Por Walter C. Medina
ENTREVISTA A CARLOS RAIMUNDI.
El abogado, Ex Embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y Ex Diputado de la Nación por la provincia de Buenos Aires, Carlos Raimundi, analizó la situación política de la Argentina durante una entrevista concedida al programa radial “Cenizas de Babilonia. Diáspora Española”, que conduce Francisco López en AM830 Radio del Pueblo.
“La situación es gravísima, porque todo lo que representa la política económica y social, destila odio, violencia. Le gente ha oído, conoce bien las actitudes del presidente de la Argentina y sabe perfectamente que la violencia que expresa, de alguna manera después genera un clima social, por lo menos en la gente que lo sigue. Sumemos la situación económica, que es catastrófica tanto desde el punto de vista económico, del egreso de recursos financieros y energéticos, y la pérdida de soberanía; y el egreso de recursos sociales”, sostuvo durante el diálogo que mantuvo con Hugo Castro Fau.
¿Cómo ves la actual situación política argentina?
La situación es gravísima, porque a todo lo que representa la política económica, social, que destila odio, destila violencia. Le gente ha oído, conoce bien las actitudes del presidente de la Argentina y sabe perfectamente que la violencia que expresa, de alguna manera después genera un clima social, por lo menos en la gente que lo sigue. Sumemos la situación económica, que es catastrófica tanto desde el punto de vista económico, del egreso de recursos financieros y energéticos, y la pérdida de soberanía; y el egreso de recursos sociales.
Pero si esto no fuera suficiente, se le ha agregad en los últimos días la adhesión incondicional del presidente al conflicto de Medio Oriente que desataron los presidentes de Israel y de Estados Unidos; Argentina ha adherido como no lo ha hecho Europa, por ejemplo. Tomándolo como si fuera una guerra propia. Esto le suma gravedad a la cuestión, pone muy en riesgo a la Argentina desde el punto de vista de su política exterior porque la adosa a una guerra de la cual es ajena y de la que tendría que haberse mantenido completamente distante; es el aliniamiento incondicional con la figura de Trump y de Netanyahu que la verdad es que representan los peores valores para la Humanidad en este momento.

Así que no hay por donde defender la situación de la Argentina; lo que sí hay que preguntarse es cómo hacemos para acelerar la reconstrucción de una mayoría social que lo desplace del gobierno.
¿Qué pensás que pasó para que Milei llegue a la presidencia?
Hay antecedentes de un gobierno del Partido Justicialista, presidido por Alberto Fernández, que defraudó completamente a la sociedad, que incumplió sus promesas y que perjudicó desde el punto de vista económico a la población. Y hay que sumar a eso las consecuencias de la pandemia, porque la pandemia le agregó elementos de desorganización social.
La sociedad argentina estaba como desmembrada. Lo voy a sintetizar con un concepto de un sociólogo argentino que dijo que “una sociedad rota se identificó con el roto”; no se identifica con el político más aplomado, más racional, que argumenta se identifica con esa persona con una personalidad muy distorsionada, porque la personalidad social de la Argentina estaba muy distorsionada. Nosotros no tomamos nota de eso, seguimos hablándole a una sociedad creyendo que tenía un sentido de la organización, del pensamiento, de las instituciones, de los parámetros éticos.
Que buena parte de la sociedad no se sentía con voluntad de dialogar con nosotros. A medida que se va comprobando que todo lo de Milei es una farsa, una mentira tremenda, la sociedad va a ir reconciliándose con nosotros y va a querer ir volviendo a dialogar con nosotros.
Si tuvieras que describir la actualidad, tanto de la UCR como del PJ como del PRO, ¿cómo la describirías?
El PRO es una formación muy reciente y muy efímera, porque puso un presidente pero después de desamó. El Partido Radical no tiene proyecto nacional hace muchísimos años; es una especie de cooperativa de trabajo, de poner algún intendente, algún legislador y con eso mantener algún centro de estudiantes, pero no tiene una proyección nacional.
El único partido político que sí la tiene es el Partido Justicialista, pero también en crisis, porque además el justicialismo siempre tuvo un vaso comunicante con el movimiento obrero u con el sector sindical, que también está sufriendo mucha desarticulación con la reforma laboral, pero sobre todo con una actitud complaciente de alguno de sus dirigentes.
Los partidos están en crisis; yo más bien definiría la situación política, o clasificaría la situación política argentina no tanto relacionada con partidos, quizás todavía en España se puede hacer, en algunos países de Europa se puede hacer, a pesar de que todos están en grandes crisis políticas y de identidad; la definiría e términos de bloques de poder.
Ahí tenemos un proyecto que es el que encabeza Milei y su Ministro de Finanzas, Santiago Caputo, absolutamente subordinado a los grupos financieros. Despapes hay otro proyecto de derecha que no es exactamente ese, que a veces está unido a ese, pero en los últimos tiempos el presidente Milei se distanció de una parte del sector productivo de la Argentina, como el Grupo Techint y el Grupo Fate, que están comendados por personas que son parte del Círculo Rojo tradicional de la Argentina; es el poder oligárquico más tradicional, junto con el diario Clarín.
Y Milei tomó distancia de ellos a través de sus insultos, de sus degradaciones permanentes, de sus agravios, Y después está el proyecto nacional popular. Porque este proyecto productivo desarrollista, o con algún tinte desarrollista, no deja de ser un proyecto oligárquico, porque es un proyecto vinculado con el exterior, que necesita salarios bajo, que es un sector exportador pero muy concentrado; y después está nuestro proyecto: el proyecto popular, de país industrial, con pleno empleo, con salarios altos, con mano de obra calificada, con educación, con transferencia de tecnología.
Entre esos tres grandes perfiles, a veces los proyectos de derecha están unidos, en este caso están más distanciados, pero ninguno de esos dos es el proyecto nacional popular que nosotros defendemos.
MIRÁ LA ENTREVISTA COMPLETA EN EL SIGUIENTE ENLACE