Ángel Maciá Doctorando en el programa Sociedad y Relaciones Laborales Universidad de Murcia Cruz de la Orden del Mérito Civil Redacción TuVoz, Vietnam.
“Si queremos llegar al objetivo de convertirnos en la fecha prevista en un país de ingresos altos no podemos demorarnos más ni perder tiempo, ya que el mundo se desarrolla a un ritmo acelerado y no nos esperará. Si la brecha de desarrollo entre Vietnam y el mundo se amplía demasiado, nos quedaremos atrás» To Lam. Secretario General del PCV

El XIV Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam concluyó el pasado viernes 23 de enero de 2026, consolidando una transformación estructural en la jerarquía del país que tendrá la responsabilidad de pilotar el inicio de una nueva era de desarrollo. El evento, que reunió a 1586 delegados en la capital, Hanói, no solo ha servido para renovar los cuadros dirigentes, también lo ha sido para ratificar un cambio de paradigma en la organización del Estado y en sus ambiciones económicas. La clausura adelantada subraya la voluntad de eficiencia que el Secretario General To Lam ha impuesto como sello distintivo de su liderazgo en un momento de redefinición global.
A partir de las resoluciones aprobadas en las sesiones finales, se confirma que la estructura de mando se mantendrá bajo la dirección de To Lam, reelegido como secretario general del Comité Central. Esta continuidad asegura la ejecución del plan estratégico que busca simplificar el aparato estatal y erradicar las ineficiencias administrativas. No obstante, el cambio más significativo en el Ejecutivo es el ascenso de Lê Minh Hng al cargo de primer ministro. Hng, quien cuenta con una sólida trayectoria técnica tras su paso como gobernador del Banco Estatal de Vietnam, asume la jefatura del Gobierno con el encargo explícito de dirigir la modernización económica del país y la ambiciosa meta de alcanzar un crecimiento del 10 % anual bajo una rigurosa gestión económica.
En lo que respecta a la normativa interna, el Congreso ha protagonizado un movimiento táctico de gran calado institucional. El pasado 21 de enero, el Comité Central acordó formalmente no introducir modificaciones ni adiciones a los Estatutos del Partido en este periodo, y si bien inicialmente esta noticia se interpretó como un freno a la consolidación del poder, la realidad política tras la clausura indica que se trata de una estrategia para mantener la flexibilidad operativa. De este modo, al no codificar la unificación de los cargos de secretario general y presidente estatal en el reglamento, el liderazgo conserva la capacidad de adaptar la estructura de mando a las necesidades de cada etapa sin las limitaciones de una reforma estatutaria. Por tanto, el camino para la combinación de funciones queda despejado mediante el consenso político en lugar de la imposición normativa, permitiendo que To Lam lidere la transición con un control ejecutivo sin precedentes. Es decir, se abre la puerta a que To Lam siga los pasos de su predecesor, Nguyen Phu Trong, asumiendo también la jefatura del Estado en calidad de presidente.
De igual manera, el Congreso ha aprobado una importante reestructuración del gobierno en línea con el objetivo de optimizar los recursos públicos. Así, el número de ministerios se reducirá en un 20 %, estando ya lista la integración del Ministerio de Finanzas con el Ministerio de Planificación e Inversión en un único ministerio. Además, se prevé la simplificación de las estructuras de agricultura y desarrollo rural, con el fin de eliminar la duplicidad de funciones que, según el diagnóstico presentado en el Informe Político, obstaculiza la competitividad nacional y la capacidad de respuesta ante las crisis.
Por otro lado, el desarrollo de las infraestructuras se ha situado como un pilar para los próximos cinco años, habiéndose dado el visto bueno definitivo a la construcción del sistema ferroviario de alta velocidad que conectará el norte y el sur del país y se ha fijado la meta de completar una red de 5000 kilómetros de autopistas para finales de 2030. Estos esfuerzos se complementan con una inversiones en la red eléctrica y en la industria de semiconductores, sectores a los que el nuevo primer ministro, Lê Minh H?ng, deberá prestar especial atención para garantizar la soberanía tecnológica del país.
Asimismo, el compromiso económico se ha traducido en cifras concretas y vinculantes para el nuevo gabinete. El informe final estipula que Vietnam debe alcanzar un ingreso per cápita de 8500 dólares para el año 2030. Para lograrlo, la economía digital deberá representar el 30 % del Producto Interno Bruto nacional en el corto plazo, todo en un marco de neutralidad activa en política exterior, manteniendo la “diplomacia de bambú” que hasta la fecha, está permitiendo a Vietnam navegar entre las tensiones de las grandes potencias mientras atrae inversiones de alta calidad tecnológica desde diversos polos globales y asegurando el suministro de materias primas y tecnología punta.
En cuanto al clima político interno, el Congreso ha reafirmado la vigencia de la campaña anticorrupción como un pilar de la legitimidad del sistema. Dicha campaña puesta en marcha por el anterior secretario general, y sus consecuencias, ha sido la condición necesaria para el abordaje de las reformas instituciones llevadas a cabo desde 2024. En este sentido, el secretario general To Lam ha subrayado que la purificación del aparato del Partido es la premisa mayor para el éxito de las reformas económicas y la captación de capital extranjero. La resolución final destaca que la rendición de cuentas de los líderes y la eliminación del temor a la responsabilidad administrativa serán las prioridades del nuevo Comité Central elegido, compuesto por 180 miembros oficiales y 20 suplentes. Además, la reducción del aparato estatal no es solo una medida de ahorro financiero, ya que supone también una estrategia para fortalecer la transparencia y el control directo sobre la ejecución de los grandes proyectos nacionales.
Por consiguiente, la rapidez con la que se han tomado estas decisiones y la naturaleza técnica de los nuevos nombramientos indican un cambio de ritmo en la política vietnamita. El adelanto de la clausura del 25 al 23 de enero no ha sido un hecho accidental, sino una señal enviada tanto a la militancia como a los mercados internacionales sobre la nueva dinámica de trabajo del Estado. Los 1586 delegados han regresado a sus respectivas localidades con la orden de implementar de inmediato las directrices del Congreso, centradas en la transformación digital y la reforma institucional, bajo un sistema de supervisión que premiará la eficiencia y el cumplimiento de los plazos establecidos en el plan quinquenal.
Concluyendo con el análisis de los documentos de cierre, se observa que la transición liderada por To Lam y el gabinete de Lê Minh H?ng se apoya en una base de estabilidad institucional garantizada por la permanencia de figuras como Luong Cuong en la presidencia de la República, al menos de momento, y Tran Thanh Man en la Asamblea Nacional. El éxito de este XIV Congreso dependerá, en última instancia, de la capacidad del nuevo equipo para transformar el crecimiento proyectado del 10 % en una mejora tangible del nivel de vida de la población, manteniendo el equilibrio entre el desarrollo industrial acelerado y la sostenibilidad ambiental contemplada en los planes de largo plazo para el cumplimiento de las metas climáticas globales.
Por tanto, el país entra ahora en una fase de ejecución intensiva donde la teoría política cede el paso a la gestión de resultados. La próxima semana se espera que la Asamblea Nacional realice las sesiones extraordinarias necesarias para formalizar legalmente los cambios ministeriales y el nuevo organigrama del Gobierno y la comunidad internacional observa con atención este giro hacia una gestión más técnica, simplificada y centralizada, que aspira a convertir a la nación en el motor económico más dinámico y estable del sudeste asiático en esta década.
