{"id":10770,"date":"2025-11-04T23:38:44","date_gmt":"2025-11-05T02:38:44","guid":{"rendered":"https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/page\/2\/?p=10770"},"modified":"2025-11-04T23:38:44","modified_gmt":"2025-11-05T02:38:44","slug":"danzad-malditos-danzad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/page\/2\/danzad-malditos-danzad\/","title":{"rendered":"\u00a1DANZAD MALDITOS, DANZAD!"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Fernando Ortega, el Bergued\u00e1, Catalu\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuando el sistema baila sobre su propio abismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Del sal\u00f3n de baile de Trump al colapso moral del capitalismo: una radiograf\u00eda de un modelo que confunde \u00e9xito con supervivencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras 42 millones de estadounidenses dependen del SNAP (Supplemental Nutrition Assistance Program), Donald Trump inaugura un sal\u00f3n de baile con m\u00e1s de 8000 m\u00b2 en la Casa Blanca. <\/p>\n\n\n\n<p>No es un gesto inocente, sino el s\u00edmbolo de un poder que celebra mientras su pueblo agoniza.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El lujo como lenguaje del poder.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El expresidente, que vuelve a dominar la escena pol\u00edtica estadounidense, encarna mejor que nadie esa mezcla de nostalgia imperial y frivolidad que suele preceder a los grandes derrumbes hist\u00f3ricos. No hay mucha diferencia entre su baile bajo los candelabros y los banquetes de Versalles, o entre su corte medi\u00e1tica y la de Ferdinand e Imelda Marcos en Filipinas. <\/p>\n\n\n\n<p>En todas esas escenas resuena el mismo eco: la desconexi\u00f3n total entre quienes dirigen el mundo y quienes lo sostienen. Trump no inaugura solo un espacio f\u00edsico, sino un s\u00edmbolo: el del poder que celebra mientras su pueblo ayuna.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras el Congreso se paraliza ante el riesgo de un nuevo cierre de Gobierno, mientras millones de familias se debaten entre el alquiler y la comida, \u00e9l instala su pista de baile como si el pa\u00eds entero fuera un escenario dispuesto a aplaudir su coreograf\u00eda. Pero lo m\u00e1s inquietante no es el gesto en s\u00ed, sino la l\u00f3gica que lo respalda.<\/p>\n\n\n\n<p>El populismo del lujo es la nueva cara del capitalismo tard\u00edo: una est\u00e9tica del exceso que ya no necesita justificar su existencia, solo exhibirla.  No gobierna para convencer, sino para humillar; no busca la adhesi\u00f3n del pueblo, sino su rendici\u00f3n simb\u00f3lica. El espect\u00e1culo del poder se ha vuelto un sustituto del poder mismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La econom\u00eda del hambre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los mercados, entretanto, siguen exigiendo sacrificios. En nombre de la eficiencia, se recortan ayudas sociales; en nombre de la competitividad, se abaratan salarios. Se nos dice que es inevitable, que la econom\u00eda debe ajustarse como si la vida fuera una m\u00e1quina. Pero esa m\u00e1quina, sostenida sobre la precariedad, empieza a oxidarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuarenta y dos millones de personas que no pueden alimentarse sin ayuda p\u00fablica no son solo una cifra: son el espejo roto de un pa\u00eds que ya no cree en su propio relato de prosperidad. Y tambi\u00e9n, como se ha dicho tantas veces, un ej\u00e9rcito en potencia: el de los que no tienen nada que perder.<\/p>\n\n\n\n<p>El capitalismo ha confundido la acumulaci\u00f3n con el progreso. Cree que la riqueza solo existe cuando se concentra, cuando se mide en balances y no en bienestar. Sin embargo, el dinero que no circula deja de ser riqueza; se convierte en bot\u00edn. <\/p>\n\n\n\n<p>Si yo no tengo dinero para comprar, t\u00fa no tienes a qui\u00e9n vender. Si el trabajador empobrece, el mercado se asfixia. Y si el sistema entero se dedica a proteger al capital mientras abandona a la sociedad, el colapso no es una posibilidad: es una cita en el calendario.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Morir de \u00e9xito.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estamos asistiendo, quiz\u00e1s, a una forma avanzada de suicidio del capitalismo: morir de \u00e9xito. Su gran triunfo \u2014haber convencido al mundo de que no existe alternativa\u2014 es tambi\u00e9n su mayor trampa. Cuando todo se reduce al beneficio, el sistema deja de entender los l\u00edmites que garantizan su propia supervivencia. <\/p>\n\n\n\n<p>Destruye la confianza, devora el planeta, precariza a quienes lo hacen funcionar. Es una bestia que no puede dejar de correr, aunque cada zancada la acerque m\u00e1s al precipicio.No es la primera vez que ocurre. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los imperios tambi\u00e9n murieron de \u00e9xito.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Roma crey\u00f3 que su poder era eterno hasta que sus ciudadanos dejaron de defenderlo. Las monarqu\u00edas absolutas se creyeron divinas hasta que sus s\u00fabditos descubrieron que pod\u00edan ser ciudadanos. Hoy el capitalismo global vive su propio Versalles digital, un mundo de burbujas informativas, lujos obscenos y promesas rotas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El gran peligro no es solo econ\u00f3mico.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es cultural, moral y pol\u00edtico. Cuando el poder se celebra a s\u00ed mismo mientras el pueblo se desangra, algo se quiebra en el tejido de lo com\u00fan. Y ese vac\u00edo no tarda en llenarse con discursos de odio, con nacionalismos de cart\u00f3n piedra, con mes\u00edas que ofrecen venganza en lugar de justicia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El eco del aplauso.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s por eso, m\u00e1s que temer una revoluci\u00f3n, deber\u00edamos temer la indiferencia. Porque la historia demuestra que los sistemas no se derrumban solo por exceso de opresi\u00f3n, sino por falta de sentido. Un orden social puede soportar la desigualdad, pero no la farsa permanente. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la gente percibe que ya nada tiene valor fuera del dinero, cuando la pol\u00edtica se convierte en teatro y el futuro en un lujo, se rompe el contrato invisible que mantiene en pie a las sociedades.Y en ese punto, el espect\u00e1culo deja de divertir. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los<\/strong> <strong>aplausos se apagan.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Quedan los focos encendidos sobre un escenario vac\u00edo, mientras los bailarines siguen girando, sin m\u00fasica, sin p\u00fablico, sin prop\u00f3sito. El capitalismo, en su forma actual, parece atrapado ah\u00ed: bailando sobre su propio abismo, incapaz de detenerse porque detenerse ser\u00eda reconocer que el ritmo se ha vuelto locura. <\/p>\n\n\n\n<p>Puede que todav\u00eda haya esperanza si son capaces de cambiar el comp\u00e1s: si entienden que el valor de una econom\u00eda no se mide por la riqueza que acumula, sino por la dignidad que reparte.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque ning\u00fan sistema puede sobrevivir bailando sobre el hambre de millones. Ning\u00fan l\u00edder puede gobernar eternamente sobre el dolor de su pueblo. Y ning\u00fan espect\u00e1culo, por grandioso que sea, puede durar cuando el p\u00fablico empieza a mirar hacia la salida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"640\" src=\"https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/1000434546.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10774\" srcset=\"https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/1000434546.jpg 640w, https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/1000434546-300x300.jpg 300w, https:\/\/xn--tuvozdiasporaespaola-k7b.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/1000434546-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fernando Ortega, el Bergued\u00e1, Catalu\u00f1a.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Fernando Ortega, el Bergued\u00e1, Catalu\u00f1a. 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