Por María Pozuelo , Coordinadora de Podem Catalunya.
El adelanto electoral anunciado para el próximo 29 de noviembre por Pedro Sánchez pone de manifiesto que el malmenorismo ha caducado. La calle ha hablado y en voz muy alta.
Quiere cambios reales. Quiere poder vivir en sus casas. Quiere tener servicios sociales fuertes para su educación, para su salud.
La gente exige salarios y pensiones dignas. La chispa fue el desahucio de Marie Carmen, el motor, la vivienda, pero el malestar que atraviesa la sociedad no tiene nombre propio y tampoco acaba en la vivienda. Y es que nada sabemos de las normativas vitales para la infancia, el colectivo LGTBAQ+, o las mujeres víctimas de violencia machista.
Esta ausencia de valentía del gobierno para sobrevivir un día más esa cobardía de un ejecutivo que ha preferido el cálculo electoral y el pacto con las fuerzas conservadoras antes que blindar los derechos conquistados por la ciudadanía no ha dado resultado. Una vez más Podemos se ha consolidado como la única fuerza que siempre tuvo razón al advertir que la tibieza política y el retraso deliberado de las reformas sólo benefician a la derecha. Iniciativas que ya se encontraban entre amitación parlamentaria han quedado completamente olvidadas.
Entre ellas destaca la ley de violencia vicaria o la ley contra la trata, la regulación contra las crueles prácticas de conversión del colectivo LGTBAQ+. La ley de familia y la reforma constitucional para blindar el derecho al aborto. En materia de infancia y juventud el adelanto electoral deja desprotegidos a los menores en entornos digitales al decaer el proyecto que limitaba el acceso a redes sociales a menores de 16 años.
Además de frustrar la futura ley de juventud. Asimismo en el plano migratorio decaen la ley de asilo y la reforma de extranjería salvándose únicamente el decreto ley sobre el reparto de menores migrantes gracias a su convvalidación previa y la regularización que impulsó la plataforma regularización ya con apoyo de Podemos y que ha ayudado a muchas personas migrantes que ya trabajaban en España a tener unos derechos que se les veían privados. Y además ha impulsado la economía con más recabaración para las pensiones.
Pesue lo apostó todo al estado de humor de la derecha catalana, es decir, ayuns. Y con el fascismo de Pepe, Vox y UPN ya no contaban. Pero han descubierto a base de golpes que ayuns no entiende de humores, ni buenos ni malos.
El color del dinero e intereses particulares son su patria y su bandera. Y en esa patria que defienden, caben muy pocas personas y desde luego no la clase trabajadora. La posición de Podemos se revela como la única alternativa real y acertada.
La defensa de la vida para ser vivida, la defensa de los servicios públicos y la lucha por el acceso a la vivienda de la mayoría social. Mientras el PSOE se ha dedicado a rastrar los pies y sumar a capitulado ante las presiones de la patronal inmobiliaria, el mercado del alquiler y la especulación han seguido asfixiando a las familias. En Podemos hemos insistido incansablemente en que la única solución pasa por aplicar de forma obligatoria la disminución drástica de los precios de los alquileres en zonas tensionadas.
No basta con congelar precios que hoy día ya no pueden pagar las personas. Hay que prohibir también de forma absoluta los desahucios de familias vulnerables sin alternativa habitacional. Desmantelar el modelo rentista que expulsa a las vecinas y vecinos de sus barrios.
Espropiar viviendas a los fondos buitres para ponerlas a disposición de la gente. La terca realidad le da la razón a Podemos. La vivienda no es un bien de mercado.
Es un derecho, un derecho fundamental. Y dejar estas reformas a Merced del Libre Mercado o de la buena voluntad de los fondos buitres solo ha servido para vaciar los bolsillos de la clase trabajadora. El 29 de noviembre no solo se vota un cambio de escaños.
Se decide si España sigue subordinada a la timidez de un gobierno paralizado o si se apuesta por la firmeza de Podemos. La única fuerza que no tiembla a la hora de transformar las promesas sociales en realidades inamovibles.
La diáspora española, está en un contexto donde tenéis en vuestras manos en pocas semanas la oportunidad de decidir qué país queréis para vosotras y las futuras generaciones.
Estamos en un momento crucial con la extrema derecha muy envalentonada y el futuro gobierno de España debe saber dar prioridad sin ambajes ni chantajes de los que tienen el verdadero poder a las preocupaciones básicas de la ciudadanía. Esto es paz, casa y trabajo.