JAVIER MILEI, EL ESTÚPIDO QUE LIDERA LA MANADA

Por Walter C. Medina

“El ser humano es el único animal que permite que un estúpido sea el líder de la manada”, sostuvo Javier Milei, apenas unos meses antes de que el voto popular lo convirtiese en presidente. A dos años de su asunción, aquella sesuda e irrefutable reflexión del por entonces animador televisivo cobra una relevancia significativa, ya que la manada que sufragó a su favor, reafirmó en las pasadas elecciones de medio término su confianza en el líder más estúpido que ha ocupado la Casa Rosada desde el retorno de la democracia.

Diversos analistas y profesionales de la salud mental han expresado preocupación sobre el estado mental del presidente argentino, señalando rasgos de narcisismo, megalomanía, y conductas compatibles con un delirio crónico polimorfo o síndrome de Hubris.

Se ha descrito su perfil pormenorizando en su incontinencia verbal, en su carencia total de empatía, y en su verborrea sobrecargada de insultos hacia quienes osan contradecirlo. Mucho más preocupante es el hecho de que sean sus perros muertos quienes le hayan “encomendado la tarea de ponerse a la Argentina al hombro para refundarla y arrancar de una vez y para siempre el mal del socialismo que enferma al país”, tal como supo declarar cuando aún no era más que un payaso que recorría los platós de los medios hegemónicos, haciendo apología de su estupidez.

Argentina atraviesa su peor de sus crisis; y esta vez no es sólo económica sino moral. La desquicia de quienes se auto-perciben amos y dueños del futuro de cuarenta y siete millones de seres humanos que habitan este país, ha engendrado una nueva forma de fascismo a cara descubierta.

El goce de los mal llamados “libertarios” ante el hambre que padece un enorme sector de la población, es la muestra más cabal de la perversidad, la crueldad y la miserabilidad que los caracteriza. Se jactan de su propia estupidez emulando al líder de la manada que no es sino un cúmulo de obscenidades, un ser desprovisto de todo lo que nos hace humanos. Desde el inicio de la gestión del estúpido que nos gobierna, la pobreza y la indigencia se han disparado, al igual que la mortalidad infantil, que creció por primera vez en dos décadas.

Según datos de la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud (DEIS), la tasa pasó de 8 muertes cada 1.000 nacidos en 2023, a 8,5 en 2024. La suba de 0,5 puntos representa un incremento del 6,25% interanual y constituye el mayor aumento desde el 2002, primer año posterior a la crisis social y económica de comienzos de siglo.

Las cifras del hambre son devastadoras, como lo son las de muertes por enfermedades evitables, consecuencia del abandono de un Estado que el mismo Milei aseguró que “amaba destruir”. Niños y niñas con discapacidad han sido maltratados; jubilados, personal sanitario y docentes han sido estigmatizados y apaleados por los perros de caza que el estúpido (líder de la manada) que nos gobierna ha puesto a su servicio.

Cientos de medianas y pequeñas empresas han cerrado sus puertas, dejando en la calle a miles de trabajadores que engrosan la lista de la desesperanza. Es el “sálvese quien pueda” lo que impera en la Argentina de Milei; mientras que los amigos de este mismo estúpido que ocupa el sillón de Rivadavia se enriquecen en la timba financiera, a costa de la pauperización de millones de ciudadanos.

La libertad solo avanza para los ricos, mientras que los pobres son privados hasta de su derecho a existir. Es lo que Rodolfo Walsh denunciaba en su “Carta a las Juntas” como “miseria planificada”, aunque esta vez esté siendo ejecutada a la luz del día y ante los ojos de quienes quieran ver. Si un estúpido es de por sí un peligro para quienes interactúan con él, imaginemos entonces la peligrosidad de ese mismo estúpido si ha sido ungido con poder por otros tantos estúpidos que se identifican con su figura.

Decía el trovador Facundo Cabral que su único temor era hacia los “boludos”, porque son muchos, votan y -al ser mayoría- eligen presidente. Una reflexión que en este presente argentino recobra verdadera significancia

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