Y llegó el día fatal, fatalísimo.
José Antonio Kast, presidente electo de la derecha fascista, dio a conocer a su gabinete donde todos ellos, incluyendo a Kast, el 11 de marzo en plena funciones. Con un 50% de ministros independientes (sin partido o militancia) y con algunos ex ministros de la ex Concertación y Nueva Mayoría aunque lo más novedoso fue la designación en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y en el Ministerio de Defensa siendo en el primero Fernando Rabat y en el segundo Fernando Barros. Ambos defendieron a Pinochet en causas de derechos humanos como en casos de corrupción como el caso Riggs.
Las reacciones en el progresismo no se hicieron esperar calificando las designaciones de ambos abogados como una «provocación».
Sin embargo, en este caso en particular, el progresismo tiene tejado de vidrio y muchas cuentas por pagar.
La Hipocresía del Progresismo.
En el caso de Pinochet, el progresismo no se puede presentar como blancas palomas partiendo del hecho que la transición pactada tuvo como uno de sus elementos la continuidad de la «obra» de Pinochet en su totalidad. El progresismo aseguró impunidad para todos los miembros de la Junta Militar, del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas como la impunidad acerca de los negociados que hubo bajo la dictadura.
Pero en lo que se refiere al caso de Pinochet referida a la atención del criminal en Londres, ya se sabe que fue el gobierno de Frei a través de los ministros Insulza (militante del Partido Socialista) y el actual canciller de Chile Alberto von Klaveren, quienes le enseñaron a Pinochet de cómo fingir desmemoria en cuánto a los crímines contra la humanidad, el terrorismo de estado y presentarse como anciano senil como mentirle a los tribunales británico con tal de quedar libre y regresar a Chile. La designación de Klaveren en el Ministerio de Exterior no hizo que el progresismo estallara en furia. Por el contrario, cuando Boric lo designó como parte de su gabinete, todos aplaudieron su designación.
Fue el expresidente Eduardo Frei quien a través de su ex ministro José Miguel Insulza (socialista) se le entregara a Pinochet un documento donde el gobierno de Frei la decía a Pinochet cómo mentir ante los tribunales británicos para así eludir la justicia internacional y volver a Chile.
Familiares de ejecutados políticos y del caso Caravana de la Muerte presentaron una querella criminal contra el gobierno de Frei por obstrucción a la justicia. En ese momento el progresismo no se refirió a esta acción obstruccionista ni el gobierno de Boric se hizo parte de la querella.
https://codepu.cl/wp/2025/05/19/fingir-demencia-para-evitar-la-justicia/
Designar a dos abogados que defendieron a un dictador genocida o rescatar al tirano de la justicia internacional obstruyendo la justicia son dos acciones igualmente graves y ambas se pueden describir como una provocación, una bofetada y donde la impunidad aparecen en ambas. Pinochet murió en su casa sin conocer la cárcel gracias a la derecha fascista como al progresismo.

Fuentes: La Rebelión se justifica, Chile