PP y VOX La dominación que se siente como libertad.

Francisco López.

En estos tiempos de realidades ficticias, de derechos que son suicidios tendríamos que entender como PP y VOX saben leer los contextos y los momentos actuales, con mensajes cortos , directos y basados en mentiras convertidas en realidades .

Pongamos tres personajes:

.-Rosa, mayor de edad limpia baño en un hospital por 950 euros al mes. Ayer votó por un partido que promete recortar su sanidad pública.

.-Javier lleva dos años en el paro cobrando 488 euros. Acaba de votar a quienes quieren eliminar su subsidio.

.- Lucía trabaja 12 horas como camarera sin contrato fijo.

Tres personas diferentes que forman parte de estos votantes pobres y obreros que votan a la derecha, que se suicidan humanamente votando a sus verdugos que proponen flexibilizar aún más las condiciones laborales. ¿Están locas estas personas?, ¿son estúpidas?¿Las engañaron? No, están haciendo exactamente lo que un sistema perfectamente diseñado necesita que hagan.

Y la clave para entenderlo está en Pierre Bourdieu (1930-2002) fue uno de los sociólogos franceses más influyentes del siglo XX, reconocido por analizar la reproducción social, la desigualdad cultural y el poder. Introdujo conceptos clave como el habitus (estructuras internas), el campo (espacios de juego social) y el capital cultural para superar la dicotomía entre objetivismo y subjetivismo, en resumen dedicó su vida a descifrar cómo funciona la dominación cuando los propios dominados la defienden activamente.

Para entender miremos los mecanismos exactos que usan el PP y Vox o la derecha de Milei en Argentina, aunque podríamos decir la derecha-ultraderecha mundial, para que Rosa, Javier y Lucía aplaudan el sistema que los explota y vas a ver que no es manipulación.

Es algo mucho más sofisticado, mucho más profundo, pero empecemos con uno de nuestros imaginarios personajes Rosa limpia baños en un hospital de Madrid por 950 euros al mes, jornadas agotadoras. Cuando el PP propone privatizar más servicios de hospital, Rosa aplaude con alegría y sus compañeras la miran confundidas.¡No ves que van a despedir gente! (le dicen). Rosa responde, sí, pero a las que no trabajan bien, yo sí me esfuerzo. ¿Qué acaba de pasar ahí? . Según Pierre Bourdieu , Rosa está acumulando capital simbólico porque no puede acumular capital económico.Bourdieu descubrió algo fundamental.

En toda sociedad circulan diferentes tipos de capital. Está el capital económico: dinero, propiedades; El capital cultural: educación, conocimientos y el capital simbólico: el reconocimiento social, el prestigio, la dignidad que otros te otorgan.

Rosa no tiene capital económico, cobra una miseria, no tiene capital cultural, dejó el colegio a los 16, pero el PP y VOX le ofrecen algo que sí puede acumular capital simbólico. Le dicen, “tú sí que eres una buena trabajadora, no como las otras”. Y Rosa se aferra a eso con desesperación, porque cuando no tienes nada material, el reconocimiento simbólico se vuelve tu única propiedad.

Es lo único que te diferencia de estar completamente en el fondo. Mira cómo funciona en la práctica. Pero vayamos ahora con Javier (nuestro parado de Sevilla),al que VOX no le dice que es un perdedor sin trabajo.Le dice, “eres un español de bien que merece prioridad”. Ese español de bien no es una mentira vacía, es capital simbólico real. En su barrio, en su familia, Javier puede decir, “yo no soy como esos que vienen a aprovecharse”.

El presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijoo (izquierda), junto al líder del partido de extrema derecha VOX, Santiago Abascal, el 5 de septiembre de 2023. AFP via Getty Images

Esa distinción le da dignidad cuando la realidad material se la niega todos los días. Esa distinción, no se trata solo de ser diferente, sino de que esa diferencia lo coloque simbólicamente por encima de otros que están objetivamente en tu misma situación.

Para no olvidarnos Rosa se distingue de otras limpiadoras por ser esforzada. Javier se distingue de otros parados por ser español de bien. Lucía, nuestra camarera precaria, se distingue de otras por ser flexible y moderna.Ninguna de esas distinciones les da más dinero, pero les dan algo igualmente poderoso, la sensación de no estar completamente abajo. Y acá está la trampa brutal. Para mantener ese capital simbólico, necesitan que el sistema siga funcionando exactamente como funciona.

Si desapareciera la explotación, desaparecería su ventaja simbólica dentro de la explotación. Rosa necesita que haya trabajadoras vagas para poder ser una trabajadora esforzada. Javier necesita que haya inmigrantes aprovechados para poder ser el español de bien.Lucía necesita que haya trabajadoras rígidas para poder ser flexible. El PP y VOX no inventaron esta lógica, la leyeron perfectamente en Bourdieu.

Entendieron que puedes mantener a la gente explotada si les das suficiente capital simbólico para compensar su miseria material. Le dan a Rosa una medalla invisible, mejor trabajadora. Le dan a Javier una identidad, español auténtico. Le dan a Lucía un título, (emprendedora de su propia vida). Y los tres defienden el sistema que los destruye, porque es el único que les garantiza esas migajas de dignidad. El genio del sistema no está en negar la explotación, está en generar simbólicamente.

Bourdieu lo explicaba así. Cuando la gente no puede competir en el campo económico, busca desesperadamente destacar en el campo simbólico y la derecha española entiende esto a la perfección.

No necesita darle dinero a Rosa solo necesita darle un escenario donde pueda sentirse superior a otras Rosas. No necesita darle trabajo a Javier, solo necesita darle una identidad que lo haga sentir más valioso que otros semejantes. Cuando rosa defiende la privatización, está facilitando que le reduzcan la plantilla y legitimando recortes en servicios universales, cuando Lucia celebra la flexibilidad, está normalizando su propia precarización. El capital simbólico se convierte en la zanahoria perfecta, te hace correr más rápido en la rueda, sin darte cuenta de que sigues en la misma jaula.

Lucia trabaja 12 horas diarias como camarera en Málaga , sin contrato fijo, vacaciones pagadas y seguridad. Cuando una compañera le habla de sindicalizarse, Lucia dice, “yo no necesito eso, yo soy flexible, moderna” o ”los sindicatos son para gente que no quiere trabajar, que vive sin adaptarse”, Lucia no está siendo obligada a pensar así simplemente ella genuinamente cree que su precariedad es libertad.

Genuinamente siente que rechazar derechos laborales la hace más fuerte, más emprendedora, más protagonista de su vida. Esto es lo que Bourdieu llama violencia simbólica. La forma de dominación más perfecta que existe, porque no necesita fuerza física, las víctimas la ejercen sobre sí mismas.

La violencia simbólica funciona cuando interiorizas la mirada de quien te domina. Cuando ves el mundo con los ojos de tu explotador, y lo más perverso, cuando experimentas esa sumisión, no como opresión, sino como emancipación. Cuando Rosa en el Hospital defiende la privatización no dice, “esto me conviene porque odio a mis compañeras”, dice, «un hospital privado funciona mejor, es más eficiente”. Está hablando exactamente como hablaría el director de una empresa de gestión hospitalaria.

Ha incorporado el discurso de la clase que la explota y lo repite como si fuera su propio análisis experto. Para Bourdieu esto era crucial. La violencia simbólica no se impone desde fuera, se incorpora, se vuelve parte de tu forma de pensar o sentir.Rosa no repite un eslogan que memorizo. Genuinamente percibe la realidad a través de las categorías que le dieron sus dominadores. El PP implantó este relato o mecanismo con el discurso del mérito.Cuando le dicen a Rosa que los que se esfuerzan merecen más, no le están mintiendo. Dentro de la lógica de explotación en la que vive, eso es verdad. Las que se esfuerzan más, consiguen mantener el trabajo un poco más de tiempo.

Las que aceptan peores condiciones, son las últimas en ser despedidas. Pero acá está la trampa. Rosa acepta como natural que tiene que demostrar constantemente que merece dignidad.Nunca se pregunta por qué la dignidad debe ganarse. ¿Por qué no es un derecho básico? Ha interiorizado que los seres humanos se dividen en meritorios y no meritorios y que ella debe estar constantemente probando que pertenece al primer grupo.

En el caso de Javier , hace lo mismo que VOX y se radicaliza. Cuando le dicen, “tú eres español de verdad, tú mereces prioridad”, Javier siente orgullo. No experimenta ese discurso como violencia, lo experimenta como reconocimiento justo. Pero lo que ha interiorizado es que su valor como persona depende de haber nacido en un territorio específico, no de su condición humana.

La violencia simbólica es invisible porque se siente como verdad. Lucía genuinamente cree que es más libre siendo precaria y flexible que teniendo derechos laborales rígidos, incorporando la perspectiva del empresario que la explota, diciendo “Los derechos laborales son obstáculos, la flexibilidad es mi oportunidad, la precariedad es dinamismo”.

Frases que generan emociones. Rosa siente orgullo cuando habla de eficiencia hospitalaria. Javier siente dignidad cuando se piensa como español de bien. Lucía siente empoderamiento cuando se describe como emprendedora de su propia vida. No son emociones falsas, son emociones reales producidas por una violencia que se ha vuelto invisible.

Bourdieu lo explicaba así: “La dominación más perfecta es aquella que se experimenta como libertad. El PP y Vox no necesitan convencerlos de que acepten la explotación.Los han condicionado para que la explotación se sienta como agencia personal. Cuando Rosa acepta peores condiciones no piensa que me están jodiendo, piensa estoy demostrando mi valía. Cuando Javier apoya recortes a servicios universales a cambio de prioridades españolas, no piensa que estoy perdiendo derechos, piensa estoy defendiendo lo mío.

La violencia simbólica convierte cada acto de sumisión en un acto de afirmación. Cada renuncia en derechos se lee como ejercicio de autonomía, cada aceptación de explotación se siente como victoria personal. Y acá está lo más brutal, esta violencia no la ejerce sólo el PP y VOX desde arriba, la ejerce horizontalmente entre ellos mismos.

Rosa mira con desprecio a compañeras acomodadas que piden derechos, Javier siente rabia hacia otros parados que no buscan trabajo de verdad. Lucía se burla de trabajadores con contratos fijos por ser dinosaurios. Se han convertido en vigilantes de su propia explotación, reproducen la violencia simbólica entre pares, castigando a quien se atreva a cuestionar el sistema, no necesitan capataces externos, ellos mismos disciplinan cualquier intento de resistencia.

Bourdieu entendió que la violencia simbólica es más efectiva que la física, precisamente porque no genera resistencia consciente, Cuando aceptas tu dominación como natural, cuando la defendes o celebras, ahí el sistema se vuelve invulnerable, la mejor manera de amansar a un prisionero es dejarlo pensar que es libre.

Marzo de 2023 VOX presenta una proposición de ley para bonificar al 100% las cotizaciones a empresas que contraten trabajadores españoles de manera indefinida durante el primer año..Javier, nuestro parado de Sevilla, lo lee en Twitter y comenta, por fin alguien piensa en nosotros y no en los que vienen a quitarnos el trabajo. ¿Qué acaba de pasar? VOX tomó un problema estructural del capitalismo, la existencia de un ejército de trabajadores desempleados y lo transformó en una guerra entre españoles e inmigrantes.

Esto es lo que Bourdieu llamaba la lucha por definir el campo social.Para Bourdieu, un campo es un espacio social estructurado donde distintos actores compiten por recursos específicos siguiendo ciertas reglas.

Está el campo económico, donde se pelea por capital, el campo cultural, donde se pelea por prestigio intelectual, el campo político, donde se pelea por poder institucional.

Cada campo tiene sus propias reglas, sus propias formas de competencia, sus propios recursos en juego y crucialmente quien controla cómo se define el campo, controla quién compite contra quien. VOX y PP han reconfigurado magistralmente los campos donde pelean los trabajadores españoles.

Mira a Javier objetivamente, él y un soldador rumano desempleado están en la misma posición estructural. Ambos son trabajadores sin empleo, compitiendo por puestos escasos. En términos de Bourdieu ocupan posiciones homólogas en el campo económico.

Deberían reconocerse como competidores del mismo capital que precariza ambos. Pero VOX interviene y reconfigura el campo y le dice a Javier, “tu competencia no es contra el capital que se llevó las fábricas, tu competencia es contra ese rumano”. Ahora Javier está compitiendo en un campo diferente, no el campo económico general, sino un subcampo nacionalizado donde la línea divisoria es la nacionalidad, no la clase.

El campo cambió, los actores son los mismos, pero las reglas del juego y las alianzas posibles se transformaron completamente. Bourdieu explica que los campos no son naturales, son construcciones históricas que pueden modificarse y quien logra imponer su definición del campo tiene una ventaja decisiva. El PP hace exactamente lo mismo pero con el discurso del mérito.

Toma el campo económico donde Rosa compite como trabajadora precarizada y lo subdivide en un campo moralizado. Trabajadoras meritorias, versus trabajadoras vagas. Rosa ahora no compite en el campo económico general, todas las limpiadoras mal pagadas buscando mejores condiciones, compite en un campo moral, limpiadoras buenas, versus limpiadoras malas, todas demostrando quién merece las pocas migajas disponibles.

Para Bourdieu esto es crucial, cuando cambias las reglas que estructuran un campo, cambias las estrategias posibles dentro de él. En el campo económico general la estrategia racional de Rosa sería organizarse con otras limpiadoras para negociar colectivamente, pero en el campo moral del mérito individual esa estrategia desaparece, la única estrategia disponible es diferenciarte individualmente de tus pares. Miremos la proposición de VOX sobre vivienda , “prioridad para españoles en ayudas de alquiler”, lo que hacen es tomar el campo de la vivienda donde trabajadores compiten por un recurso artificialmente escaso y nacionalizarlo.

El problema estructural, especulación inmobiliaria, falta de vivienda pública, desaparece del campo, solo queda la pregunta, que trabajadores merecen las pocas ayudas disponibles. Una vez que aceptás competir en ese campo reconfigurado, ya perdiste, porque nunca vas a cuestionar por qué el campo está estrecho, porque los recursos son tan escasos, quién se beneficia de esa escasez. Javier podría estar compitiendo en un campo más amplio, porque los salarios llevan 30 años estancados mientras la productividad sube, pero VOX lo metió en un campo más estrecho, porque ese inmigrante tiene trabajo y yo no, son campos completamente distintos con reglas completamente distintas.

Bourdieu tenía un concepto para esto, “la violencia simbólica que ejerce en los dominantes consiste precisamente en imponer como natural y evidente una determinada estructura del campo que favorece sus intereses”. Cuando PP y VOX logran que Rosa, Javier y Lucía, compitan en campos nacionalizados y moralizados en lugar del campo económico amplio, están ejerciendo poder de la forma más sofisticada. No te obligan a aceptar tu explotación, te convencen que pelees batallas que nunca pueden cuestionar esa explotación, y acá está lo brutal, esta reconfiguración no es sólo discursiva, produce efectos materiales concretos.

Cuando Javier apoya prioridad para españoles, está legitimando un campo donde los trabajadores están divididos, esa división los debilita a todos en el campo económico real. Los empresarios pueden pagar menos porque saben que los trabajadores pelean en campos identitarios en lugar de organizarse en el campo económico. Cuando Rosa compite en el campo del mérito individual, está renunciando a estrategias colectivas que podrían cambiar las reglas del campo económico.

Decenas de miles de personas ya habían protestado por la misma causa a mediados de enero (AP)

El hospital puede precarizar más porque las trabajadoras están obsesionadas con demostrar mérito individual, no con cambiar las condiciones estructurales. Los campos reconfigurados producen explotación real, no este otro ideológico, es reorganización material de las posiciones y estrategias disponibles.

Bourdieu lo explicaba así, “el poder se ejerce no solo ganando dentro de un campo, sino controlando cómo se estructura ese campo, qué competencias son posibles, qué alianzas son imaginables, qué estrategias tienen sentido”.

PP y VOX dominan este arte, cada vez que logran que trabajadores compitan en campos identitarios, españoles contra inmigrantes o morales, esforzados versus vagos, en lugar del campo económico estructural, capital contra trabajo, ganan, porque en esos campos reconfigurados, las estrategias que podrían cuestionar la explotación simplemente no existen como opciones pensables.

Domingo por la noche, Rosa vuelve a casa después de 12 horas limpiando baños, le duele en las rodillas, la espalda, las manos, mañana vuelve, y pasado, y el otro. No piensen sindicatos, no piensen huelgas, no piensen organizarse con sus compañeras, simplemente se levanta y va, como respirar, como parpadear.

Esto es lo que Bourdieu llamaba reñato de hábitos , esas disposiciones profundas, incorporadas el tu cuerpo, que te hacen actuar de ciertas maneras sin siquiera pensarlo. El hábito no es una opinión que elegiste, es una estructura mental y corporal formada por años de experiencia. Es la historia hecha cuerpo, y en más de 40 años de neoliberalismo en España han creado un relato o hábito específico en millones de trabajadores.

Rosa no decidió racionalmente, voy a competir con mis compañeras en lugar de organizarse con ellas. Su cuerpo aprendió durante décadas que competir es la única forma de sobrevivir, cada vez que yo a una compañera despedida por no rendir, cada vez que consiguió mantener su trabajo siendo más flexible que otra, cada vez que tuvo que demostrar que, si quería trabajar, su hábito se fue formando. Para Bourdieu, el hábito opera bajo el nivel de la conciencia, no es ideología que puedas rebatir con argumentos, es disposición corporal.

El habitus neoliberal que el PP y VOX explotan y es esto “Todos somos empresarios de nosotros mismos, todos competimos contra todos, la solidaridad es debilidad, la flexibilidad es Bourdieu lo define como reproducir las condiciones que lo crearon y votar por tus intereses suena abstracto. ¿Cuáles son tus intereses cuando tu cuerpo aprendió que sobrevivir significa que le vaya mal al de alado? ¿Cuándo tu experiencia te enseñó que la solidaridad te deja sin comer?

El PP y VOX no crearon esto, lo heredaron de más de 40 años de neoliberalismo, solo lo supieron leer perfectamente y explotarlos sin escrúpulos. Pero hay algo que no puede eliminar completamente, la realidad material sigue ahí.Rosa puede acumular todo el capital simbólico que quiera, puede sentirse superior a las perezosas, puede internalizar la violencia, puede pelear en el campo equivocado, pero al final del mes sigue sin poder pagar el alquiler. Javier puede despreciar a los inmigrantes todo lo que quiera, pero sigue desempleado. Lucía puede celebrar su flexibilidad, pero sigue trabajando 12 horas por una miseria.

Y ahí es donde aparece la contradicción que ningún mecanismo burguesíano puede eliminar. La promesa nunca se cumple. VOX prometió a Javier que deportando inmigrantes conseguiría trabajo y las fábricas siguieron cerrándose. El PP prometió a Rosa que la privatización mejoraría el hospital, pero siguió empeorando. Cuando la realidad choca sistemáticamente contra la promesa, él relato empieza a agrietarse.

El capital simbólico ya no alcanza, la violencia simbólica ya no convence, el campo reconfigurado ya no funciona. Y en esas grietas puede aparecer la pregunta peligrosa. ¿Por qué, después de hacer todo lo que me pregunta es revolucionaria porque ya no admite como respuesta, es culpa de los inmigrantes o es culpa de las perezosas? ¿Por qué Rosa ya se distinguió de ellas? Javier o Rosa ya votó y se condenaron.

Lucía ya demostró su flexibilidad. Y la explotación continúa. Estos ejemplos de Bourdieu nos enseña a ver los mecanismos invisibles de la dominación, pero también nos muestran que esos mecanismos tienen límites, este relato mentiroso puede cambiar cuando la experiencia lo contradice sistemáticamente.La pregunta es, ¿cuánto dolor material hace falta para quebrar un relato o hábito de más de 40 años?

En Argentina , Ecuador, Peru , ahora chile y quieren que en España (si una unidad de la izquierda no lo impide) este relato de conversaciones y cuestinamienros sin fundamentos triunfe, la respuesta de ¿ porque la clase trabajadora vota a la derecha ? o ¿ Porque la víctima vota a su verdugos? La tenemos en Pierre Bourdieu.

Fuentes: Pierre Bourdieu y reflexiones.

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