Por Walter C. Medina
ENTREVISTA A ADRIANA POTEL
Adriana Potel tiene formación en Terapias Corporales, Psicodrama y Teatro Espontáneo. Es activista social por la paz y los derechos humanos, y posee una extensa trayectoria profesional de treinta años en el diseño y la coordinación de proyectos socio-comunitarios, desarrollo e implementación de proyectos psico-sociales para la promoción de derechos y la prevención de violencia de género en el ámbito de la salud y de la educación.
Es referente, además, del Movimiento Internacional “Woman Wage Peace” (Mujeres Activas por la Paz), y ha colaborado como voluntaria en la frontera entre Polonia y Ucrania.
Entrevistada por Ximena Domamaría y Carolina Valencia para el Bloque “Una Charla de Café”, del programa radial Cenizas de Babilonia. Diáspora Española” (AM830 Radio del Pueblo), Potel habló de los dos movimientos de mujeres palestinas e israelíes tras la emisión –durante el programa radial se expuso un video en el que se puede apreciar el trabajo humanitario que realiza.
Este video está tomado de una marcha de verdad y llegó a muchísima gente. Unos días antes de que se programe esta marcha con mujeres israelíes y palestinas, llamaron a la cantante que es la primera que inicia video.
Es una cantante folk, conocida muy activista por la paz, pero no sabían por que la llamaban. Este video se filmó en una zona cercana al Mar Muerto, una zona que es muy sagrada para muchos religiones, pero además, es el lugar más bajo de la tierra.
Entonces cuando le cuentan a esta cantante que este evento se iba a hacer, ella empezó a llorar de emoción. Luego ella dijo que doce años antes había tenido una visión… que la paz iba a venir de la mano de las mujeres y en ese lugar. Entonces ella sugirió hacer un videoclip para eso. Y le respondieron que no, que el videoclip iba a ser la marcha. Y así fue; la canción se convirtió en un himno.
Cuéntanos cómo fue la experiencia de reunir a mujeres palestinas con mujeres israelíes. Para mí es un honor contar la historia de estas mujeres. Es una especie de misión, porque son cosas de las que la prensa no se ocupa. La idea era que se multiplique, que llegue a muchos lugares, porque los titulares de los diarios no hablan de estas cosas, ni de otras cosas que hacen las mujeres.
El primer movimiento fue el israelí, que nace hace diez años, pero con una particularidad muy interesante que es que se animan a juntarse mujeres y a decir basta, porque la violencia trae más violencia, porque nada se consiguió con las guerras, porque solamente destruyen. Y empezaron a juntarse.
Eran cincuenta mujeres y hoy son cincuenta mil, y son el movimiento territorial más importante. En ese momento había tres pilares del movimiento. Uno de basaba en que iba a ser plural, político y a partidario; o sea que todas las voces, todos los credos y todas las posturas políticas y partidarias iban a tener lugar. En esa sociedad hay mujeres israelíes árabes, cristianas, judías; o sea que todo ese multicolor estaba presente.

Ellas querían presionar a los líderes para que se llegue a negociaciones, que haya acuerdos diplomático dignos para los dos pueblos. Uno de los pilares más importantes es que se respete y se trabaje sobre la resolución de los Consejos de Seguridad de las Naciones Unidas, que es la 1325.
¿De qué se trata la Resolución 1325? Es una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que se sancionó en el año 2000, Hay países que se adhieren, pero eso no quiere decir que la respeten. Es la primera resolución que tiene una mirada con perspectiva de género, donde se habla de los derechos de las mujeres, las violencias que padecen las mujeres, especialmente en situaciones bélicas.
Es un marco que valida este rol. Lo que se exige, o lo que la resolución pide, es que haya mujeres sentadas en las mesas de negociaciones de paz. Si ustedes ven la foto de cuanto político hay, no hay mujeres; en las fotos son todos varones y no hay lugar para estas voces. Es tan ilógico que no nos pregunten que se necesita para resolver un conflicto porque son las mujeres que resuelven los conflictos en la casa, en lo cotidiano; además está comprobado que cuando hay una guerra y los varones se van, las que se quedan a cargo de la economía, de la salud, de la educación, son las mujeres.
¿Por qué no nos preguntan a las mujeres qué es lo que conviene? Lo que conviene no son los caminos de fuerza y de guerra y violencia, pero en todo caso entienden. Exigir que la resolución 1325 sea respetada, es importante para todas y para todos. Pero la verdad es que la 1325 no es solo para situaciones de conflictos bélicos, porque en el tema de refugiados y refugiadas, y en cualquier lugar, es necesario que estén las mujeres resolviendo y siendo parte de las soluciones.
Estoy completamente de acuerdo ??