Crimea el objetivo de Ucrania.

La península de Crimea, anexada por Rusia en 2014, es un objetivo militar, estratégico y político central para Ucrania, (desde el inicio de la invasión a gran escala), la estrategia de Kiev para recuperar la península se ha centrado en el aislamiento logístico y militar en lugar de un asalto terrestre frontal. Las fuerzas ucranianas buscan forzar la retirada rusa mediante ataques a la Flota del Mar Negro, campañas intensivas con drones navales y misiles que han destruido o inutilizado decenas de buques militares, de inteligencia y de suministro rusos.

Los golpes a la infraestructura con operaciones de sabotaje y ataques aéreos contra depósitos de combustible, bases subterráneas y nudos de transporte como el puente de Kerch son habituales a ellos añadimos la campaña «Apagón de Crimea» con operaciones recientes con drones dirigidas a subestaciones eléctricas clave para cortar el suministro hacia la península y paralizar su capacidad como centro logístico militar. Para las Fuerzas Armadas de Ucrania, inutilizar a Crimea como base de operaciones enemiga es vital, ya que desde allí Rusia lanza ofensivas aéreas y marítimas sobre el sur de Ucrania. Sin embargo, la reconquista al margen de estas escaramuzas no tiene ni consistencia, ni base militar para una derrota rusa final de este territorio disputado.

Aislar Crimea, ¿de qué se trata este objetivo? Las fuerzas ucranianas están aplicando al mar de Azov el mismo modelo que emplearon en el mar Negro: en lugar de buscar un único hundimiento de gran repercusión, Kiev ha comenzado a atacar puertos. Los primeros incidentes de este tipo en las aguas de Azov se registraron ya en febrero, pero a principios de julio, los ataques aislados se habían intensificado hasta convertirse en una campaña a gran escala.

¿Qué se sabe sobre los ataques? La geografía de los ataques abarca prácticamente toda la costa, desde Berdiansk y Mariúpol hasta Taganrog, Azov, Yeisk, Temriuk y el estrecho de Kerch. Las tropas ucranianas atacan grúas portuarias, subestaciones eléctricas, tanques de almacenamiento de combustible, depósitos de petróleo e instalaciones de control de tráfico marítimo.

Se registra una densidad de ataques particularmente alta en la zona de Kerch, el puerto de Kavkaz, el istmo de Chushka y los fondeaderos de la bahía de Tamán. Por esta zona transitan rutas cruciales para el abastecimiento de Crimea. Al mismo tiempo, Ucrania inició una intensa campaña de ataques contra embarcaciones. Entre los ataques reportados se incluyen buques de carga seca, petroleros, transbordadores, remolcadores, lanchas y buques técnicos.

Tras el 6 de julio, se produjo un marcado aumento en la intensidad de los ataques. En los días siguientes, Kiev publicó diariamente videos de ataques contra varias embarcaciones, y el 10 y 11 de julio reivindicó ataques contra 13 y 28 embarcaciones, respectivamente. Actualmente, se conocen ataques contra más de 70 buques cisterna y graneleros. Por supuesto, las cifras ucranianas deben tomarse con cautela. Un mismo buque puede aparecer varias veces en los informes, y un intento de ataque o un casi ataque se suele presentar como una destrucción total.

Aislar Crimea, ¿cuál es el objetivo? Sin embargo, incluso teniendo en cuenta las cifras exageradas, la naturaleza sistémica de lo que está sucediendo es evidente. Drones ucranianos aparecen diariamente sobre las mismas rutas, rastreando grupos de buques y atacándolos a ellos y a la infraestructura que apoya sus operaciones.

Según algunos medios de comunicación, el paso por el canal Azov-Don ya se ha suspendido. En consecuencia, aumentan los costos de flete y las primas de seguros, se incrementan los plazos de entrega y disminuye el número de personas dispuestas a trabajar en rutas peligrosas. Esto es especialmente delicado para Crimea, cuyos suministros dependen en gran medida del transporte marítimo.

El problema no radica tanto en la presencia de buques de guerra cerca de cada petrolero, sino en la falta de una cobertura marítima unificada. Los buques civiles aún suelen navegar en grupos sin equipos de vigilancia, guerra electrónica ni equipos de fuego entrenados, lo que simplifica el trabajo de los operadores de las Fuerzas Armadas ucranianas.

Se necesitan grupos de cobertura móviles en puertos y buques, radares pequeños y sistemas optrónicos, interceptores UAV, monitoreo constante de rutas y la dispersión de convoyes. Además, todo esto debe funcionar dentro de un sistema unificado, no mediante los esfuerzos de agencias y armadores individuales. Al mismo tiempo, la defensa por sí sola no logrará arrebatarle la iniciativa a Ucrania. Mientras las tropas rusas sigan avanzando en el frente de batalla, Ucrania seguirá buscando métodos asimétricos de contrarrestar la superioridad rusa.

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