Por: Martha Pérez, desde República Dominicana
El tema de la soberanía para todos los dominicanos, hoy más que nunca, reviste singular importancia, dado el curso de la geopolítica, los conflictos bélicos y amenazas, así como la crisis internacional con punto céntrico en Oriente Medio, su incidencia impredecible a nivel regional y global, y la estratégica ubicación de nuestro país en el contexto de la atención frente a la migración ilegal extranjera y el uso del territorio con diferentes fines.
Por ello, es imprescindible defender, mantener y rescatar el carácter soberano de la nación, como un legado que trasciende generaciones. La soberanía es definida como la autoridad política suprema que corresponde a un Estado independiente y su ejercicio está asociado al dominio del poder de mando y custodia que debe tener un Estado sobre su territorio y la población que lo cohabita.
Es decir, que esa dimensión equivale a su independencia y capacidad de autodeterminación frente a otros Estados, sin interferencia extranjera. Como tal, la soberanía ha de ser unitaria, indivisible e inalienable.
Este concepto, sustentado además, en la configuración de la soberanía en nuestra Constitución, cuando establece que “el pueblo dominicano constituye una Nación organizada en Estado libre e independiente, con el nombre de República Dominicana” y, que la soberanía del Estado dominicano “reside exclusivamente en el pueblo, de quien emanan todos los poderes, los cuales se ejercen por medio de sus representantes”, pareciera desconocerse en la toma de ciertas decisiones estratégicas que la comprometen.
Conocer cómo nació la República Dominicana nos lleva a entender y tener presente que la historia hacia nuestra independencia y soberanía está marcada por un difícil e interesante proceso de luchas, batallas y conquistas que va desde la colonia francesa (1795), española (1492-1496), haitiana (1822-1844), pasando por la primera y siguientes invasiones estadounidenses (1916,1924,1965) la Guerra de la Restauración (1863) la Guerra de Abril de 1965, hasta el presente, cuando, en pleno siglo XXI todavía debemos luchar por la defensa de la soberanía.
Han pasado 182 años de aquel sublime momento de la historia cuando el 27 de febrero de 1844 por la visión nacionalista y acción valiente un grupo de patriotas declaró la independencia y soberanía del pueblo dominicano, liberándose de la ocupación de Haití.
El pueblo dominicano tuvo que enfrentarse a los ejércitos haitianos en dieciséis batallas durante un período de doce año: Batalla de Azua, libradas el 18 y 19 de marzo, Batalla de Santiago o Batalla del 30 de marzo, Batalla de El Memizo y Batalla naval de Tortuguero, libadas el 13 y 15 de abril, de ese mismo año, respectivamente; Batallas de Cachimán y de la Estrella, libradas en Elías Piña el 17 de julio y el 17 de octubre de 1845; Batalla de Beller, librada en Dajabón, el 27 de octubre del mismo año; Batalla de El Número, librada en Azua, el 17 de abril de 1849, Batalla de Las Carreras, librada en Baní, Provincia Peravia, el 21 de abril mismo año; Batalla de Santomé, librada en San Juan, el 22 de diciembre de 1855 , Batalla de Cambronal, librada en Neiba, el 22 de diciembre del mismo año.
Batalla de Sabana Larga, librada en Dajabón, el 24 de enero de 1856 y Batalla de Jácuba, librada en Puerto Plata, el 24 de enero mismo año. Posterior a estas batallas, el pueblo dominicano tuvo que luchar contra la anexión a España, entre 1863 a 1865, para restaurar nuestra soberanía cedida por Pedro Santana.
El 1916 y 1924, igualmente frente a la ocupación por tropas estadounidenses, y, la siguiente lucha por la soberanía se inscribe en la gesta de abril de 1965, cundo el pueblo dominicano, al mando del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, combatió militarmente, aunque en un plano desigual, por la vuelta a la constitucionalidad y la recuperación de la soberanía, como consecuencia del golpe de Estado contra el primer presidente democrático, el profesor Juan Bosch, luego del ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina.
Y Contra una nueva invasión de los Estado Unidos, respaldada por la Organización de Estados Americanos (OEA), el 28 de abril de 1965. El costo en defensa de la soberaníaHablar del costo en las luchas y batallas libradas por el rescate y defensa de la soberanía del pueblo dominicano no se refiere a lo monetario cuantitativamente, de lo cual solo podrían hablar los mandatarios entreguistas y dictadores de la época, como Pedro Santana, Trujillo y sus cómplices aliados.
En esta reflexión nos referimos a los miles de dominicanos, hombres y mujeres, que a mucha sangre y sacrificio ofrendaron sus vidas por la vida de nuestra soberanía y su preservación. Sin ese enorme sacrificio de verdaderos patriotas no hubiese sido posible que la República Dominicana alcanzara a ser un país libre, independiente de fuerzas extranjeras y una Patria firme digna de representar a su pueblo en aguas extranjeras, como lo soñaron nuestros patricios, Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella junto a sus compañeros independentistas entre los cuales destacaron mujeres como Juana Saltitopa, María Trinidad Sánchez, Concepción Bona.
Hoy, el pueblo dominicano vive una soberanía en crisis y existe una preocupación en la sociedad, a la luz de las concesiones que el actual gobierno está otorgando a lo Estados Unidos, que implican uso del territorio, aeropuertos, fronteras, recepción de migrantes deportados de terceros países, entre otros, todo lo cual, en el marco del acuerdo suscrito recientemente, abre y deja sin respuestas varias interrogantes que la sociedad dominicana merece conocer.
La coyuntura internacional actual, con la mirada hacia Cuba ante la amenaza estadounidense de intervenir militarmente en la Isla, crea nuevas expectativas sobre el posible uso del territorio dominicano con ese u otros fines geopolíticos. Ojalá la soberanía del pueblo dominicano, que no es un regalo conforme su histórica conquista y restauración, pueda ser rescatada y mantenida más allá de sus 182 años de nacimiento. Mayo 16, de 2026.