{"id":12287,"date":"2026-02-06T12:07:51","date_gmt":"2026-02-06T15:07:51","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/page\/2\/?p=12287"},"modified":"2026-02-06T12:07:52","modified_gmt":"2026-02-06T15:07:52","slug":"bolivia-no-eligio-neoliberalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/page\/2\/bolivia-no-eligio-neoliberalismo\/","title":{"rendered":"BOLIVIA NO ELIGI\u00d3 NEOLIBERALISMO."},"content":{"rendered":"\n<p>Por Fernando Ortega de El Bergued\u00e1,  Catalunya <\/p>\n\n\n\n<p> Bolivia perdi\u00f3 una herramienta pol\u00edtica que convert\u00eda conflicto en gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el pueblo sigue ah\u00ed, pero la izquierda deja de estarloBolivia no gir\u00f3 a la derecha por convicci\u00f3n ideol\u00f3gica. No abraz\u00f3 el neoliberalismo como proyecto colectivo ni repudi\u00f3 la memoria de sus conquistas sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ocurri\u00f3 fue algo m\u00e1s inquietante y, a la vez, m\u00e1s com\u00fan: el pueblo sigui\u00f3 ah\u00ed, organizado y capaz de plantar cara al poder, pero dej\u00f3 de reconocerse en quienes dec\u00edan representarlo. <\/p>\n\n\n\n<p>La derecha no gan\u00f3 una hegemon\u00eda; el Movimiento al Socialismo (MAS) perdi\u00f3 su funci\u00f3n hist\u00f3rica de mediaci\u00f3n entre conflicto social y gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Un error de lectura: confundir derrota electoral con derrota socialLa tentaci\u00f3n inmediata tras la derrota del MAS es leer el resultado como un viraje ideol\u00f3gico del pa\u00eds. Pero esa lectura se cae al primer contraste con la realidad material. Los sindicatos siguen siendo fuertes, la Central Obrera Boliviana mantiene capacidad de paralizar el pa\u00eds, los movimientos campesinos e ind\u00edgenas contin\u00faan organizados y dispuestos a resistir pol\u00edticas de ajuste. <\/p>\n\n\n\n<p>Eso no es un pa\u00eds que haya abrazado el neoliberalismo; es un pa\u00eds que conserva una musculatura social incompatible con un giro conservador profundo.La derecha gobierna, s\u00ed, pero lo hace sin hegemon\u00eda social. Carece de un bloque hist\u00f3rico propio, de una base movilizada, de legitimidad m\u00e1s all\u00e1 de las urnas. Su poder es formal; el del pueblo, material. Esta asimetr\u00eda es clave para entender lo ocurrido.<\/p>\n\n\n\n<p>El conflicto reciente: cuando la calle marca el l\u00edmiteLa derrota electoral del MAS no abri\u00f3 un periodo de pasividad social. Al contrario. El nuevo gobierno conservador intent\u00f3 aplicar un paquete de medidas de ajuste \u2014especialmente en materia de subsidios a los combustibles\u2014 que tocaban directamente el coraz\u00f3n material de la vida popular. La respuesta fue inmediata.<\/p>\n\n\n\n<p>Sindicatos, movimientos campesinos e ind\u00edgenas activaron los mecanismos cl\u00e1sicos de presi\u00f3n en Bolivia: huelgas, marchas y bloqueos. No como gesto simb\u00f3lico, sino como ejercicio real de poder. El pa\u00eds volvi\u00f3 a mostrar que, m\u00e1s all\u00e1 de qui\u00e9n gobierne, existe una masa social organizada capaz de imponer costes pol\u00edticos elevados.<\/p>\n\n\n\n<p>El resultado no fue una victoria total ni una derrota aplastante. El gobierno retrocedi\u00f3 parcialmente, negoci\u00f3, modific\u00f3 decretos y aprendi\u00f3 r\u00e1pido una lecci\u00f3n b\u00e1sica: no puede gobernar ignorando a la calle. <\/p>\n\n\n\n<p>La movilizaci\u00f3n, por su parte, confirm\u00f3 su capacidad de frenar, pero tambi\u00e9n sus l\u00edmites para transformar ese pulso en direcci\u00f3n pol\u00edtica estable.Este episodio es clave para entender todo lo que sigue. Sin \u00e9l, la derrota del MAS podr\u00eda leerse como un giro ideol\u00f3gico. Con \u00e9l, queda claro que el pueblo no abandon\u00f3 el conflicto social; abandon\u00f3 a quienes dejaron de representarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>El MAS y la ruptura de la mediaci\u00f3nDurante a\u00f1os, el MAS cumpli\u00f3 una funci\u00f3n decisiva: traducir el conflicto social en pol\u00edtica p\u00fablica. No elimin\u00f3 el conflicto \u2014nunca lo hizo\u2014, pero lo canaliz\u00f3. Permiti\u00f3 que sindicatos y movimientos se vieran reflejados, no siempre satisfechos, pero s\u00ed reconocidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el tiempo, esa mediaci\u00f3n se degrad\u00f3. El partido se cerr\u00f3 sobre s\u00ed mismo, se burocratiz\u00f3, confundi\u00f3 lealtad con obediencia y unidad con silenciamiento. Las disputas internas dejaron de resolverse pol\u00edticamente y pasaron a gestionarse como problemas de orden. El resultado fue un divorcio progresivo entre direcci\u00f3n y base.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando una fuerza pol\u00edtica de izquierda deja de ser puente y se convierte en tap\u00f3n, el pueblo no se vuelve conservador: se retira. Castiga. Se abstiene o vota sin ilusi\u00f3n. No para elegir un nuevo proyecto, sino para sancionar uno agotado.<\/p>\n\n\n\n<p>El voto como castigo, no como adhesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La victoria del bloque conservador en Bolivia debe leerse como un voto negativo. No expresa entusiasmo, sino hartazgo. Es el s\u00edntoma de una retirada de confianza, no de una conversi\u00f3n ideol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso la paradoja se resuelve f\u00e1cilmente: la derecha gana elecciones mientras pierde la calle. Y la calle no es un espacio simb\u00f3lico; en Bolivia es una estructura real de poder: bloqueos, paros, movilizaci\u00f3n sostenida. Ese car\u00e1cter no surge de la nada. Tiene un nombre propio: Evo Morales. <\/p>\n\n\n\n<p>Fue \u00e9l quien convirti\u00f3 la calle en sujeto pol\u00edtico, quien imprimi\u00f3 un contenido revolucionario y popular a la movilizaci\u00f3n social y la articul\u00f3 con un proyecto de gobierno. Ese socialismo \u2014arraigado, plebeyo, conflictivo\u2014 sigue vivo hoy, pese a los intentos de desactivarlo o vaciarlo. <\/p>\n\n\n\n<p>Por eso el nuevo gobierno se enfrenta a un l\u00edmite claro: puede administrar el Estado, pero no disciplinar a una sociedad que aprendi\u00f3 a organizarse y a resistir..<\/p>\n\n\n\n<p>Pueblo organizado no es pueblo representado.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro error habitual es asumir que un pueblo movilizado dispone autom\u00e1ticamente de representaci\u00f3n pol\u00edtica propia. No es as\u00ed. La capacidad de resistir no implica capacidad de gobernar. El conflicto social es intermitente; el Estado es permanente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la herramienta pol\u00edtica que articulaba esa relaci\u00f3n se rompe, aparece un vac\u00edo. Los movimientos defienden l\u00edneas rojas, pero no construyen mayor\u00edas nacionales. Cada sector protege su trinchera. Sin una mediaci\u00f3n com\u00fan, la fuerza social se fragmenta y pierde traducci\u00f3n institucional.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese vac\u00edo siempre lo ocupa alguien. No porque lo merezca, sino porque el sistema no tolera el vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Bolivia como espejo: una advertencia globalLo ocurrido en Bolivia no es una excepci\u00f3n latinoamericana. Es un patr\u00f3n que se repite all\u00ed donde fuerzas de izquierda prolongan su permanencia en el poder sin renovar pr\u00e1cticas, sin abrir canales reales de participaci\u00f3n y sin aceptar el conflicto interno como parte de la democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la izquierda gobierna de espaldas al pueblo, el pueblo no desaparece. Se queda. Observa. Espera. Y cuando castiga, lo hace sin ofrecer cheques en blanco a nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a: cuando el pueblo deja de verseEn Espa\u00f1a, adem\u00e1s, esta desconexi\u00f3n no se produce solo entre partidos y sociedad, sino tambi\u00e9n dentro de las propias organizaciones pol\u00edticas. Cuando la militancia deja de contar, cuando los espacios internos se vac\u00edan de deliberaci\u00f3n real y se convierten en meros canales de ratificaci\u00f3n, el efecto es el mismo que a escala social: silencio, desmovilizaci\u00f3n y retirada.<\/p>\n\n\n\n<p>Los partidos que olvidan a su militancia acaban hablando solos. Mantienen cargos, siglas y presencia institucional, pero pierden algo m\u00e1s decisivo: gente dispuesta a escuchar, defender y sostener un proyecto. Sin militancia viva, no hay capilaridad social posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Este fen\u00f3meno explica por qu\u00e9 muchas fuerzas de izquierda siguen existiendo formalmente mientras se vac\u00edan pol\u00edticamente. No es solo que el pueblo se aleje; es que antes se ha roto el v\u00ednculo interno que hac\u00eda posible llegar a \u00e9l.Catalu\u00f1a: identidad sin mediaci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a no es Bolivia, pero comparte una din\u00e1mica inquietantemente similar. Amplios sectores populares siguen existiendo, siguen sufriendo y siguen organiz\u00e1ndose parcialmente. Lo que se erosiona no es la conciencia social, sino la identificaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la izquierda institucional se encierra en la gesti\u00f3n, prioriza equilibrios internos, cargos y t\u00e1cticas parlamentarias, y sustituye el v\u00ednculo vivo con la sociedad por una conversaci\u00f3n endog\u00e1mica entre \u00e9lites militantes, el resultado no es un giro conservador autom\u00e1tico. Es un desapego silencioso.<\/p>\n\n\n\n<p>El pueblo no se vuelve de derechas; deja de sentirse convocado.Durante a\u00f1os, la pol\u00edtica se estructur\u00f3 alrededor del eje identitario, relegando el conflicto social a un segundo plano. Esa centralidad identitaria fragment\u00f3 a la izquierda y debilit\u00f3 su capacidad para articular una agenda material que conecte con la vida cotidiana de la mayor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la pol\u00edtica deja de ser una relaci\u00f3n viva con el pueblo y se convierte en un sistema de mediaciones cerradas, el resultado es la desafecci\u00f3n. El pueblo sigue ah\u00ed, pero ya no se reconoce en quienes hablan en su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Gobernar sin pueblo: el principio del finLa lecci\u00f3n boliviana es inc\u00f3moda, pero clara. Ning\u00fan proyecto de izquierda puede sostenerse si pierde su funci\u00f3n de mediaci\u00f3n. Gobernar no es solo administrar; es escuchar, traducir, asumir conflicto y corregir.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se gobierna de espaldas al pueblo, el castigo no siempre llega como una victoria aplastante de la derecha. A veces llega como algo peor: la retirada silenciosa de quienes antes empujaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Bolivia no eligi\u00f3 neoliberalismo. Eligi\u00f3 castigar una mala praxis pol\u00edtica. Eligi\u00f3 retirar su confianza a una direcci\u00f3n que dej\u00f3 de reflejarlo. El pueblo sigue ah\u00ed, respirando socialismo en su capacidad de organizaci\u00f3n y resistencia. Lo que falta no es conciencia, sino una herramienta pol\u00edtica capaz de volver a convertir conflicto en gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque cuando esa herramienta se rompe, la derecha no gana: simplemente ocupa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"640\" src=\"https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/1000434546-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-12288\" srcset=\"https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/1000434546-1.jpg 640w, https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/1000434546-1-300x300.jpg 300w, https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/1000434546-1-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Fernando Ortega de El Bergued\u00e1, Catalunya Bolivia perdi\u00f3 una herramienta pol\u00edtica que convert\u00eda conflicto en gobierno. 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