¡Nicolas Maduro quedara en libertad! según su propia defensa

En el sistema judicial estadounidense, la «falta de pruebas» no resulta en una liberación inmediata y automática, sino que requiere que su defensa presente mociones para desestimar los cargos, algo que ya ha realizado con éxito el servicio jurídico del presidente de Venezuela. En su momento Nicolás Maduro se declaró inocente tras no reconocer los cargos federales en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York, y su juicio está programado para avanzar en las audiencias judiciales.

Tanto el presidente como su pareja se encuentran actualmente bajo custodia federal (tras su secuestro) en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. La defensa y la Fiscalía de Estados Unidos han solicitado aplazamientos argumentando una forma segura para los traslados y revisar el material probatorio antes del juicio, aunque la realidad es que a fecha de hoy no tienen pruebas contundentes que argumenten las acusaciones del fiscal.

En el sistema judicial penal federal de los Estados Unidos, donde se lleva a cabo el proceso de Nicolás Maduro y Cilia Flores (tras su secuestro en enero), una persona no puede estar detenida «sin pruebas», ya que para ordenar su arresto y detención preventiva un juez debió validar previamente una acusación formal basada en causa probable.

La evolución del estatus temporal de su reclusión y las reglas del proceso federal estadounidense bajo las que se rigen muestran en este caso falta y manipulación de esas pruebas, que obligaría al juez a retomar la validez de unas acusaciones infundados según la legislación judicial de Estados Unidos Las supuestamente pruebas preexistentes por las que fueron detenidos bajo una acusación formal desclasificada (indictment) emitida por un Gran Jurado donde el Departamento de Justicia de EE. UU. acumuló supuestas evidencias previas sobre cargos de narcoterrorismo, lavado de dinero, y conspiración sobre asociación delictiva como el “Clan de los Soles”( que el juez estimó que no existía y en el cual recae toda la causa en un designio que se demostró que era un invento).

Acusación que tras el secuestro propició la detención preventiva justificada en la ley norteamericana, recordemos nuevamente que en esa comparecencia Nicolás Maduro y Cilia Flores se declararon «no culpables» aunque ese 5 de enero, un juez dictaminó que deben permanecer recluidos en el Centro de Detención Metropolitana (MDC) de Brooklyn, (según su argumentó de aquel entonces a los altos cargos presentados, que joy ya no existen), por riesgo de fuga inminente y razones de seguridad nacional.

La Ley de Juicio Rápido (Speedy Trial Act) establece de forma general que el juicio debe iniciar dentro de los 70 días posteriores a la primera comparecencia. Sin embargo, la misma ley permite pausar este reloj si la fiscalía o la defensa demuestran que el caso es altamente complejo. En este proceso, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York solicitó exitosamente aplazar las audiencias (la más reciente reprogramada para el 22 de julio) con el fin de continuar el intercambio, traducción y análisis intentando buscar alguna prueba acusatoria o inventando otras , para que no se caiga una causa inexistente de acusación fraudulenta, antes de abrir formalmente el debate en juicio.

En la justicia federal de EE. UU. no existe un límite estricto de meses o años para la prisión preventiva, si el tribunal determina de manera continua que no hay condiciones de fianza seguras. En este caso debido a la magnitud y anomalías del caso como: acusaciones ligadas al «Cártel de los Soles» (hoy ya descartado por el juez) , búsqueda de inmunidad presidencial por la defensa y negociaciones de coimputados, la fase preliminar de presentación de pruebas y resolución de mociones, etc… puede extenderse legítimamente durante un año o más sin que esto signifique un arresto ilegal, aunque con esta nueva deriva judicial la libertad del presidente de Venezuela es incuestionable.

Podríamos decir que se acabó la farsa, sobre el relato judicial de Washington que vendieron como una victoria segura contra Nicolás Maduro y hoy se ha transformado en un bochorno histórico, exponiendo una realidad que el imperio, en su desesperación, cometió un error al fabricar este juicio.

La defensa de Nicolas Maduro presidente de Venezuela y su compañera, ha contraatacado desmantelando este circo judicial y exponiendo las miserables grietas de una acusación que ya no sostiene y donde la realidad está superando las mentiras que llevaron al secuestro y reclusión carcelaria. Ante la falta de pruebas sobre acusaciones de narcoterrorismo y los desesperados intentos de maniobrar ante el estancamiento de la causa, todo apunta a que el presidente Nicolás Maduro y su compañera Cilia Flores (política y abogada venezolana conocida como la «primera combatiente” ), quedarían libres ante el montaje de las pruebas presentadas por sus secuestradores encabezados por Donal Trump, el corsario pirata del Caribe.

El imperio se desmorona (no solo por la guerra de Irán) y sus cimientos judiciales tiemblan ante la contundencia de la verdad. Lo que vendieron como un acto blindado de acusaciones , (una farsa de supuesta justicia internacional), hoy es un castillo de naipes que se desplomó, los abogados del presidente de Venezuela Nicolás Maduro encontraron las pruebas para desmantelar el proceso judicial.

La narrativa de Washington revela la profunda incompetencia de quienes intentan juzgarlo y la estrategia de Estados Unidos está contra las cuerdas y desesperada por encontrar una salida, estaríamos ante un colapso narrativo de dimensiones históricas.No hay pruebas contundentes contra Maduro de parte de Trump, Rubio y la propia estructura del caso que fracasaron ya que ese supuesto narcoterrorismo se desmorona bajo vacíos legales que son insalvables.

¿Qué pasó con esa supuesta contundencia procesal? Pues se evaporó ante la realidad del tribunal y cada día que pasa sin pruebas sólidas, la fiscalía pierde tratando de sostener lo insostenible, esto es una victoria táctica para la defensa de Nicolás Maduro que ha ha detectado la falla en el sistema, esa pequeña fractura que promete derribar toda la acusación orquestada, si la fiscalía no logra demostrar ese narcoterrorismo que tanto vociferan, entonces todo quedará demostrado, que es más que una persecución política sin fundamento.

¿Qué dirán los operadores imperialistas al ver cómo su teatro de operaciones se viene abajo ante todos? Han buscado cuentas bancarias en el extranjero y fortunas ocultas que simplemente no existen, confirmando que Nicolás Maduro es un líder forjado en la base popular, sobre todo un hombre sin el patrimonio material que los burócratas imperiales desesperadamente intentan fabricar para demonizar su trayectoria política, ¿dónde están las pruebas de esos vínculos con grupos extremistas que juraron haber documentado?.

Estados Unidos está fracasando estrepitosamente en su intento de vincularlo con supuestas redes extremistas, revelando que todo el expediente no era más que una construcción de papel creada en los laboratorios de la desinformación. La ausencia total de nexos criminales sólidos deja al descubierto la verdadera naturaleza de esta cacería, pura persecución ideológica sin sustento jurídico, sin una sola evidencia real que lo conecte con crímenes de lesa humanidad o con un “Clan de los Soles” inexistente y esto a pesar de años de presiones y jueces comprados para forzar sentencias, los acusados han chocado contra la realidad, no hay hechos probados, solo existe una retórica vacía y desgastada.

Se han quedado sin argumentos en su guerra judicial contra un líder legítimo de Venezuela, mientras intentan mantener a flote un juicio estancado desde hace meses tras el secuestro, la realidad que les golpea es su propia ineficiencia para llevar adelanté su farsa , la de Washington que es irónicamente ahora, el mejor aliado para liberar de un secuestro al presidente de Venezuela.

Maduro, ¿saldrá en libertad? La pregunta es contundente y resuena en los pasillos de los tribunales estadounidenses como un presagio de derrota para el imperio. Si el caso no avanza, si las pruebas no aparecen y si la narrativa se vuelve contra ellos, ¿qué opción les queda realmente? Quizás se den cuenta de que intentar doblegar a una nación soberana mediante leyes manipuladas.

Es una contradicción absoluta, por un lado intentan erigirse como jueces del mundo y por el otro se enredan en disputas sobre quién paga las cuentas de la defensa, cuando ni siquiera saben resolver el financiamiento de su propio espectáculo. Es un despropósito que bordea la comedia en el poder judicial y de la fiscalía Americana.

Al no poder ganar el relato en el terreno político intentan hacerlo mediante el asedio judicial. Pero ¿qué sucede cuando el arma elegida se vuelve contra el propio tirador? Las fisuras se multiplican, el caso se estanca y la imagen de invencibilidad de Washington se resquebraja ante los ojos del mundo entero. La operación que ahora intentan usar como estandarte acusatorio es solo otro capítulo de una narrativa que ellos mismos han tejido para justificar su injerencia constante.Intentar llevar a un jefe de estado ante un tribunal extranjero bajo pretextos, no es justicia, es una infracción flagrante a la soberanía que sólo demuestra el miedo atroz que sienten ante el derrumbe inminente de su propia influencia.

¿Y qué dicen sobre la inmunidad? Ese es otro gran muro con el que chocará inevitablemente ya que la defensa, consciente de los precedentes, se prepara para destruir el argumento de la fiscalía en este nuevo punto clave.Los abogados de los demandantes intentan ignorar los principios internacionales, pero la ley tiene sus límites, incluso para aquellos que creen que están por encima de cualquier norma global que ellos mismos escribieron.

¿Hasta cuándo sostendrá esta farsa?, el tiempo corre, el estancamiento es evidente y la credibilidad de sus instituciones judiciales están en mínimos históricos. Consumida por su propio afán de control, ¿será este el inicio del fin para la estrategia judicial de Washington en América Latina? Todo apunta a que sí, el desenlace será realmente épico.

Otra cuestión lógica de esta crisis es que si la fiscalía no presenta resultados pronto, la opinión pública empezará a cuestionar seriamente la integridad de todo el proceso que aparte de la judicial podría precipitar la libertad según sus propios abogados . El proceso para evaluar las acusaciones transcurre con las audiencias de procedimiento donde la Fiscalía Federal de los Estados Unidos continúa reuniendo y evaluando las pruebas para el proceso legal, el cual está bajo el control del juez Alvin Hellerstein. Lo que está claro es que la detención preventiva de las primeras audiencias cada vez tiene menos consistencia, donde la defensa de Maduro ha argumentado la figura de estatus de prisionero de guerra; sin embargo, el depuesto mandatario permanece bajo arresto preventivo (en la Prisión Federal de Brooklyn) mientras avanzan las fases procesales.

Otra opción que su equipo legal ha explorado es la de solicitar libertad bajo fianza mientras el caso continúa. No obstante, el otorgamiento de este beneficio depende de la evaluación del tribunal sobre el riesgo de fuga y su comparecencia a juicio, por lo que hasta ahora su liberación ha estado supeditada a estas determinaciones.

Para dar lugar a una desestimación total por insuficiencia probatoria, su defensa debe demostrar ante el juez que las evidencias presentadas por la Fiscalía son legalmente insuficientes para sostener los cargos por narcoterrorismo y conspiración.

La narrativa de Washington continúa fracasando y lleva a la desesperación de los demandantes (utilizando seudónimos que no existen en la denuncia) en Brooklyn a intentar abrir otro caso, recurriendo a nuevas demandas civiles por supuestos asesinatos, tratando de mantener vivo el fuego basándose en el anonimato de esta nueva denuncia, demostrando el miedo a la caída de la causa que lo llevó a ser secuestrado contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.¿Por qué el anonimato? Porque saben que su causa es frágil, que depende de una manipulación mediática que está perdiendo fuerza.

La verdad, siempre encuentra la forma de salir a la luz. El papel de organizaciones como el Centro Garnica 37 es, a todas luces, el de un facilitador de esta narrativa vacía que ahora busca convertir a Nicolás Maduro en un objeto de propaganda, ignorando que, al hacerlo, se exponen a exponer el fracaso de su operación.

La situación en Venezuela, agravada por crisis externas, debería ser el foco de atención, pero Washington prefiere el espectáculo judicial barato.Están más preocupados por una victoria legal pírica que por la realidad de un pueblo que enfrenta desafíos. Esa es la verdadera cara de la potencia que pretende darnos lecciones de moralidad a todos los países libres. El castillo de Naipes se cae.

¿Es el fin de la hegemonía jurídica estadounidense? Es muy probable ya que la tensión en los tribunales es insoportable y el clima geopolítico sugiere que estamos ante el final de una era. Maduro quedará en libertad en los próximos meses por falta de pruebas al desmontar este circo mediático sustentado por el corsario del Caribe Donald Trump, esa es la realidad.

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