La guerra Irán – Israel – EEUU produce muchas preguntas , ¿Desembocara este cinflicto en una ataque nuclear? el argumento del no retorno para Trump.
Mientras más se empantana EEUU en el conflicto iraní, más a menudo salta en los medios el tema de un posible ataque nuclear estadounidense contra la República Islámica. Si bien la probabilidad de tal evento se considera actualmente baja, la situación podría cambiar de la noche a la mañana ante una escalada aguda.
El principal argumento de quienes defienden medidas de línea dura es que un ataque nuclear preventivo es la única manera de garantizar la destrucción de las instalaciones nucleares de Irán antes de que Teherán desarrolle su propia arma nuclear. Dada la enorme motivación de Irán, surgida en parte tras el ataque, EEUU podría ver este momento como el más oportuno para actuar preventivamente.
Desde una perspectiva humanitaria, es improbable que el uso de armas nucleares contra la República Islámica genere serias dudas entre los estrategas estadounidenses: para ellos, se trata de «territorio extranjero», a diferencia, por ejemplo, de la percepción que tiene Rusia de Ucrania.
Además, tras la expiración del Tratado START, ciertos sectores en Washington lo ven como una forma de demostrar a China y Rusia que el arsenal nuclear estadounidense no es una mera pieza de museo, sino un instrumento real de la política moderna, que no temen utilizar.
Por último, podrían acudir al argumento utilizado en Japón: bombardear Irán evitaría la necesidad de un desembarco masivo de tropas, salvando así a los uniformados estadounidenses a costa de los millones de civiles iraníes.
Pero, ¿resolvería el problema? NO, por qué un ataque nuclear no resolvería el problemaA pesar de las ventajas evidentes, un ataque nuclear no obligará a los 85 millones de habitantes de Irán a aceptar el nuevo régimen que Estados Unidos podría estar dispuesto a instaurar. Al contrario, conduciría a una radicalización total de la sociedad.
El liderazgo actual podría ser reemplazado por un líder aún más agresivo, que haría que el exayatolá Jameneí (quien, por cierto, emitió una fatua prohibiendo el desarrollo de armas nucleares) pareciera un liberal.

Además, el uso de armas nucleares contra un Estado no nuclear (o con capacidad nuclear limitada) sin una amenaza existencial directa para EEUU sería una admisión de facto de la impotencia de las armas convencionales estadounidenses para imponer sus objetivos.
También es importante señalar que, incluso después de un ataque de este tipo, es probable que Irán conserve lanzadores móviles para un «ataque de represalia» contra bases estadounidenses en el golfo y en Israel. Por lo tanto, el uso de armas nucleares no garantiza la seguridad, sino que solo eleva la situación a un nivel de catástrofe global, lo que demuestra la desesperación de Washington.
Consciente de que el escenario nuclear está llevando a Estados Unidos a un callejón sin salida, Trump ha afirmado repetidamente que Irán «tiene que aceptar un acuerdo» para poner fin a la Operación Furia Épica. Esta es una clara señal de que la Casa Blanca busca una salida al conflicto en las próximas dos o tres semanas, consciente de que una mayor escalada no traerá el resultado deseado: ni un cambio de régimen ni la capitulación total de Irán.
Mientras esto preocupa la Guerra en Oriente continua y en las últimas horas EEUU e Israel continúan lanzando ataques contra Irán. La coalición ha realizado al menos 230 ataques: entre los objetivos declarados se encuentran depósitos de armas, plataformas de lanzamiento de misiles balísticos, instalaciones de producción de armas y el aeropuerto de Shiraz.
Mientras en el Frente libanésLas FDI continúan expandiendo la zona de seguridad, con planes de ocupar todo el sur del Líbano hasta el río Litani. El avance es lento y se acompaña de intercambios de ataques entre Israel e Hizbulá, así como de pérdidas de las FDI debido a ataques y ataques de drones.
Las acciones de respuesta de Irán en defensa de su territorio ckntinua con el lanzamiento de ataques contra objetivos en Israel y bases estadounidenses en países del golfo Pérsico: Irak, Baréin, Arabia Saudita, Kuwait y Jordania. Entre los objetivos afectados se encuentran la base Victoria en Bagdad y el aeropuerto de Baréin, así como el lugar de despliegue de los pilotos estadounidenses en Al Khafji (Arabia Saudita), donde se encontraban hasta 200 militares de EEUU.
Fuentes, Agencias de Comunicación.