Por Walter C. Medina
ENTRVISTA A BENJAMÍN GONZÁLEZ
El bloque “Voces de Latinoamérica” del programa radial “Cenizas de Babilonia. Diáspora Española”, que conduce Francisco López en AM830 Radio del Pueblo, tuvo como invitado a Benjamín González, quien dialogó desde México con Isabel Segovia acerca de la relevancia de los procesos de desarrollo cultural que atraviesa el país.
La democratización de la cultura, el acceso de la población vulnerable a la educación y la defensa de los derechos básicos, fueron los temas más relevantes de la entrevista de la que aquí se ofrece un breve resumen.
Benjamín González es Profesor, Responsable de Cultura Comunitaria en Ciudad de México; ha sido Gestor Cultural, colaborador del periódico La Jornada, impulsor y fundador de la Fábrica de Artes y Oficios Faro, y dirigió la Red de Faros de la Ciudad de México, entre otras muchas actividades. Actualmente se desempeña como Director de Cultura del Municipio de Ecatepec.
¿Por qué el hecho de hablar de violencia es también hablar de cultura?
Yo creo que la cultura es la expresión más alta del proceso de encuentro, de diálogo, de civilización; de alguna manera la cultura es la que nos convierte en seres humanos, nos humaniza, nos hace reflejo de nuestro propio caminar, nos construye como personas, como individuos sociales; por lo tanto cualquier acto contrario a esta vinculación, a esa convivencia; cualquier acto anti-social que violente nuestra humanidad, pues es un acto anti-cultural, es un acto anti-natura.
Por lo tanto, desde nuestro punto de vista, una manera de combatir cualquier acto de violencia en cualquier sentido, hacia cualquier otro ser humano, pero también contra la naturaleza, contra los animales, contra el medioambiente; pues es al final de cuentas la cultura una herramienta que permite tener una perspectiva más amplia del mundo y de la realidad, y combatir la violencia con eficacia.
Tiene que ver con diálogo, con razón, con perspectiva de futuro, y al final de cuentas con sensibilidad.
¿Cuál crees que es la población más vulnerable frente a esta ola de violencia tan fuerte que hemos visto con Carlos Manzo o las protestas de Generación Z, y la cultura que se está normalizando en México del narcotráfico, los corridos tumbados? ¿Cuál es la población más vulnerable y qué se podría hacer al respecto?
Yo creo que en los últimos treinta años ha habido una disputa muy clara sobre cuál es el camino para combatir estas violencias. Y ahí la izquierda ha sido muy clara y consistente. Implica primero que no se resuelven estas violencias militarizando al país o con más policías.
No necesitamos más policías, sino que los policías sean menos necesarios. Esto quiere decir que la izquierda ha insistido en que la violencia se combate no solo con un acto de fuerza, sino también con la posibilidad de acompañar las causas que generan esta violencia, que implica combatir esas causas, y tiene que ver con el acceso a bienes y servicios culturales, a educación, a salud, y por supuesto, de alguna manera también, a la reconquista del espacio público, a tener una serie de servicios del Estado fuertes y de buena calidad, que permitan que la gente se pueda movilizar dentro de la ciudad, disfrutar de los espacios públicos, tener tiempo libre, acceder a las universidades; y también en la franja más vulnerable combatir la miseria extrema.
Por eso los programas sociales que ha implementado el gobierno en los últimos treinta años tiene que ver con este primer paso de recuperación inmediata, que permita que cualquier individuo pueda partir de una base mínima de solución, y a partir de ahí poderse incorporar a una serie de actividades de carácter cultural, educativo, recreativo, etc.
Es cierto que los sectores más vulnerables tiene que ver con esto, porque están a expensas del dinero y la violencia del narcotráfico y de la corrupción, pero el gobierno de la izquierda y los movimientos sociales han insistido en que la manera más eficaz de combatir la violencia tiene que ver con garantizar derechos o promover derechos humanos, y tener un estado social fortalecido.

¿Hay más acción o más omisión en cuanto a políticas públicas para el ejercicio de estos derechos en México?
Los derechos culturales son una idea que se ha impulsado en los últimos años en todo el mundo, primero para dejar de manifiesto que el acceso a vivir culturalmente tu vida en tu comunidad, es un derecho.
Pero esto no sólo tiene que ser mencionado, sino que tiene que ser traducido en una serie de políticas públicas para que este derecho pueda ejercerse. En el caso de la Ciudad de México en los últimos treinta años e ha tendido una red de espacios comunitarios que pretende, entre otras cosas, poder ejercer estos derechos.
Estas redes se iniciaron hace 28 años con la Red de Faros de la Ciudad de México, que son fábricas de artes y oficios, que son centros periféricos de arte y cultura gratuitos y populares, de cercanía, que pudieron cumplir el papel de ser el primer piso de acceso a miles de personas que no podían acercarse a los grandes centros culturales de la ciudad, y que desde su barrio podían ejercer esta participación cultural.
Posteriormente esa política creció cuando la izquierda fue tomando mucha más presencia en la ciudad; de ahí surgen los puntos de innovación Libertad Arte Educación y Saberes, que son trescientos espacios; y por último el proyecto insignia de la ciudad, que son la utopías, que son grandes desarrollos cultura es, deportivos y sociales. Hoy la actual jefa de gobierno plantea construir en los próximos años unos ochenta nuevos espacios.
Lo que falta es que estos espacios se conviertan en espacios de participación cultural, que la gente los tome por sí mismos, que participe de ellos, que los defienda ante cualquier atentado en contra de su colectividad; y de alguna manera desde ahí construya una narrativa de su propia voz, y que esa voz tenga un eco en la opinión publica de cada ciudad.
Esa es la manera en que los periféricos, los que se encuentran en los márgenes de la ciudad y que siempre han sido acallados, y que no han tenido voz ni participación de las estructuras hegemónicas del discurso estético de la ciudad, hoy tengan una voz, y desde esa marginalidad cuenten sus historias, digan lo que tengan que decir; y eso les dé una participación política, cultural y ciudadana.