Patricio A. Brodsky ; 22 de abril de 2026, Argentina
«Si el político es historiador… la historia es siempre historia contemporánea, es decir, política.» — Antonio GRAMSCI
Articular históricamente el pasado no significa conocerlo «tal y como verdaderamente ocurrió». Significa apoderarse de un recuerdo tal y como relampaguea en el instante de un peligro. Al materialismo histórico le toca retener una imagen del pasado como la que inesperadamente se le presenta al sujeto histórico en el instante mismo del peligro. Y este peligro amenaza tanto al patrimonio de la tradición como a sus propios receptores. Para ambos, el peligro es uno y el mismo: convertirse en instrumento de la clase dominante. En cada época hay que intentar arrancar de nuevo la tradición al conformismo que amenaza con subyugarla. El Mesías no viene solamente como redentor, viene como vencedor del Anticristo. El don de encender en el pasado la chispa de la esperanza sólo le es dado a aquel historiador convencido de que ni siquiera los muertos estarán a salvo del enemigo cuando venza. Y ese enemigo no ha dejado de vencer. — Walter BENJAMIN
«Todas las guerras se combaten dos veces, la primera vez sobre el campo de batalla y la segunda vez en la memoria.» — Viet Than NGUYEN

Patricio Brodsky licenciado Patricio Adrián Brodsky (Buenos Aires, Argentina, 9 de marzo de 1962) es un sociólogo, ensayista, periodista y conferencista argentino.Brodsky es autor de tres libros sobre el conflicto en Oriente Medio, uno sobre la judeofobia contemporánea y otro sobre el Holocausto.Disertante en más de 200 conferencias, es autor de más de 100 artículos publicados en diversos medios y colaborador de La Voz y La Opinión, Aurora Israel, Generación J y Nuestra Memoria (publicación del Museo del Holocausto de Buenos Aires), Diario Tiempo Argentino, Revista La Barraca, Página Popular (Facepopular), entre otros medios.Especialista en estudio de los genocidios —particularmente de la Shoah—, en estudio de la judeofobia, estudio de la discriminación, estudio del conflicto árabe-israelí, entre otras temáticas.
9 de Mayo, una vez más, en Rusia se conmemorará el 81° Aniversario de la Victoria en la Gran Guerra Patria, este acontecimiento se ha instalado en la conciencia del pueblo de la Federación Rusa como lugar de memoria que se conmemora con la valoración que realmente tiene. El 23 de diciembre de 1947, mediante decreto del Presidium del Soviet Supremo, se declaró al 9 de mayo como día festivo. Esta conmemoración adquirió un lugar central en la memoria colectiva rusa comparable al lugar que la Shoá tiene en la identidad judía contemporánea, adquiriendo el estatus de lo que Traverso llamará «Religión Civil». Un relato ordenador de la identidad colectiva: así como la identidad judía contemporánea no puede pensarse sin la referencia al Holocausto, tampoco la identidad rusa de hoy pueden pensarse sin la referencia a la Gran Guerra Patria, es como el hecho colectivo más significativo para definir la identidad rusa hoy.
La Guerra para la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) no sólo tuvo las connotaciones épicas de la confrontación en el terreno de la lucha de clases -la República Socialista de Trabajadores (el Estado Obrero) versus la Dictadura del Gran Capital (el Estado Nazi-Fascista)- sino y fundamentalmente la URSS enfrentó una guerra de aniquilamiento que provocó el exterminio de aproximadamente el 15% de la población, este porcentaje, por su lado no debe hacernos olvidar que en términos absolutos, como veremos abajo, recayó en las espaldas del abnegado y heroico pueblo de la URSS, los datos son materia de análisis aún (y como en todo proceso genocida las estimaciones de la cantidad de víctimas suelen ser modestas), pero, en promedio se habla de alrededor de 25 a 27 millones de los que al menos la mitad fueron no combatientes.
A pesar del heroísmo del pueblo soviético, desde la inmediata Segunda Guerra Mundial, aparato de propaganda del imperialismo comenzó una lenta, pero constante, acción para reconstruir la memoria colectiva creando el relato que ellos hicieron el mayor esfuerzo en ganar esa guerra y derrotar al nazismo.
En Europa, a finales de la guerra estaba muy claro lo que era el fascismo y el costo que tuvo que pagar el continente. También era claro que fue la URSS quien había hecho el mayor esfuerzo por derrotar al ejército nazi. Sin embargo, la lucha ideológica del imperialismo ha tergiversado permanentemente los acontecimientos, apropiándose del triunfo sobre el nazismo y presentando al imperialismo yanqui como quien realizó el mayor esfuerzo para derrotar al fascismo. Creando una nueva “realidad” desde el relato (posverdad).
Este relato, aunque poco convincente con sólo hacer un recorrido biográfico por algunos de los más importantes dirigentes políticos y militares de la principal Alianza Militar Anticomunista (la Organización del Tratado del Atlántico Norte –OTAN-) creada por EEUU en 1949 y cuyo objetivo central fue mantener la presión militar sobre la URSS y la Europa Socialista, terminó por imponerse a la verdad histórica instalando una reconstrucción discursiva de la historia, un relato histórico frente a la verdad histórica, a los datos frios.
Intentaré mostrar con datos como el principal esfuerzo (y el costo humano y material) de la guerra en los hechos recayó sobre la URSS, al igual que la mayor responsabilidad en la derrota del proyecto genocida encarnado en los nazis. Veremos:
El siguiente gráfico, un análisis diacrónico muestra cómo varía la creencia de que EEUU hizo el principal esfuerzo para derrotar al nazismo con el paso del tiempo, y cómo la memoria colectiva varía del hecho al mito. Un mismo estudio, replicado en 6 oportunidades, muestra cómo la memoria social de los acontecimientos es reinterpretada a lo largo del tiempo, como el relato ideológico construido por el imperialismo va tomando la forma del relato histórico y desplazando a los hechos .

Tomamos como referencia a Francia porque allí se hicieron estas encuestas que sirven para ver como a lo largo del tiempo se aprecia este desplazamiento en la memoria histórica donde, fruto de la acción de propaganda occidental durante la guerra fría (y con posterioridad hasta el día de hoy), mientras en 1945 la respuesta mayoritaria ante la pregunta “¿Quién ganó la Segunda Guerra Mundial?” era sin dudarlo La Unión Soviética, casi 2 de cada 3 respondían eso, mientras que sólo 2 de cada 10 respondía que fueron los EEUU, mientras que uno respondía “EEUU, la URSS y el Reino Unido”; cuarenta y nueve años después de propaganda imperialista, esas cifras se invierten y como se aprecia en la evolución del gráfico, cada vez son menos quienes afirman que fue la URSS, mientras creció quienes opinan que fue EEUU, la propaganda logró invertir los roles. No sólo se afirmó esta “verdad” de posverdad, sino que es de señalar que, además que en 2018 se duplicó (respecto a 1945) la cifra de quienes afirman ignorar quien venció al nazismo.
Sin poder ver esta comparación de las modificaciones en la mirada a largo plazo pero para reafirmar esta construcción de sentido podemos recurrir a una encuesta de opinión realizada en varios países de Europa en 2018 para poder apreciar esta misma opinión, ante la pregunta acerca de “¿Quién hizo el principal esfuerzo para derrotar a los nazis?”, la mayoría de los europeos respondió “Los EEUU”

Las construcciones de sentido hechas al respecto ignoran varios elementos centrales que es necesario introducir para comprender en toda su magnitud la relevancia que tuvo la URSS en la derrota del nazismo y su contribución a la victoria en la Gran Guerra Patria.
Desde el inicio de la Operación Barbarroja (invasión nazi a la URSS que comenzó el 22 de junio de 1941) hasta el día D (desembarco en Normandía el 6 de junio de 1944) el único ejército nacional que enfrentó a los nazis en tierra europea fue el Ejército Rojo (a excepción de la Campaña de los aliados occidentales sobre Italia que comenzó en Julio de 1943 pero esta quedó restringida exclusivamente al sur del territorio italiano)
Analizando los datos de los soldados alemanes muertos a lo largo de la Segunda Guerra Mundial se ve con claridad que dos tercios de ellos murieron en el Frente Oriental (combatiendo contra el Ejército Rojo). El número de soldados alemanes muertos en el Frente del Este combatiendo contra los soviéticos está estimado en poco más de 3,5 millones. Eso representa las tres cuartas partes del total de 4,7 millones de militares alemanes muertos por las fuerzas aliadas en la Segunda Guerra Mundial. Este también es un indicador de que la principal responsabilidad en la derrota de la Alemania Nazi la tuvo la URSS ya que al provocar más bajas fue quien hizo el mayor aporte a la destrucción de la maquinaria de guerra nazi.

Aproximadamente el 70 por ciento de todas las tropas alemanas muertas cayeron en el frente oriental. No hace falta decir que la Unión Soviética desempeñó el papel más importante en la determinación de la victoria. (HALLIDAY citado en THORNE, 2018)
…la URSS, a pesar de sus catastróficas derrotas en el primer año después de la invasión alemana, se tragó entera a la Wehrmacht en las estepas, le infligió enormes pérdidas y la desgastó. Los soviéticos sufrieron enormes bajas militares y civiles, pero triunfaron en la guerra contra Hitler. Hay que decir que la ayuda de los aliados occidentales fue muy importante en esta victoria, pero el pueblo ruso luchó y ganó la guerra. (GRANATSTEIN citado en THORNE, 2018)
La URSS hizo la mayor contribución a la victoria aliada en Europa. Las guerras se ganan por medios físicos y morales. En el aspecto físico (hombres, material y dinero), los soviéticos aportaron alrededor del 62 por ciento de los soldados aliados (491 divisiones en 1945 frente a 125 estadounidenses/británicas), el 57,5 por ciento de toda la artillería, el 45 por ciento de los tanques, el 25,6 por ciento de aviones y el 34,7% de los gastos militares. Todos los recursos soviéticos se dirigieron contra Alemania; Los estadounidenses y británicos se usaron contra otros enemigos en otros teatros. Por el lado de la moral, a diferencia de Gran Bretaña y los EE. UU., los soviéticos tenían partes de su tierra natal ocupadas por Alemania, lo que les dio un impulso adicional para derrotar al invasor. (BOILEAU citado en THORNE, 2018)
Roberts, afirma que el aporte de los soviéticos a la derrota de los nazis fue mayor aún ya que, según este autor, los alemanes sufrieron más del 90% del total de sus bajas en el Frente Oriental: 600 divisiones del Ejército Alemán fueron aniquiladas por los soviéticos; en el Frente Oriental los nazis sufrieron 10 millones de muertos, desaparecidos, mutilados o capturados. Con el progreso de la guerra la contribución de los aliados occidentales a la guerra terrestre en Europa creció proporcionalmente. Tras los desembarcos del Día D del 6 de junio de 1944, los estadounidenses, británicos, canadienses y otros aliados desplegaron una fuerza de 2 millones combatientes en Francia contra alrededor de 1 millón de defensores alemanes. Sin embargo, incluso en el verano de 1944 todavía había el doble de alemanes combatiendo en el frente oriental que en los demás frentes, esto es: dos tercios de los combatientes alemanes a mediados de 1944 estaban combatiendo contra el Ejército Rojo. De hecho, más del 80 por ciento de todos los combates que tuvieron lugar durante la Segunda Guerra Mundial fueron en el frente oriental. (ROBERTS, 2002: 9)
A partir de la Operación Barbarroja, la inmensa mayoría de los soldados del ejército nazi estuvieron destinados al Frente del Oriental. Mientras el Ejército Rojo fue, prácticamente la única fuerza militar regular que enfrentó a los nazis en Europa entre 1941 y 1944, a partir del Día D a pesar de la apertura del segundo frente las tropas nazis asentadas en el Frente del Este rondaron cerca del 60-65%, lo que demuestra la importancia de aquel frente en la victoria final.

De acuerdo a fuentes citadas por Clodfelter las pérdidas totales del ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial fueron 13.488.000 entre muertos, heridos y prisioneros. De los cuales, 10.758.000 cayeron, resultaron heridos o fueron hechos prisioneros en el Este, lo que nos indica que el 79,76% de las bajas nazis fueron causadas por el Ejército Rojo (el Frente del Este o Frente Oriental, como se lo llamaba, solía ser un destino de castigo para los integrantes del Ejército Nazi). Asimismo indica que las pérdidas soviéticas fueron enormes y que varía su número de acuerdo a la fuente desde 7,5 millones hasta 12 millones sobre un total de 34,5 millones de movilizados (un estimado del 21,7% al 34,8% del total de la fuerza militar desplegada)En la tabla de abajo podemos apreciar la distribución trimestral de las bajas en el ejército nazi según el Frente donde se produjo. El dato a destacar es que, en total el 75% de los alemanes muertos se produjeron en el Frente del Este (frente al Ejército Rojo).

El precio material pagado por la URSS para liberar a la humanidad de las garras del fascismo fue enorme. Más de 26 millones de muertos (murieron entre el 15% y el 20% de la población soviética), 2 millones de desaparecidos y casi 20 millones de heridos, muchos con mutilaciones y discapacidades permanentes y totales. Además las enormes pérdidas materiales, el producto del esfuerzo colectivo, la desaparición de más de 80 000 ciudades, aldeas y poblados y cientos de miles de kilómetros de vías férreas, carreteras y puentes, así como otras obras de infraestructura e instalaciones económicas (fábricas, usinas eléctricas, etc.).
De acuerdo a estimaciones soviéticas, la ocupación del eje destruyó 6 millones de casas en la URSS, dejando a 25 millones de personas sin hogar, dejó 1.710 ciudades, 70.000 aldeas, 40.000 hospitales, 82.000 escuelas y 31.850 fábricas en ruinas, y destruyó o se llevó 7 millones de caballos, 12 millones de cerdos y 17 millones de vacas (Clodfelter, 2017: 460-461)
La deuda de la humanidad con la URSS es inconmensurable y eterna, por eso es un crimen contra la memoria la propaganda imperialista construida como posverdad para intentar que la humanidad toda olvide que esa deuda no es con los continuadores de la barbarie fascista (el imperialismo criminal) sino con el glorioso pueblo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y sus herederos.
La totalidad de los territorios de Europa Central y Oriental ocupados por los nazis fueron liberados por el Ejército Rojo, 16 países en total y una gran cantidad de Campos de Concentración nazis fueron liberados por el Ejército Soviético (entre ellos Auschwitz-Birkenau, Majdanek, Sachsenhausen, Ravensbrueck y Stutthof, también los lugares donde habían funcionado Belzec, Sobibor, y Treblinka que ya habían sido desmantelados por los propios nazis).
Finalmente fue la URSS quien ingresó a Berlín, libró la batalla forzando el suicidio de Hitler y obligando a los nazis a rendirse liberando la ciudad y acabando con el último bastión nazi. Prueba de ello es la famosa foto de la colocación de la bandera roja con la hoz y el martillo sobre las ruinas del Reichstag (imagen de la izquierda), la acción de propaganda permanente del imperialismo creo la ficción que el triunfo fue construido en gran parte gracias a su acción (foto de la derecha).

No es casual este esfuerzo en construir una memoria histórica que “olvide”/niegue el verdadero rol histórico de la URSS en la victoria antinazi. Para el imperialismo el nazismo tiene valor porque, en última instancia, la dictadura fascista es el reaseguro de la continuidad del modo de producción capitalista amenazado por la crisis y por la agitación obrera.
Recordemos que EEUU ha utilizado muchos “ex”-nazis durante la guerra fría. Si hay algo que tiene en claro el imperialismo es que el nazismo no representa ningún peligro para su dominación, mientras que el recuerdo (y el ejemplo de la URSS) son todo lo contrario. Por algo a gobiernos que son insumisos ante sus planes de dominación global (aun a gobiernos socialdemócratas o liberales) los califica de comunistas (incluso, recordemos a Donald Trump acusando a Joe Biden de comunista), porque ese es el nombre del enemigo real del capitalismo (incluyendo a su fase superior, el Imperialismo).
En este sentido, y como podemos ver en los gráficos de arriba, el discurso tiene “efecto de realidad”, la verdad se construye en un plano retórico sin correlato alguno con los acontecimientos, se crea, de esta manera, una verdad “alternativa”, una “postverdad”. De esta manera es más importante la interpretación de los acontecimientos, la apropiación simbólica que la búsqueda de la verdad. Hoy en día, la construcción del relato histórico en tanto ciencia no tiene valor al lado de la construcción y reconstrucción del relato memorial que propone la Industria Cultural.
Así, el relato histórico se torna, a la vez, mercancía, en tanto producto de las empresas culturales y, por otro lado, son vehículo de hegemonía cultural en cuanto producto de los Aparatos Ideológicos de Estado del Imperialismo. De esta manera, con el establecimiento de una retórica memorial fundada en la posverdad se completa en el sentido común la acción disolvente del relativismo posmoderno.
En efecto, este último relato, el del posmodernismo fue una construcción de sentido dotado de “prestigio académico” en las universidades de nuestra región, fundamentalmente en los años 80 y 90 que contó con amplio financiamiento del Departamento de Estado (a través de “Fundaciones” como la Fundación Ford, la Fundación Friedrich Ebert, etc. o simplemente, como en nuestra región, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo a través de las agencias y organismos estatales) como herramienta de lucha ideológica contra el marxismo.
En el sentido común la disputa se da sobre las mediaciones culturales. Arancón, en su artículo: Hollywood, el ganador de la Segunda Guerra Mundial muestra como la producción de la Industria Cultural imperialista va impactando en la memoria, en la construcción simbólica del pasado, producto de lo cual, finalmente, se va imponiendo la mirada ideológica de acuerdo a los parámetros estéticos e ideológicos definidos por los intereses imperialistas, estos, además, se van “objetivando” con los “Premios Internacionales” que no son otra cosa que la introducción de criterios estéticos, ideológicos y políticos de la Industria Cultural del imperialismo, el siguiente gráfico muestra como estos criterios van marcando ideología, a pesar que el principal frente de batalla se dio en el Este, la mayoría de las películas premiadas tienen otros frentes como trasfondo.
Creando así, la sensación mediante la repetición visual y un “efecto acumulativo” que los demás frentes de combate tuvieron mayor relevancia frente a las pocas apariciones del Frente del Este, prácticamente no hay producciones de Hollywood que aborden la guerra en el Este.
El porcentaje de películas de la Segunda Guerra Mundial realizadas por Hollywood que abordan específicamente el frente oriental es extremadamente bajo, estimándose en una fracción ínfima (probablemente menos del 1% al 2%) del total de producciones estadounidenses sobre el conflicto. Aunque existen miles de películas sobre la Segunda Guerra Mundial (con más de 1.400 listadas en bases de datos como Filmaffinity y cerca de 6.000 en IMDb mencionando la temática), la inmensa mayoría se centra en el Frente Occidental, el Pacífico, o el Norte de África.
A pesar de que el Frente Oriental fue el escenario más devastador de la guerra en Europa, más del 50% de las muertes de la guerra ocurrieron allí, la narrativa de Hollywood ha invisibilizado mayoritariamente esta parte del conflicto como parte de su batalla cultural por imponer su hegemonía.
Esta tendencia se vio fortalecida exponencialmente a partir de la aparición de la Internet y la multiplicación de la información en las redes sociales. La posverdad surge así como una tecnología de dominación mediante la confección de relatos de verdad al servicio de los intereses hegemónicos Y este esfuerzo por recrear la memoria del pasado no es sólo para crear una “épica” de lo acontecido sino porque la memoria resume en si tres momentos temporales diferentes: es una reconstrucción simbólica del pasado que se hace desde el presente con una intención de construir o conservar una hegemonía futura (JELIN, 2002); el sentido de construir una memoria dónde el imperialismo yanqui (sostén financiero, militar, armamentístico, etc. de todos los fascismos contemporáneos) se nos presente como el vencedor del combate contra el fascismo en Europa, buscando borrar el papel protagónico que tuvo la URSS (y los partidos comunistas de los países ocupados) en combatir y derrotar al nazismo.
Si articulamos este proceso de reconstrucción de la memoria de la Segunda Guerra Mundial a los esfuerzos de reconstrucción de la memoria histórica europea a partir de leyes de memoria sancionadas en ex–países socialistas y en el Parlamento Europeo vemos con claridad un movimiento tendiente a desacreditar a la URSS y al Comunismo ligándolos a la memoria del nazismo. (Ver Apéndice)
Cuando nos referimos a la lucha por la hegemonía de las memorias (a la lucha en el plano político) estamos refiriéndonos a una confrontación por la capacidad de realizar la dominación en el plano simbólico, se trata de una “reinterpretación” del pasado que se realiza en clave de las disputas presentes. Pero, que a la vez, aparece como la mirada socialmente dominante.
La memoria histórica hegemónica es la que se asumirá como la “más racional” respecto del pasado, pasado que, a la vez, está filtrado por las confrontaciones presentes (o por la correlación de fuerzas actual). De allí que el pasado en la memoria colectiva, esté en permanente elaboración y reelaboración.La batalla por la memoria, entonces, también forma parte de la lucha de clases, arrebatar la máscara “democrática” y “antifascista” tras la que se oculta el imperialismo es una de las tareas centrales de la época.
El imperialismo destina innumerables recursos para presentarse a sí mismo (y a los regímenes (neo)liberales que sostiene) como la única forma posible de régimen político, nuestra lucha por mostrar que esto no es así forma parte de la lucha de clases en los niveles teórico e ideológico, la lucha por la significación del pasado (lucha por la memoria) es política y forma parte del combate de ideas. Ya lo habían anticipado Marx y Engels en La Ideología Alemana, “las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época” (MARX y ENGELS, 1974: 50-51) y son las únicas que aparecen investidas de universalidad (sentido común) por eso la facilidad de las clases dominantes para dirimir la lucha política por la apropiación simbólica del pasadoLa lucha por la memoria forma parte de la llamada Guerra de Cuarta Generación la cual consiste en una guerra por las significaciones, es un combate entre la alienación/desalienación, forma parte de la lucha de clases por las significaciones mediante las cuales se nos hace aprehensible el mundo, las representaciones colectivas (sociales) son las redes de conceptos que nos permiten comprender al mundo circundante, esto el enemigo de clase lo sabe, es por eso, como dijeron Marx y Engels en el párrafo que cito arriba, que las clases dominantes ponen tanto empeño y tantos recursos de todo tipo (incluyendo enormes cantidades de recursos materiales) para poseer los medios de producción y distribución de ideas (medios de comunicación, mecanismos de financiamiento de investigaciones académicas, etc.) y todos estos recursos son puestos al servicio de la producción y reproducción de las relaciones de producción (y de dominación) hegemónicas. De allí el empeño en fortalecer, por un lado el “posibilismo” y por otro lado los intentos de descalificación y/o de subsunción de la Teoria Marxista y/o de expresiones políticas como la URSS y/o de pensadores y líderes revolucionarios comunistas; por un lado utilizando conceptos genéricos como adjetivos (autoritarismo, totalitarismo, utópicos, etc.) y por otro intentando presentar a Marx y los Marxistas como una “teoría-herramienta” de análisis crítico ocultando el carácter revolucionario y transformador de esta teoría, en otras palabras tomando al marxismo y en vez de ponerlo en correspondencia se lo presenta opuesto a la Tesis 11 sobre Ludwig Feuerbach: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo” (MARX, 2010:17)Una última cuestión en relación a la Tesis 11 es que, adicionalmente, los esfuerzos del imperialismo por imponer su memoria histórica, sus empeños en desarrollar la lucha ideológica que llamamos Guerra de Cuarta Generación (la lucha por la alienación/desalienación) está directamente relacionada con aquella Tesis de Marx porque para transformar algo es necesario conocerlo/interpretarlo y si partimos de un conocimiento “falso”, enajenado, de la “Realidad” ; entonces el diagnóstico será errado y, por ende, las medidas que se tomen para transformar ese mundo serán equivocadas, como consecuencia, el mundo material se tornará “inmodificable”; de allí entendemos el esfuerzo permanente del enemigo de clases por desarrollar interpretaciones del mundo alejadas de la verdad histórica o, como se estila a llamarlas hoy “posverdades”.
De allí la importancia de la formación ideológica y la lucha teórica contra teorías que aparecen como “críticas” de la realidad pero, no van más allá de los filósofos que Marx criticaba en la Tesis 11, o peor aún, en apariencia van más allá criticando al materialismo dialéctico o al materialismo histórico pero en realidad son teorías enajenantes porque no apuntan a transformar la realidad sino a desarticular a la única teoría científica capaz de modificar al mundo circundante: la concepción materialista de la historia y su fundamento filosófico y método: la dialéctica.
Retomando un poco el tema original: borrar la memoria del enorme esfuerzo que hizo la URSS en liberar al mundo del fascismo forma parte de la alienación que el propio imperialismo intenta construir sobre su propia imagen para “limpiarla” y ocultar su apoyo a regímenes fascistas hasta hoy en día. De este modo vemos cómo funciona la memoria operando en los tres momentos históricos a la vez: el Imperialismo se “autocostruye” como el “liberador/vencedor” del fascismo (y “paladín de la democracia”) en el pasado, para aparentar enfrentarlo en el presente y, de esta manera hacer aparecer a lo largo de la historia la defensa de sus intereses particulares como la defensa de los intereses generales del mundo y hacer pasar sus propios intereses como lucha “antifascista”, “por la democracia” y por la “defensa de los DDHH”.
Cuando en realidad sabemos que esto está muy lejos de ser así y que los EEUU no sólo han apoyado golpes de estado contra las democracias en todo el mundo, sino que han financiado, armado y entrenado a grupos fascistas; incluyendo, el entrenamiento a militares genocidas en técnicas de “guerra contrainsurgente” (técnicas de represión ilegal, incluyendo la tortura y desaparición) en la Escuela de la Américas de Panamá, amén del apoyo in situ a los militares genocidas en toda América Latina (en el actual Archivo de la Memoria en la ex-ESMA funcionó durante la dictadura genocida una delegación de la Escuela de las Américas) y en el resto del mundo con asesores o con acciones militares directas (Corea, Vietnam, El Salvador, Nicaragua, Iraq, Afghanistán).Así estamos en condiciones de afirmar que los EEUU ganaron la guerra en los estudios de Hollywood. Su victoria militar es, en realidad, una construcción retórica de la propaganda anticomunista que logró constituirse como hegemonía político-discursiva.
Podemos establecer analogía entre esta acción de propaganda hegemónica y lo que ocurre hoy con las políticas imperialistas, que logran construir la imagen de sus enemigos y distorsionar el sentido de sus acciones como expansionistas y belicistas cuando éstas son sus políticas (ver, por ejemplo, la agresión de la OTAN hacia Rusia y la cobertura de la prensa proimperialista respecto al conflicto en Ucrania). Por otro lado EEUU se presenta como “campeón de la democracia” pero lo cierto es que ha financiado dictaduras fascistas alrededor del mundo (Somoza, El Sha de Irán, Pinochet, Videla, etc.), ha armado al estado sionista, a grupos integristas como los Talibanes o ISIS y hoy financia a grupos nazis como el Batallón Azov en Ucrania.
Un claro ejemplo de esta torsión de sentido es cuando se construye la imagen de “terrorista”, “dictaduras”, etc. respecto a las fuerzas/naciones/líderes que deciden políticas de confrontación con las pretensiones e intereses del imperialismoDesde las usinas de propaganda del imperialismo, y como continuidad de la guerra fría, se viene profundizando el desarrollo de una “rusofobia” que aún está vigente y en expansión y cuya expresión contemporánea fueron las campañas de provocación de la OTAN que forzaron a la Federación Rusa a establecer preventivamente la Operación Especial sobre Crimea y el Donbass y la Guerra contra la OTAN (travestida de “Ucrania”) para frenar el genocidio sobre la población rusa que los nazi-ucranianos estaban perpetrando desde el golpe de estado llamado “Euromaidán”.
Expresiones de esta descarada rusofobia las podemos apreciar en las sanciones, embargos y bloqueos que se aplican sobre la Federación Rusa y que no tienen un correlato por acciones mucho más graves y generalizadas perpetradas por el Imperialismo Yanqui y sus lacayos sionistas (entre ambos sólo en el último año han perpetrado crímenes contra más de una decena de pueblos sin consecuencia alguna: Cuba, Irán, Irak, El Líbano, Nigeria, Palestina, Qatar, Somalia, Siria, Tunez, Venezuela y Yemen
1)Artículo basado en otro artículo de mi autoría: LA URSS A 100 AÑOS: LA REESCRITURA DEL PASADO EN EUROPA. DISPUTA DE MEMORIAS COLECTIVAS, REVISIONISMO HISTÓRICO Y POSVERDAD COMO ESTRATEGIA POLÍTICA DEL ANTICOMUNISMO CONTEMPORÁNEO.
2)Integrante de la Internacional Antiimperialista de los Pueblos, del Capítulo Argentino de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, del Capitulo Argentino de la Internacional Antifascista, de la Coordinadora Internacional de Escuelas Marxistas-Leninistas y del Partido Comunista de la Argentina.
3)En homenaje a Vladimir Illich Ulianov (Lenin) en el 156° aniversario de su natalicio.
4)El austríaco Kurt Waldheim, quien fuera Secretario General de la ONU (1972-1981) y luego Presidente de Austria (1986-1992) fue miembro de la Wehrnacht y estuvo acusado de crímenes de guerra. En la República Federal de Alemania Kurt Georg Kiesinger que fue Canciller de Alemania Occidental (1966-1969). Fue miembro del Partido Nazi (NSDAP) desde 1933 y trabajó en el departamento de radio del Ministerio de Propaganda de Joseph Goebbels. Por nombrar a los dos más encumbrados. También podemos nombrar a Walter Scheel y Karl Carstens: Ambos fueron Presidentes de la RFA (Scheel entre 1974-1979 y Carstens entre 1979-1984) y admitieron haber sido miembros del Partido Nazi. O a Hans Globke: Jefe de gabinete del canciller Konrad Adenauer en la RFA. Fue coautor de los comentarios oficiales a las Leyes de Núremberg (las leyes raciales nazis). Entre 1956 y 1961 dos tercios de los empleados del Ministerio del Interior de la RFA tenían un pasado nazi. Fuente: https://www.dw.com/es/posguerra-exnazis-en-el-ministerio/a-18829015 (Consultada el 21/4/2026)
5)En 1961, la OTAN nombró al general Adolf Bruno Heusinger como jefe de su poderoso Comité Militar en Washington. Heusinger había sido uno de los más cercanos oficiales de Hitler (el tercero en la línea de mando) que nunca fueron condenados por las potencias vencedoras de Occidente, sino todo lo contrario: como fue el caso de otros miles de nazis menos conocidos, fueron premiados a cambio de su pasión y conocimiento en “la lucha contra el comunismo”. El nombramiento de Heusinger se produjo cuando la Unión Soviética lo reclamó para ser juzgado por sus crímenes de guerra, sobre todo durante la invasión nazi a los países de la Europa del Este y de la misma Rusia a comienzos de la Segunda Guerra Mundial.Aparte de su nombramiento como jefe militar de la OTAN, Heusinger fue condecorado por Estados Unidos con la medalla Legion of Merit, irónicamente o no, creada por Franklin D. Roosevelt. Heusinger la colgó junto con la Cruz de Hierro y la Cruz Nazi al Mérito de Guerra, otorgadas por Hitler, entre otros ornamentos que los militares importantes se cuelgan en las fiestas de sociedad. En 1971, Johannes Steinhoff, también honrado con una Cruz de Hierro nazi, fue nombrado jefe militar de la OTAN.Nada de esto debe sorprender si consideramos que la misma idea de una OTAN había surgido en la Alemania nazi como una forma de alianza con el bloque capitalista contra los soviéticos. Alianza que, a nivel empresarial, político y económico, ya existía mucho antes de que estallara la guerra. Heinrich Himmler, uno de los principales organizadores del ahora llamado Holocausto judío, fue uno de los primeros en proponer esta idea. Reinhard Gehlen, Hans Speidel, Albert Schnez y Johannes Steinhoff, otros de los militares nazis más poderosos, protegidos y premiados por Occidente, tuvieron más suerte y fueron empleados por Washington y la CIA, todos unidos por un nuevo enemigo común (el exaliado en tiempos de guerra) y con un plan claro de alianza militar que se llamó OTAN. Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/539054-los-nazis-de-la-otan
6)Fuente: Elaboración propia sobre datos del documento: Ifop pour Metronews (Mai 2015): La Nation Qui A Le Plus Contribué À La Défaite De l’Allemagne Página 7. Disponible en Internet: A excepción de los datos para 2018 que fueron obtenidos del documento: YouGov (2018): https://www.ifop.com/wp-content/uploads/2018/03/3025-1-study_file.pdf (Consultado el 9 de noviembre de 2022)
7)Vaincre les Nazis FRANCE: Terrain du 19 au 29 avril 2018. Disponible en Internet:
8)Fuente: Elaboración propia basado en datos obtenidos en internet: http://cdn.yougov.com/cumulus_uploads/document/1zt1l7znes/Eurotrack_April_Website_WW2.pdf (Consultado el 9 de noviembre de 2022)
9)Fuente, elaboración propia en base a datos de OVERMANS, 2000.
10)Fuente, elaboración propia en base a datos de GLANTZ y HOUSE, 1995
11)CLODFELTER, 2017:464-465.
12)Fuente: Elaboración propia en base a datos obtenidos en la MAWDSLEY, 2016: 390 (Table 14.1)
13)En las redes encuentro esta definición de post-truth, posverdad, dada por Oxford Dictionaries: se trata de un término «referido a situaciones en las cuales los hechos objetivos tienen menos influencia, en la formación de la opinión pública, que la apelación a las emociones y las convicciones personales»…Los eventos de los últimos años han puesto en evidencia cuáles fueron las implicaciones cognitivas, políticas y morales del escepticismo posmoderno, el cual defendía la imposibilidad de distinguir entre narraciones verdaderas y ficticias…(GUINZBURG, 2020:20)
14)… la gestión de la memoria la tienen hoy principalmente los medios de comunicación en sentido amplio. Medios que privatizados y cada vez más concentrados sirven a los intereses de las grandes corporaciones. Es evidente que en las últimas décadas venimos asistiendo a un proceso de fuerte privatización y oligarquización de la memoria. Los medios promocionan incluso relatos falsos o intencionados y pretenden crear postverdades históricas, metarrelatos que sirven a sus intereses. Podríamos hablar incluso de fake history, que podríamos definir –parafraseando la descripción que se hace de las fake news en Wikipedia– como relatos malintencionados e incluso abiertamente falsos, de naturaleza pseudohistoriográfica, difundidos a través de portales de noticias, prensa escrita, radio, televisión y redes sociales cuyo objetivo es la desinformación deliberada o el engaño. Se emiten con la intención de inducir a error, manipular decisiones personales, desprestigiar o enaltecer a una institución, entidad o persona u obtener ganancias económicas o rédito político. Tienen relación con la propaganda y la postverdad… no importa que el relato sea falso, lo importante es sostener una interpretación del pasado que conviene a su causa política; un relato donde el afán de verdad o de fidelidad a los hechos sucumbe ante la propaganda y la intencionalidad política… (GONZÁLEZ DE MOLINA, 2020: 316-317)
15)Según el Diccionario de la Real Academia Española en su actualización de 2021 la definición de Posverdad es: 1. f. Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Los demagogos son maestros de la posverdad. Fuente: https://dle.rae.es/posverdad?m=form (Consultada el 15/11/2022)
16)El término postmodernidad da nombre a un período histórico señalado por el predominio de teorías hermanadas en el relativismo cognitivo y en la negación de los valores universales de la modernidad. Este nuevo entorno es frecuentemente asociado “a un abandono del proyecto ilustrado de crítica racional” (Edgar & Sedgwick, 2008, p.256). Sirviéndose del escepticismo, de la ironía y de la fragmentación y valiéndose de las contradicciones y deficiencias del racionalismo moderno, los pensadores postmodernos han abierto camino a la disolución de los valores de la Ilustración y, de ese modo, a la irrupción de la posverdad. Parafraseando a un conocido pensador marxista podemos afirmar que la posverdad es la etapa suprema de la postmodernidad – el momento en que el pensamiento postmoderno alcanza la plenitud del sentido común. (PALACIO y CAPOVILLA, 2021:185)
16)el fenómeno de la posverdad va a aparecer a finales del siglo XX íntimamente unido a otros pos como la posmodernidad. Está relacionado con la crítica que hace la posmodernidad a las verdades de la ciencia y a la relativización de las mismas. (TURISO SEBASTIÁN, 2020:7)
17)Con esta frase quiero significar que la acción de propaganda es la herramienta mediante la cual se instauró ese sentido común: …toda producción de masas, es decir y especialmente, toda producción intelectual destinada a la masa, está obligada a rebajar su rasero. Así como no hay nada más refinado que la técnica de la propaganda política moderna, no hay tampoco nada tan burdo como el contenido de sus aserciones, que manifiestan un desprecio tan absoluto y total por la verdad. E incluso por la propia verosimilitud. Desprecio que no es sino igualado, y lo supone además, por el de las facultades mentales de aquellos a los que se dirige. (KOYRÉ, 1997:502)