El Brent supera los 100 dólares: Oriente Medio vuelve a poner en jaque las rutas comerciales y la economía mundial.

«El petróleo vuelve a convertirse en uno de los principales termómetros de la crisis geopolítica internacional. El precio del Brent se mantiene por encima de los 100 dólares por barril, después de registrar una subida superior al 6% en una sola sesión, en un escenario marcado por la intensificación de los combates en Yemen y el aumento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán:.

El movimiento de los mercados no responde únicamente a una cuestión de producción petrolera. El verdadero temor de los inversores está relacionado con la posibilidad de que el conflicto termine afectando a las rutas marítimas por las que circulan millones de barriles de petróleo y grandes volúmenes de mercancías cada día.

El Brent, referencia internacional para el precio del crudo, se situó alrededor de los 107 dólares por barril, mientras acumula una fuerte subida en lo que va de año. El mercado observa además la evolución del conflicto en torno al mar Rojo y, especialmente, el estrecho de Bab el Mandeb, uno de los principales puntos de conexión entre el océano Índico y el Mediterráneo.

El petróleo no necesita que desaparezca la oferta para dispararse.

Una de las características fundamentales del mercado energético es que el precio puede aumentar mucho antes de que exista una interrupción física importante del suministro. Basta con que aparezca la posibilidad de que una ruta estratégica quede bloqueada, que los barcos tengan que modificar sus trayectos o que aumenten los costes de seguro y transporte para que los operadores incorporen una prima de riesgo al precio del petróleo.

El problema adquiere una dimensión todavía mayor cuando se observa la posición geográfica de Yemen. Bab el Mandeb conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y constituye una de las grandes puertas marítimas hacia el canal de Suez. Cualquier deterioro prolongado de la seguridad puede obligar a las compañías navieras a evitar la zona y rodear África por el cabo de Buena Esperanza.

Eso supone miles de kilómetros adicionales, más combustible, más días de navegación, mayores costes de seguros y una presión adicional sobre las cadenas logísticas mundiales.

De Bab el Mandeb a Ormuz: el verdadero riesgo sistémico.

El escenario más preocupante para los mercados no es únicamente Yemen.La verdadera línea roja continúa siendo el estrecho de Ormuz, por donde pasa una parte fundamental del petróleo y del gas natural licuado comercializado internacionalmente.

Si la crisis actual terminara extendiéndose desde Yemen hacia una confrontación directa y prolongada entre Estados Unidos e Irán, el mercado podría enfrentarse a un escenario completamente diferente.

Una perturbación simultánea de Bab el Mandeb, el mar Rojo y Ormuz tendría consecuencias que superarían ampliamente al mercado energético.El petróleo subiría, pero también lo harían los costes del transporte marítimo, los seguros, los fertilizantes, los productos químicos, los alimentos y numerosos bienes industriales.

En otras palabras: el riesgo energético podría transformarse rápidamente en inflación mundial.¿Hasta dónde puede subir el Brent?. Las previsiones deben entenderse como escenarios y no como una cifra segura. El petróleo es extremadamente sensible a acontecimientos militares que pueden cambiar en cuestión de horas.

Con el Brent alrededor de los 107 dólares, pueden plantearse tres escenarios:

Escenario 1: tensión elevada pero sin bloqueo efectivo de las rutas.El mercado podría permanecer en una franja aproximada de 100-115 dólares, especialmente mientras continúe la incertidumbre geopolítica.

Escenario 2: interrupciones prolongadas en Bab el Mandeb y mar Rojo.La combinación de menor disponibilidad logística, mayores seguros y rutas más largas podría llevar al Brent hacia 120-140 dólares, dependiendo de la duración y de la reacción de los productores.

Escenario 3: expansión del conflicto y amenaza seria sobre Ormuz.Aquí la situación cambiaría radicalmente. Un cierre efectivo o una interrupción significativa del tráfico petrolero en Ormuz podría provocar un episodio de precios extraordinario, con posibilidades de superar los 150 dólares y, en un escenario extremo de interrupción prolongada, alcanzar niveles todavía mayores.

No significa que esos precios vayan necesariamente a producirse, sino que el mercado está incorporando una prima de riesgo geopolítico que antes no estaba presente con esta intensidad.

Estados Unidos y una política energética cada vez más geopolítica.

Detrás de la actual crisis existe también una cuestión política de fondo: durante las últimas décadas, distintas administraciones estadounidenses han utilizado de manera diferente las sanciones, las alianzas militares, las restricciones comerciales y la presión sobre los grandes productores energéticos.

La política energética de Washington ya no puede separarse completamente de su política exterior.

Las decisiones estadounidenses respecto de Irán, Venezuela, Rusia, Arabia Saudita y otros grandes actores energéticos tienen consecuencias sobre el equilibrio entre oferta y demanda mundial. La utilización de sanciones económicas y restricciones sobre exportaciones energéticas puede reducir determinados flujos comerciales y, al mismo tiempo, aumentar la dependencia de otros proveedores.

La cuestión central es que cada nueva escalada geopolítica reduce el margen de seguridad del sistema energético internacional, junto con el factor Trump y la sucesión de políticas estadounidenses, geneta qué la evolución del petróleo también esté condicionada por la política estadounidense y por la continuidad o modificación de las estrategias adoptadas por las sucesivas administraciones.

Washington se enfrenta a una contradicción difícil de resolver, donde por un lado, Estados Unidos busca garantizar su seguridad energética y mantener una elevada producción doméstica y por otro, sus decisiones militares y diplomáticas pueden contribuir a elevar el riesgo geopolítico y, por tanto, el precio internacional del petróleo.

Para Estados Unidos, un petróleo demasiado caro puede convertirse además en un problema político interno. El encarecimiento de la gasolina repercute directamente sobre los consumidores y puede trasladarse rápidamente al debate electoral.

Por eso, cualquier administración estadounidense tiene incentivos para evitar que una crisis regional se convierta en una crisis energética global.

El verdadero peligro: bloquear el comercio mundial.

La cuestión petrolera forma parte de un problema mucho mayor. El mundo depende de una red de corredores marítimos extremadamente concentrados. Ormuz, Bab el Mandeb, Suez, Malaca y otros pasos estratégicos funcionan como arterias de la economía mundial. Cuando una de ellas queda comprometida, las consecuencias no se limitan a los países directamente involucrados.

Una ruta bloqueada puede generar:- aumento del precio del petróleo;- encarecimiento del gas y de la electricidad;- incremento de los costes de transporte;- mayores primas de seguros marítimos;- retrasos en las cadenas de suministro;- aumento del precio de alimentos y productos industriales;- presión inflacionaria;- menor crecimiento económico.

El precedente del mar Rojo ya demostró que las empresas pueden modificar sus rutas cuando consideran demasiado elevado el riesgo de atravesar determinadas zonas, pero rodear África no elimina el problema: simplemente desplaza el coste al resto de la economía mundial.

La próxima batalla será por las rutas.

La importancia estratégica de Oriente Medio ya no se explica únicamente por sus reservas de petróleo.La región concentra algunos de los principales puntos de paso de la economía global. Por eso, el conflicto entre las grandes potencias y los actores regionales se desarrolla simultáneamente en tierra, aire, mar y en el terreno económico.

Quien tenga capacidad para garantizar —o interrumpir— el tránsito por esas rutas posee una herramienta de presión internacional de enorme magnitud, y aquí aparece una de las grandes paradojas del actual sistema: mientras las potencias hablan de soberanía energética, seguridad nacional y libre comercio, buena parte de la economía mundial continúa dependiendo de unos pocos corredores marítimos cuya estabilidad puede verse alterada por una crisis militar.

La factura llegará a los consumidores.

Si el Brent permanece durante meses por encima de los 100 dólares, la consecuencia terminará llegando a los hogares. El primer impacto será visible en los combustibles, pero posteriormente puede trasladarse al transporte, la industria, la agricultura y los alimentos.

Para Europa, el riesgo es especialmente significativo porque una subida energética prolongada puede reducir el poder adquisitivo de las familias y deteriorar la competitividad industrial.

Para los países importadores de petróleo de América Latina, Asia y África, el impacto puede traducirse en una mayor factura energética y en presión sobre sus monedas y cuentas externas, y para los países productores, el efecto puede ser inicialmente favorable por el aumento de los ingresos petroleros, aunque una recesión mundial provocada por un shock energético terminaría afectando también a su demanda.

Un mercado pendiente de una sola noticiaEl Brent por encima de los 100 dólares es, por tanto, mucho más que una cifra financiera.Es una señal de que los mercados consideran que la posibilidad de una interrupción importante del comercio energético ha aumentado.

El próximo movimiento dependerá de una pregunta fundamental: ¿la actual escalada permanecerá contenida en Yemen y sus alrededores o terminará extendiéndose hacia las principales rutas energéticas del Golfo Pérsico?.

Si el conflicto permanece limitado, el petróleo podría estabilizarse progresivamente, si, por el contrario, se producen bloqueos prolongados en Bab el Mandeb, una nueva alteración del tráfico por el mar Rojo o una amenaza directa sobre Ormuz, el Brent podría entrar en una zona desconocida para las economías actuales.

El petróleo, en definitiva, vuelve a recordar una vieja lección de la geopolítica: las guerras no necesitan destruir pozos petroleros para provocar una crisis energética. A veces basta con poner en peligro las rutas por las que circula el petróleo del mundo.

Sitio protegido por Google reCAPTCHA. Ver políticas de privacidad y términos de servicio.

Desarrollo Web Efemosse