“Milei quiere una restauración conservadora”

Por Walter C. Medina.

ENTREVISTA A JULIO GAMBINA

Francisco López y Hugo Castro Fau dialogaron con Julio Gambina, integrante del Consejo de Dirección del Instituto de Estudios y Formación de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). Durante una entrevista concedida al programa radial “Cenizas de babilonia. Diáspora Española”, que emite AM830 Radio del Pueblo, Gambina sostuvo que “cuando Milei dice que hay que volver a 1880, es que quiere una restauración conservadora”.

Durante la entrevista Gambina analizó la realidad económica y social de Argentina, y sostuvo que “Argentina está en una etapa de inducción de exportaciones de una manera deliberada, lo que es una competencia brutal. Y eso explica el cierre de empresas, los despidos, etc. No es una situación muy promisoria para la mayoría de la población”

Julio César Gambina (30 de junio de 1953) Economista marxista y profesor universitario argentino, especializado en economía política, economía mundial, integración, deuda externa y otros asuntos sociales y políticos.

¿Cómo ve la situación económica argentina?

La situación es muy complicada. Hoy hemos tenido una protesta de los trabajadores de FATE, una empresa que ha cerrado en los últimos días dejando a 920 trabajadores en la calle. Hubo una concentración de esos trabajadores y sus familias en la puerta de la Secretaría de Trabajo; una movilización solidaria, sindical, social importante, y fue reprimida brutalmente por la policía, de una forma muy violenta, con gases, con golpes, con represión y persecución. O sea que la situación de Argentina es muy compleja, estamos viviendo un tiempo de ajuste muy fuerte.

En dos años de gobierno de Milei son 320 mil puestos de trabajo perdidos, en el sector privado son 21 mil empresas las que han cerrado. El presidente acaba de inaugurar las sesiones ordinarias del Congreso y habla de crecimiento económico en estos dos últimos años. Y es verdad, hay crecimiento económico, pero es un crecimiento económico promedio, que recoge muy pocos sectores de la economía en expansión y que además son poco generadores de empleo, que ocupan poco empleo.

En promedio es algo así como el diez por ciento del empleo. Estamos hablando del sector agro ganadero, principalmente vinculado a la exportación, sector minero, sector energético, sector financiero, y pare de contar; con expectativas de que crezca el sector tecnológico. Hay expectativas en la Argentina de grandes inversiones de las grandes tecnológicas mundiales para desarrollar centros de datos en la Patagonia; el propio presidente dijo en su discurso inaugural que había que aprovechar el frío patagónico para atraer esas inversiones, y viene de informar que no importa la contaminación de las aguas porque “las aguas son abundantes y no tienen precio”.

Desde el punto de vista marxista podemos coincidir en que el agua no tiene valor porque no es producto del trabajo humano, pero es fundamental para la vida cotidiana. Y tener un presidente que dice que se puede contaminar el agua tanto que se quiera porque hay cantidad suficiente de agua en la Argentina y en el mundo es un disparate gigantesco.

Lo que viene para atrás en la economía son los sectores generadores de empleo como es el sector de industria manufacturera, el sector comercial y la construcción, tres sectores que son los principales que mueven el mercado interno, el empleo, los salarios, es lo que está complicado; por eso aunque crezca la economía, eso no quiere decir que mejores las condiciones de vida de la mayoría de la población; por lo tanto tenemos una situación muy compleja.

El principal problema que evidenciaba y aún evidencia la población es la inflación. Argentina ha llegado a tener una inflación cercana al 300 por ciento anual, y ahora está en una inflación del 30 por ciento anual; ha caído a unos valores que son considerados por una parte de la población; pero desde mayo del año pasado la inflación mensual viene creciendo del 1,5 al 2,9 por ciento, que es el registro del mes de enero. Hay que pensar que en el mundo, las inflaciones de los países son en torno a esos valores.

Lo que en el mundo es anual, en la Argentina es mensual, por lo tanto la inflación es un problema serio. Y estos “logros” macroeconómicos del gobierno están asentados en un ancla salarial; los salarios no le ganan a la inflación, ningún salario le gana a la inflación, las jubilaciones mucho menos, es el sector de ingresos populares más ajustado en la Argentina, las pérdidas son millonarias en los bolsillos de cada jubilada, de cada jubilado, de cada trabajador y trabajadora, y por lo tanto ese ancla salarial es un mecanismo de distribución regresiva del ingreso.

Otra ancla es la cambiaria; el gobierno tiene una política deliberada de valorización del peso; incluso algo distinto a lo que sostuvo en campaña electoral, cuando llegó a decir que “el peso argentino era una mierda”, y por eso sugería dolarizar la economía. La economía es bimonetaria; acá circula el dólar legal o ilegal de una manera bastante abierta, es una de las medidas de la irregularidad, a tal punto que el gobierno acaba de impulsar una ley de perdón fiscal, de impunidad fiscal para todo aquel que tenga dólares no declarados, que no provengan del narcotráfico, pueden llevarlos al banco y legalizarlos; algo que el gobierno necesita y quiere porque Argentina tiene muchos dólares en cuentas privadas, en los domicilios, en el colchón, como se dice acá.

Es una medida para que el empresariado ajuste sus balances, su política, y por eso ha abierto la economía. Argentina está en una etapa de inducción de exportaciones de una manera deliberada, lo que es una competencia brutal. Y eso explica el cierre de empresas, los despidos, etc.

No es una situación muy promisoria para la mayoría de la población. Y en momentos más, las personas mayores –jubilados, jubiladas, nos vamos a encontrar como todos los miércoles a las 17 horas en las puertas del Congreso para protestar. El gobierno sostiene que quiere regresar a la riqueza que tenía la Argentina de 1880, esa sociedad en la cual teníamos una oligarquía que se transformó en terratenientes luego de la expansión de la frontera agraria, pos genocidio de los pueblos originarios, y en donde un sector de la población viajaba a Francia y llevaba sus vacas en las bodegas de los barcos para que siguieran tomando leche de vacas argentinas los hijos de la oligarquía; una época en la que el 95 por ciento de la población argentina estaba desnutrida.

Si volviésemos a ser gobierno de acá a un año y medio, y si fueras ministro de economía, ¿qué crees que se podría hacer con la deuda externa, con el proceso de desarrollo nacional con justicia social?En 1912 se aprobó en la Argentina la Ley Sáenz Peña que permitió el proceso electoral universal para varones, que a partir de 1916 los varoncitos pudimos elegir “democráticamente” a nuestras autoridades.

Y el voto de la mujer recién se procesó durante el primer gobierno peronista por iniciativa de Eva Perón y de una participación muy importante del feminismo en la Argentina. Cuando Milei va para atrás, y dice que hay que volver a 1880, es que quiere una restauración conservadora…..

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