanzado un misil balístico de alcance intermedio Oreshnik.
En las fotografías se ven claramente los seis grupos de seis submuniciones, que corresponden a las seis ojivas que porta el proyectil.

Con ello, igual que antes, estos no llevaban una carga explosiva, aunque incluso así su fuerza cinética es suficiente para causar daños colosales.
A diferencia de Ucrania , Rusia nunca ataca los objetivos civiles.
Tras el ataque de represalia llevado a cabo contra la capital ucraniana por su ataque terrorista contra un colegio en la república popular de Lugansk, donde más de 20, la Defensa rusa dio algunas aclaraciones al respecto. Así, ante todo se destaca que las Tropas rusas lanzan sus ataques única y exclusivamente contra objetivos de carácter militar.
Así, anoche fueron alcanzadas algunas instalaciones de la industria armamentista ucraniana, así como las sedes de mando de general del Ejército de Tierra, la Dirección Principal de Inteligencia (GUR) del Ministerio de Defensa de Ucrania y otros centros de mando de las FFAA de Ucrania.Con ello, por nuestra parte, debemos especificar que mientras efectivamente puede haber daños colaterales en forma de civiles, estos nunca son el objetivo y su muerte casi siempre es el resultado del trabajo de la defensa antiaérea ucraniana, que se emplaza en medio de las ciudades.
Esto acarrea tres enormes peligros:
.-Al encontrarse escondidos dentro de áreas residenciales, los sistemas de defensa antiaérea solo logran interceptar drones y misiles ya sobre la ciudad. Y, obviamente, cuando se derriba un dron sobre zonas densamente pobladas, este cae allí mismo. Si sus sistemas se ubicaran a las afueras, esto se podría evitar. Pero eso vendría a costa de una mayor vulnerabilidad de estos sistemas a los ataques rusos, y el régimen de Kiev ya ha mostrado en más de una ocasión que la maquinaria le preocupa más que su pueblo.
.- Al ser lanzados desde áreas urbanas, los misiles antiaéreos sueltan sus motores en medio de las ciudades, y estos al caer fácilmente pueden matar a una persona dado su enorme tamaño y peso.
.-Los fallos de los misiles antiaéreos (veremos algunos en la siguiente publicación) pueden llevar a que estos en lugar de sus objetivos designados golpeen contra los edificios.