Reportes desde el imperio, últimos días de una superpotencia que no se resigna.

Por Eliécer Gaitán Rojas, Redacción de Estados Unidos

Tras los hechos públicamente conocidos, a 3 de enero del 2026 es preciso y urgente intentar poner blanco sobre negro y señalar al verdadero enemigo de los pueblos para tomar posiciones claras desde ahí, no solamente para declarar un repudio a todas luces justificado, ni para aprovechar el evento y figurar en redes como una postura más “antiimperialista”.

Esto es muy serio, la historia se está escribiendo ante nuestros ojos y en los diarios de todo el mundo, un imperio que ve su radio de poder disminuido está dando manotazos de ahogado, pero son como los manotazos de un gigante: va a llevarse puesto lo que se tenga que llevar.

Esto es, Estados Unidos reclama su pretendida influencia “natural” sobre América del Sur, ante el avance de China y Rusia. El narcotráfico es sólo la excusa, es un secreto a voces que el negocio de las drogas lo manejas las agencias federales estadounidenses.

El verdadero motivo es el posicionamiento geoestratégico regional y mundial, por un lado, y por otro, recuperar el capital político de un Trump que ha visto a su base MAGA disgregarse desde la muerte de Kirk.

Hagamos un breve recuento de los hechos de los últimos meses para entender cómo hemos llegado hasta aquí y asimismo, hagamos el ejercicio de leer hacia dónde vamos. La muerte de Charlie Kirk, ha sido señalada desde una parte de los simpatizantes de Trump como responsabilidad de Israel.

El lobby israelí mantiene el gobierno de Trump atado a sus intereses, no sólo por financiación, sino porque el caso Epstein es todo un entramado de espionaje del servicio de inteligencia israelí que ha calado muchísimo en la imagen de Trump frente a la sociedad estadounidense.

A partir de estos dos hechos aparentemente aislados, la base política de Trump que lo llevó a la presidencia se ha fracturado. America First es un movimiento político, surgido de entre esas bases que exige al gobierno estadounidense mayor independencia del lobby israelí.

Las acusaciones de que el presidente norteamericano hubiera tenido relaciones con menores en la isla Epstein, ciertas o no, ya ha devorado la imagen de Trump, sumado a que la supuesta mejora económica no se ha sentido en el bolsillo de la familia estadounidense, son la combinación de un frente político interno que Trump ya no controla.

Recientemente, en las elecciones por la alcaldía de Miami ganó una candidata demócrata después de 30 años de gobierno de los republicanos. También así ha ocurrido en otras zonas del imperio. Lo que vaticina una gran performance de los demócratas en las elecciones legislativas de este año.

Esto sin duda, es una gran amenaza para un presidente que ha perdido apoyos dentro de su mismo frente legislativo, luego de la congresista Marjorie Taylor Greene, una de las más cercana y acérrima defensora del movimiento Trump, haya abandonado la Cámara de Representantes con fuertes declaraciones.

Dicho esto, no hay que dejar de mencionar lo obvio: la energía que posee el territorio venezolano bajo su suelo, con las mayores reservas de petróleo hasta ahora conocidas, es un activo estratégico que nunca se ha perdido de vista desde el Imperio del Norte.

Pero los ataques sobre suelo venezolano la madrugada del 3 de enero no han sido espontáneos, sin duda esto ya había sido hablado en Anchorage, Alaska. Todo está guionado, la entrega en bandeja de plata de Ucrania a Rusia a cambio de intervenir en Venezuela y administrar una transición quién sabe adónde.

Pero hay otros dos elementos que hay que incluir para comprender integralmente todo el nuevo modelo que está surgiendo. Los dos linderos que faltan por definir: Taiwán y Atlántico Sur, que mencionaremos someramente aquí sin ahondar demasiado, ya que estos asuntos merecen artículos propios. Finalmente, el mundo vuelve a discutir energías y alimentos, sin derecho internacional, solamente por la fuerza.

Y los países que sean capaces de defender sus propios intereses desde la diplomacia hasta las acciones militares, son los que tendrán capacidad de negociar en este mundo que por ahora parece tripolar. Rusia, China y un imperio estadounidense que ve perdida su capacidad, y que intentará lo imposible por no quedarse atrás.

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