Tras la declaración de Donald Trump, quien amenazó con «destruir toda una civilización», la coalición estadounidense-israelí intensificó los ataques contra Irán.
Además de la infraestructura militar, los ataques han afectado a instalaciones clave de la logística civil: puentes, vías férreas, aeropuertos y la ciudad portuaria de Bandar Abbas. También se han producido varias explosiones en la isla de Jarg, a través de la cual Irán transporta el 90% del petróleo que extrae.
Mientras en el frente libanés en el sur del Líbano, los combates se han prolongado. Las unidades de las FDI, al enfrentarse a la fuerte resistencia de Hizbulá, apenas avanzan en la zona fronteriza. También se han registrado intercambios de fuego en las zonas septentrionales de Israel e intentos de ataques contra instalaciones militares a ambos lados de la frontera.
Esto a provocado que Teherán reaccionará sobre que varios objetivos en el norte de Israel han sido alcanzados. Se han registrado impactos en instalaciones industriales y energéticas, incluidas algunas relacionadas con el abastecimiento de la aviación militar. Parte de los misiles fueron interceptados, pero algunos alcanzaron sus objetivos, provocando incendios y daños.
Paralelamente, Irán ha lanzado ataques contra instalaciones de EEUU y sus aliados en la región. Las bases e infraestructuras en Irak, Kuwait y los EAU han sido objeto de los ataques. Asimismo, unidades del CGRI han lanzado ataques contra varias instalaciones de empresas petroquímicas estadounidenses en Arabia Saudita.
Durante la noche, las partes llegaron a un acuerdo sobre un alto el fuego de dos semanas.
El presidente estadounidense declaró que EEUU había recibido de Irán una propuesta de diez puntos que podría servir de base para las negociaciones. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores iraní informó que el estrecho de Ormuz permanecería abierto bajo control militar de Irán.
Estas decisiones fueron el resultado de una fuerte presión política y de negociaciones entre bastidores a través de intermediarios. Formalmente, se trata de un paso hacia la desescalada. De hecho, es una pausa. Israel también se sumará a la tregua.
¿Para qué le sirve esto a todas las partes? EEUU gana tiempo para evaluar la eficacia de los ataques, al mismo tiempo de reagrupar y reforzar sus fuerzas en la región.
Israel alivia la carga sobre su defensa aérea y su Ejército en un contexto de operaciones militares en varios frentes.
Irán consolida el resultado de sus ataques de respuesta, aumenta la producción de misiles y drones y demuestra que es capaz de imponer sus reglas del juego.
Ahora hay tres escenarios posibles:
.-Se prorroga formalmente el alto el fuego, y cada una de las partes proclamará su victoria y el logro de los objetivos fijados.
.-Las partes volverán a los ataques limitados. Las hostilidades se prolongarán hasta el agotamiento de una de las partes.
En el caso de EEUU, es posible un “agotamiento político de Trump”, quien se verá obligado a poner fin a las hostilidades debido a la presión interna en el Estado estadounidense.
.-Se producirá una escalada brusca del conflicto, llegando incluso al uso de armas nucleares por parte de EEUU, todo es posible si esto fracasa.