Por: Martha Pérez, desde República Dominicana
Con la frase del título entre signos de admiración suelen saludarse muchas personas cada primero de mayo, Día Internacional del Trabajador, como si se tratara de una fecha festiva solo para celebrar entre quienes venden su fuerza de trabajo al gran capital.
¡No!, en este día los trabajadores sindicalizados o no pudieran celebrar conquistas, pero deben seguir luchando por demandas ante un sector empleador que parece desconocer el valor humano, profesional y ocupacional de quienes aportan día a día, en cualquier horario, a la productividad para el desarrollo de las naciones.
La situación es casi la misma en todo el mundo. En varios países la fecha es festiva y no laborable; se desarrollan diversas manifestaciones masivas entre demandas reivindicativas, denuncias, apologías, etc,
No puede ser feliz este día que tuvo su origen en la sangrienta represión que sufrieron los obreros de la fábrica McCormick durante varios días de abril y mayo de1886 en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, en demanda de la jornada laboral de 8 horas, contra las 18 a que estaban sometidos.
Hoy, a esos obreros que sumaron la adhesión de todo el país, logrando finalmente que el sector patronal, a fuerza, sangre y muerte, cediera a su clamor, se les honra como los “Mártires de Chicago”. En 1919, la primera conferencia de la recién constituida Organización Internacional del Trabajo, OIT, propuso la adopción universal de la jornada de ocho horas y 48 semanal. Desde entonces es un derecho.
En el caso de los trabajadores en República Dominicana, no puede ser “feliz día”.
No puede ser feliz este día en que la propia OIT reconoce que ha bajado significativamente la existencia de sindicatos en el mundo. En nuestro país, el Ministerio de Trabajo tiene registrados 3,973 sindicatos, de los cuales más del 30% es de transporte y el 61,3% está inactivo.
No puede ser feliz este día si el sector empleador niega el derecho a la libre afiliación y sindicalización de sus trabajadores; No puede ser feliz este día si no hay garantías de trabajos dignos, estables y con protección, más allá de anunciar creación de empleosNo puede ser feliz este día sin un buen manejo de los accidentes laborales; No puede sr feliz este día si no se verifica con efectividad la unidad del sector sindical y empleador para reflexionar acerca de los derechos laborales, las condiciones dignas de trabajo, la justeza de los contratos, los conflictos; No puede ser feliz este día si los trabajadores se enfrentan a un salario por debajo del valor de la canasta familiar subiendo cada día, sobre todo por el impacto de la crisis internacional “cuasi negado” inicialmente por las autoridades;No puede ser feliz este día si las riquezas que producen los trabajadores no se redistribuyen; No puede ser feliz este día si el Estado no actúa como garante de la calidad del empleo a los trabajadores, convertido en administrador de deudas, interna y externa;No puede ser feliz este día si los trabajadores no perciben igual salario por igual labor, sobre todo entre hombres y mujeres, teniendo éstas la carga del hogar y la familia como trabajo no remunerado;No puede ser feliz este día si los trabajadores están desamparados en cuanto a la Ley 87-01 del Sistema Dominicano de Seguridad Social;Y, para colmo, se enfrentan a una dilatada revisión de la reforma al Código Laboral, paralizada por matices interesados con un derecho ineludible de los trabajadores, como es la cesantía laboral. En este contexto de la realidad de los trabajadores del mundo, de los trabajadores en República Dominicana, más que ¡Feliz Día del Trabajador!, lo que corresponde es repetir aquella frase: ¡Trabajadores del mundo, uníos! Mayo 1, de 2026.