Por Francisco López.
Cuando la política se convierte en una operación de marketing en Latinoamérica, y se convierte en una transformación profunda propicia que las campañas electorales no se libren únicamente en las calles, o los parlamentos, los medios de comunicación o los debates televisivos. Una parte decisiva de la disputa por el poder se desarrolla hoy en las redes sociales, donde algoritmos, inteligencia artificial, ejércitos de cuentas automatizadas y campañas coordinadas pueden fabricar tendencias, amplificar mensajes y modificar artificialmente la percepción pública.
En este contexto han surgido denuncias y controversias en torno a operadores digitales vinculados a la nueva derecha latinoamericana, entre ellos Fernando Cerimedo y Javier Negre, así como a medios y estructuras de comunicación política como La Derecha Diario.
Sin embargo, cuando se analizan estas acusaciones es necesario separar los hechos demostrados de las denuncias públicas y de las hipótesis políticas. Las acusaciones de delitos graves, vínculos operativos con servicios de inteligencia o participación en organizaciones criminales deben estar respaldadas por investigaciones judiciales, documentos verificables o pruebas independientes.
Lo que sí resulta indiscutible es que la extrema derecha internacional ha comprendido antes que muchos sectores progresistas que el control de la conversación digital constituye una nueva forma de poder político.

Fernando Cerimedo: el estratega de la comunicación digital.
Fernando Cerimedo es un consultor político argentino conocido por su participación en campañas y estrategias de comunicación digital. Su nombre ha aparecido vinculado a diferentes operaciones electorales y al ecosistema político de la derecha latinoamericana.
Cerimedo alcanzó especial notoriedad internacional por su participación en el debate político posterior a las elecciones de Brasil de 2022. Sus intervenciones y contenidos sobre el proceso electoral brasileño generaron una enorme controversia y fueron cuestionados por autoridades, especialistas y medios.
Su trayectoria representa un fenómeno característico de nuestro tiempo: el ascenso del consultor político digital, una figura que no necesita ocupar un cargo institucional para influir en la construcción de una campaña electoral.

En la era de las redes sociales, quien controla la producción de contenido, conoce el funcionamiento de las plataformas y posee capacidad para coordinar comunidades digitales puede convertirse en un actor político con una influencia enorme.
El problema comienza cuando la frontera entre la comunicación política legítima y la manipulación organizada de la opinión pública se vuelve cada vez más difusa.
Javier Negre y la expansión de un ecosistema mediático de derechas.
Javier Negre, periodista y empresario español, ha desarrollado diversos proyectos de comunicación digital orientados a un público conservador y de derechas. Su figura se ha convertido en uno de los rostros más visibles de la expansión transnacional de medios digitales ideológicamente alineados con la nueva derecha.A través de Estado de Alarma y otros proyectos, Negre ha construido una presencia mediática basada en la confrontación permanente, la viralización de contenidos y la creación de una comunidad política digital.
La expansión de La Derecha Diario y de sus plataformas asociadas en distintos países latinoamericanos debe entenderse dentro de ese fenómeno.
Ya no estamos ante medios nacionales tradicionales. Se trata de una estructura comunicacional que puede reproducir un mismo relato en Argentina, México, España, Ecuador u otros países, adaptándolo a cada coyuntura local.

La lógica es sencilla: una noticia, una polémica o una acusación puede ser transformada en múltiples piezas de contenido, videos cortos, mensajes, titulares y campañas destinadas a dominar el debate digital.
La velocidad sustituye al análisis.La emoción sustituye al contexto.Y la indignación se convierte en una mercancía política.Bots, inteligencia artificial y la fabricación artificial de popularidadLa acusación sobre la utilización de granjas de bots debe ser tratada con rigor. No toda campaña coordinada en redes sociales constituye automáticamente una red ilegal de automatización.
Pero existen mecanismos ampliamente documentados en distintos países para manipular artificialmente la conversación pública.
Entre ellos se encuentran:- cuentas automatizadas;- redes coordinadas de perfiles falsos;- cuentas dedicadas exclusivamente a amplificar determinados mensajes;- campañas de desinformación;- publicidad política opaca;- microsegmentación de audiencias;- inteligencia artificial generativa;- manipulación de tendencias;- operaciones coordinadas de acoso contra periodistas, activistas o adversarios políticos.
La inteligencia artificial ha multiplicado exponencialmente estas posibilidades y hoy ya no son necesarias grandes redacciones para producir miles de mensajes. Un pequeño grupo puede generar contenidos en diferentes formatos y adaptar el mismo discurso a múltiples audiencias.

La pregunta fundamental es entonces otra:¿Cuántos de los fenómenos que parecen espontáneos en las redes sociales son realmente espontáneos?
Una tendencia no siempre representa una mayoría.Un mensaje con millones de visualizaciones no necesariamente representa una opinión mayoritaria.Y un candidato aparentemente popular en internet puede haber construido parte de esa percepción mediante mecanismos artificiales de amplificación.
El modelo evolucionado de Cambridge AnalyticaLa comparación con Cambridge Analytica resulta inevitable.
El escándalo de Cambridge Analytica reveló cómo la información personal y la segmentación psicológica podían ser utilizadas con fines políticos. El modelo actual es todavía más sofisticado.
Ya no se trata únicamente de recopilar información sobre los usuarios. El nuevo ecosistema combina datos, algoritmos, publicidad digital, comunidades ideológicas, influencers, medios partidistas, inteligencia artificial y, cuando existen pruebas de ello, redes automatizadas.Es una evolución de la propaganda política.
Primero se identifica el miedo, después se construye el enemigo, luego se repite el mensajey finalmente se presenta al candidato como la única solución posible. Migrantes; Feminismo; Aborto; Delincuencia,Comunismo.Corrupción; Soberanía. Cada país recibe su propia versión del mismo libreto.
Milei, Keiko, Noboa, Kast, etc… y la internacionalización del modelo
Figuras como Javier Milei, Keiko Fujimori, Daniel Noboa, José Antonio Kast y otros dirigentes conservadores y de extrema derecha latinoamericanos han desarrollado estrategias de comunicación profundamente dependientes del ecosistema digital.
No todos mantienen necesariamente las mismas relaciones profesionales ni puede afirmarse, sin pruebas documentales, que todos hayan contratado los mismos servicios de consultoría.Pero existe un elemento común: la importancia estratégica de las redes sociales para construir liderazgo político.
El fenómeno trasciende las fronteras nacionales.
Un mensaje nacido en Argentina puede ser reproducido inmediatamente en España.Una campaña contra un gobierno progresista puede encontrar eco en México. Una narrativa construida en Estados Unidos puede ser adaptada para Brasil, hoy la nueva derecha ha comprendido que la globalización ideológica también necesita una infraestructura comunicacional global.
Los vínculos con España: VOX, el PP y la batalla por la influencia.
España ocupa un lugar central en esta disputa.VOX ha desarrollado desde hace años una estrategia internacional de articulación con partidos y dirigentes conservadores de América Latina. Sus encuentros internacionales, fundaciones y redes políticas han contribuido a construir vínculos entre sectores de la derecha española y actores políticos latinoamericanos.
La relación entre determinados medios digitales, operadores políticos y estructuras partidarias forma parte de esa batalla por la influencia.Sin embargo, es imprescindible distinguir entre relaciones ideológicas, coincidencias políticas, colaboración mediática y financiación directa.
Afirmar que el Partido Popular o VOX financian específicamente a una empresa o medio concreto exige documentación pública, registros financieros, contratos o investigaciones independientes que permitan demostrarlo.
La crítica política no necesita inventar pruebas.
La opacidad real de los sistemas de financiación y de las campañas digitales ya constituye por sí misma un problema democrático. ¿Una red internacional de propaganda? La expresión Internacional Reaccionaria pretende describir una realidad política cada vez más visible: la existencia de dirigentes, fundaciones, medios, influencers y consultores que comparten discursos y estrategias más allá de las fronteras nacionales.
No se trata necesariamente de una organización única y centralizada, es más complejo, es una red donde cada actor conserva sus intereses particulares, pero existe una coincidencia estratégica alrededor de determinados objetivos:- derrotar gobiernos progresistas;- desacreditar a la izquierda;- cuestionar políticas feministas;- atacar movimientos sociales;- convertir la inmigración en un problema político permanente;- combatir regulaciones sobre plataformas digitales;- presentar a los medios tradicionales como enemigos;- construir liderazgos personalistas.
La red no necesita una oficina central para funcionar ya que Internet es su oficina.

Los algoritmos son su infraestructura.La polarización es su combustible.
La CIA y las acusaciones de operaciones encubiertasLas acusaciones sobre supuestos vínculos directos de operadores políticos o medios con la CIA requieren una precisión absoluta.La historia de América Latina demuestra que la intervención estadounidense en la región no es una fantasía.
Existen documentos históricos ampliamente conocidos sobre operaciones encubiertas, golpes de Estado, apoyo a grupos políticos y programas de inteligencia durante diferentes períodos. Pero esa historia no permite afirmar automáticamente que cualquier actor de la derecha latinoamericana sea actualmente un agente encubierto de la CIA.Para sostener una acusación concreta deben existir pruebas.
Lo que sí puede analizarse es cómo determinadas estrategias políticas y comunicacionales actuales coinciden con intereses geopolíticos internacionales y con modelos históricos de influencia estadounidense.
La verdadera discusión debería centrarse en una pregunta más amplia:¿Quién financia las infraestructuras políticas y digitales que intervienen en los procesos electorales latinoamericanos? Esa pregunta merece transparencia y merece investigación.
El caso Cerimedo y las denuncias más graves
Las denuncias relacionadas con Fernando Cerimedo y la tentativa de homicidio mencionada en distintos mensajes y publicaciones constituyen acusaciones extremadamente graves.
Si existen declaraciones, denuncias judiciales o investigaciones en curso, corresponde que sean las autoridades competentes quienes determinen responsabilidades individuales. Nadie debe ser condenado únicamente por una campaña en redes sociales.
Pero tampoco deben ser ignoradas denuncias graves cuando existen elementos que requieren investigación. La defensa de la vida y el discurso provida no pueden convertirse en simples herramientas electorales. Si una organización política afirma defender determinados valores, debe ser juzgada también por la conducta de sus dirigentes, asesores y aliados.
La hipocresía política aparece cuando los principios se utilizan como propaganda, pero desaparecen cuando afectan a los propios intereses.
Ricardo Salinas y el poder económico.
La participación de grandes empresarios en la construcción de estructuras políticas y mediáticas constituye otro elemento fundamental.Los medios, las plataformas y las campañas digitales necesitan recursos.
Por eso resulta imprescindible investigar y transparentar los vínculos económicos entre empresarios, medios, consultores y organizaciones políticas. El poder económico ha descubierto que no siempre necesita fundar un partido.Puede financiar medios.Puede financiar influencers.Puede financiar campañas digitales.Puede construir plataformas.Puede crear ecosistemas completos de opinión.
La política se convierte entonces en una extensión de los negocios, y la democracia corre el riesgo de convertirse en un mercado donde la verdad compite en desigualdad de condiciones con la propaganda financiada.
La batalla contra los bots no puede limitarse a denunciar bots.
Existe un error frecuente entre los sectores progresistas.Se cree que la respuesta consiste simplemente en denunciar cuentas falsas, bloquear perfiles o discutir con cada provocador.

Es una batalla perdida de antemano.La lucha contra una estructura industrial de propaganda no puede reducirse a responder a cada mensaje.
La izquierda necesita construir una estrategia diferente, para ello necesita medios digitales propios y profesionales supuestamente independientes no vinculados a partidos si quieren llegar a persnas que no tienen definida su opción;- formación tecnológica;- redes internacionales de comunicación;- investigación sobre desinformación;- transparencia algorítmica;- inteligencia artificial utilizada para informar y no manipular;- comunidades digitales reales;- narrativas capaces de conectar con las nuevas generaciones.
La batalla cultural no se gana únicamente con consignas históricas. Se gana construyendo futuro, cuando ya no pueden construir relatos.
Una de las mayores debilidades de la nueva derecha aparece cuando su política se reduce al rechazo. Contra el gobierno. Contra la izquierda. Contra el feminismo. Contra la inmigración. Contra el Estado. Contra los impuestos. Contra el adversario. Pero ¿qué ocurre cuando la sociedad exige respuestas?.
Es entonces cuando el discurso puede quedarse sin contenido, por eso las campañas negativas se convierten en un instrumento permanente. Si no pueden construir esperanza, construyen miedo. Si no pueden explicar un proyecto, buscan destruir al adversario. Si no pueden ganar el debate político, intentan dominar el algoritmo.
Las próximas elecciones en países como Brasil y México demostrarán hasta qué punto estas estrategias digitales pueden seguir condicionando la conversación pública, y también demostrarán si las sociedades han aprendido a reconocer la diferencia entre una opinión auténtica y una operación organizada.
Reflexión final sobre la democracia frente al tecnofascismo.
El verdadero peligro no es únicamente la existencia de un bot. El verdadero peligro es la construcción de un sistema donde millones de personas no puedan distinguir entre información, propaganda y manipulación.
La nueva extrema derecha ha convertido las redes sociales en un territorio político. Ha aprendido a utilizar la rabia. Ha aprendido a utilizar el miedo. Ha aprendido a utilizar la inteligencia artificial y ha comprendido que una mentira repetida por miles de cuentas puede adquirir la apariencia de una verdad.
Pero también existe una contradicción profunda, y es qué uanto más dependen estos proyectos de la manipulación digital, más vulnerables son cuando sus propias estructuras quedan expuestas. Una política que necesita fabricar popularidad demuestra que no confía suficientemente en su propio apoyo social.
Una campaña que necesita multiplicar artificialmente su mensaje reconoce, en el fondo, que su relato puede no ser suficiente.La respuesta progresista no puede ser simplemente crear más bots. Sería aceptar las reglas del adversario.
La respuesta debe ser construir comunidad, pensamiento crítico, medios independientes, organización social y narrativas capaces de defender la democracia, porque la batalla del futuro no será solamente entre izquierda y derecha, será también una batalla entre ciudadanía real y opinión fabricada.
Entre democracia y manipulación, entre información y propaganda y en esa batalla, la verdad no puede competir sola contra el dinero, los algoritmos y las granjas digitales.Necesita organización. Necesita conciencia, y sobre todo, necesita una ciudadanía que no entregue su pensamiento crítico a una pantalla.