{"id":11863,"date":"2026-01-12T16:07:53","date_gmt":"2026-01-12T19:07:53","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/page\/2\/?p=11863"},"modified":"2026-01-12T16:07:54","modified_gmt":"2026-01-12T19:07:54","slug":"la-guerra-que-nunca-fue-contra-las-drogas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/page\/2\/la-guerra-que-nunca-fue-contra-las-drogas\/","title":{"rendered":"LA GUERRA QUE NUNCA FUE CONTRA LAS DROGAS."},"content":{"rendered":"\n<p>Por Fernando Ortega de El Bergued\u00e1, Catalu\u00f1a <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo es que Estados Unidos \u2018no quiera resolver el problema de la droga\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>Es que resolverlo significar\u00eda admitir que los pilares de su pol\u00edtica de seguridad han fracasado.\u201dC\u00f3mo Estados Unidos externaliza sus fracasos internos mientras la crisis de opioides sigue matando en casaEstados Unidos no libra una guerra contra las drogas. <\/p>\n\n\n\n<p>Nunca lo ha hecho.Lo que ha librado durante m\u00e1s de medio siglo es una guerra contra las consecuencias visibles de sus propias pol\u00edticas, mientras protege cuidadosamente las causas que las producen.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que Richard Nixon declarara en 1971 la llamada war on drugs, Washington ha invertido cientos de miles de millones de d\u00f3lares, ha expandido aparatos policiales y militares, ha exportado su enfoque punitivo a medio continente y ha se\u00f1alado, una y otra vez, a enemigos externos. <\/p>\n\n\n\n<p>El resultado es incuestionable: m\u00e1s consumo, m\u00e1s muertes, m\u00e1s violencia y una crisis de salud p\u00fablica que hoy se cobra decenas de miles de vidas al a\u00f1o solo por sobredosis, si esta guerra se midiera por resultados, habr\u00eda terminado hace d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si contin\u00faa, no es por eficacia, sino por utilidad pol\u00edtica.Una crisis interna convertida en teatro geopol\u00edticoLa epidemia de opioides en Estados Unidos no naci\u00f3 con el fentanilo. Sus ra\u00edces se hunden en los a\u00f1os noventa, cuando la prescripci\u00f3n masiva de analg\u00e9sicos (impulsada por una industria farmac\u00e9utica sin frenos reales y por reguladores complacientes) sembr\u00f3 una adicci\u00f3n estructural, cuando esas prescripciones se restringieron, la demanda no desapareci\u00f3: mut\u00f3. <\/p>\n\n\n\n<p>Y el mercado ilegal ocup\u00f3 el espacio dejado por el legal.<\/p>\n\n\n\n<p>El fentanilo es, en ese sentido, un s\u00edntoma extremo, no la causa original, un opioide barato, potent\u00edsimo y f\u00e1cil de transportar que responde a una demanda interna masiva, las sobredosis ocurren en suelo estadounidense. Las redes de distribuci\u00f3n operan dentro de Estados Unidos. <\/p>\n\n\n\n<p>El colapso social que alimenta la adicci\u00f3n (precariedad, abandono sanitario, comunidades rotas) es dom\u00e9stico, y  sin embargo, el relato oficial insiste en mirar hacia afuera.<\/p>\n\n\n\n<p>La frontera, los carteles, los gobiernos extranjeros, la externalizaci\u00f3n del enemigo cumple una funci\u00f3n clara: desplazar la responsabilidad pol\u00edtica y evitar una reforma profunda de las pol\u00edticas internas que han fracasado. M\u00e9xico, Colombia y Venezuela: culpables \u00fatiles; M\u00e9xico se ha convertido en el escenario principal de esta proyecci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>Desde Washington se presenta al pa\u00eds como origen del fentanilo que mata en Estados Unidos, ignorando un dato inc\u00f3modo: la producci\u00f3n de drogas sint\u00e9ticas responde a un mercado estadounidense previo y consolidado. <\/p>\n\n\n\n<p>Los precursores qu\u00edmicos circulan por redes globales, y buena parte del negocio existe porque hay una demanda asegurada al otro lado de la frontera, la violencia que sufre M\u00e9xico no es un efecto colateral menor: es el precio de haber sido convertido en campo de batalla de una guerra ajena, librada para consumo pol\u00edtico interno estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p>Colombia conoce bien este guion. D\u00e9cadas de \u201cguerra contra las drogas\u201d, fumigaciones masivas, miles de muertos y recursos ingentes invertidos bajo planes como el Plan Colombia no han erradicado la producci\u00f3n de coca\u00edna. <\/p>\n\n\n\n<p>La administraci\u00f3n de Gustavo Petro ha sido clara al se\u00f1alar la incoherencia de arrastrar al pa\u00eds a una narrativa sobre el fentanilo que no responde a su realidad sanitaria ni productiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Venezuela, por su parte, representa el caso m\u00e1s evidente de manipulaci\u00f3n discursiva. Las acusaciones de narcotr\u00e1fico (personificadas en la figura de Nicol\u00e1s Maduro) han servido para justificar sanciones, amenazas y operaciones pol\u00edticas, pese a que no existe evidencia s\u00f3lida de una producci\u00f3n o tr\u00e1fico significativo de fentanilo desde territorio venezolano.  <\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, Washington, insiste en asociar al gobierno venezolano con el, y si no, con la coca\u00edna, cualquier excusa es buena para no mirar al n\u00facleo de la crisis de opioides sint\u00e9ticos en Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>El patr\u00f3n se repite: pa\u00edses distintos, realidades distintas, un mismo uso pol\u00edtico, convertir gobiernos extranjeros en chivos expiatorios permite mantener intacto el relato de fuerza mientras se evita afrontar el fracaso interno.<\/p>\n\n\n\n<p>La guerra que no salva vidasMientras se se\u00f1alan culpables externos, los indicadores clave dentro de Estados Unidos siguen siendo devastadores:La demanda de opioides sint\u00e9ticos no disminuye de forma sostenida.<\/p>\n\n\n\n<p>Las muertes por sobredosis se mantienen en niveles hist\u00f3ricamente altos, el acceso a tratamiento sigue siendo desigual y, en muchos casos, prohibitivamente caro; Aun as\u00ed, el grueso del gasto contin\u00faa orientado hacia fronteras, agencias policiales, cooperaci\u00f3n militar y presi\u00f3n diplom\u00e1tica. Cada d\u00f3lar destinado a reforzar ese aparato es un d\u00f3lar que no llega a programas de prevenci\u00f3n, reducci\u00f3n de da\u00f1os, atenci\u00f3n sanitaria integral o reinserci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p>No es una cuesti\u00f3n t\u00e9cnica. Es una elecci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>La guerra contra las drogas ha priorizado durante d\u00e9cadas el castigo y la espectacularidad sobre la salud p\u00fablica, ha producido titulares, enemigos visibles y gestos de autoridad, pero no ha salvado vidas en proporci\u00f3n a los recursos invertidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el problema no interesa resolverse.<\/p>\n\n\n\n<p>Resolver de verdad la crisis de opioides implicar\u00eda decisiones inc\u00f3modas: reconocer el papel de la industria farmac\u00e9utica, reformar el sistema de salud, despenalizar enfoques, invertir masivamente en tratamiento, aceptar que la adicci\u00f3n es un problema social y sanitario, no moral ni militar.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada de eso genera r\u00e9dito pol\u00edtico inmediato, nada de eso permite se\u00f1alar enemigos externos, nada de eso justifica presupuestos inflados en nombre de la seguridad.Externalizar la guerra, en cambio, s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso la \u201cguerra contra las drogas\u201d persiste como farsa sangrienta, no porque no se sepa qu\u00e9 hacer, sino porque hacerlo alterar\u00eda equilibrios econ\u00f3micos, narrativas de poder y prioridades presupuestarias profundamente arraigadas.<\/p>\n\n\n\n<p>El coste real de la hipocres\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El resultado es doblemente devastador, dentro de Estados Unidos, decenas de miles de muertos cada a\u00f1o, familias rotas y comunidades abandonadas; Fuera, pa\u00edses convertidos en campos de batalla, con violencia estructural, inestabilidad y estigmatizaci\u00f3n permanente.<\/p>\n\n\n\n<p>No es un da\u00f1o colateral, es parte del mecanismo.Un pa\u00eds que no logra proteger a sus propios ciudadanos de una crisis sanitaria interna acusa al mundo de sus fracasos, y mientras lo hace, la guerra que dice librar sigue sin tener como objetivo principal salvar vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Reformular lo que nunca se quiso ganar.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta ya no es si la guerra contra las drogas ha fracasado, eso es un hecho, la pregunta es por qu\u00e9 se insiste en una estrategia que no funciona, la respuesta es inc\u00f3moda: porque esta guerra nunca fue dise\u00f1ada para ganarse, sino para gestionarse pol\u00edticamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta que Estados Unidos no afronte la crisis de opioides como lo que es (un problema interno de salud p\u00fablica, desigualdad y modelo econ\u00f3mico) seguir\u00e1 buscando enemigos fuera, gastando recursos en escenarios equivocados y acumulando muertos dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>No es una guerra contra las drogas lo que se libra, es una guerra contra los s\u00edntomas, mientras se protege el sistema que los produce y en esa guerra, las v\u00edctimas siguen siendo siempre las mismas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"640\" src=\"https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/1000434546-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-11864\" srcset=\"https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/1000434546-3.jpg 640w, https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/1000434546-3-300x300.jpg 300w, https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/1000434546-3-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Foto portada: El Fentanilo donde miles de personas en Estados Unidos han muerto por sobredosis, esta droga ha llevado de calle a todas las dem\u00e1s drogas y opioides, guerra <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Fernando Ortega de El Bergued\u00e1, Catalu\u00f1a \u201cNo es que Estados Unidos \u2018no quiera resolver el problema de la droga\u2019. 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