Maricarmen no puede MORIR en vano: la IZQUIERDA debe dejar los egos y ponerse de acuerdo.

Por Adriana F. Gomez

Vivienda, educación, sanidad, empleo, pensiones. ¿Y la izquierda sigue negociando sillones?, hay momentos en política en los que las diferencias entre partidos dejan de ser legítimas discrepancias y empiezan a convertirse en una irresponsabilidad y, este es uno de esos momentos.

Mientras la izquierda alternativa negocia listas, puestos, cabezas de cartel y posiciones de salida, una mujer de 87 años, Maricarmen, se ha convertido en el símbolo más doloroso de una crisis que afecta a miles de personas: la imposibilidad de vivir dignamente cuando la vivienda deja de ser un derecho y se convierte exclusivamente en un negocio.

Maricarmen ha muerto. Y su muerte debería obligar a toda la izquierda a preguntarse qué está haciendo y, sobre todo, qué está dejando de hacer, porque mientras se discute quién ocupa el primer puesto de una lista, hay personas que no pueden pagar un alquiler. Mientras se negocia quién será candidato o candidata, jóvenes que trabajan no pueden independizarse. Mientras se reparten posibles escaños, familias enteras tienen dificultades para acceder a una vivienda, una sanidad pública de calidad o un empleo digno.

Y mientras todo esto sucede, la derecha espera. Basta de egos. Basta de sillones.

El debate dentro del Frente Amplio ha llegado a un punto que empieza a resultar incomprensible para buena parte del electorado progresista.

Más Madrid quiere preservar su hegemonía con egoísmo fuera de lugar en Madrid, dónde su prioridad es que encabece García ( la candidata peor valorada de cualquier posible) y que Emilio Delgado, Tesh Sidi y Eduardo Rubiño aparezcan repartidos entre los primeros cinco lugares, algo fuera de lugar.

Podemos reclama primarias abiertas algo que suena mas a sainete que a realidad, 14 y 15 votan y 16 presentan la coalición ( no dan los tiempos ) y una integración real que defiende Pablo Iglesias lider en la sombra de Podemos al que Ione Belarra e irrne Montero obedecen ya que es quien en verdad manda en el partido.

Los Comuns impulsan a Ada Colau. Sumar e Izquierda Unida buscan su espacio. Y en paralelo aparecen nombres como Gabriel Rufián, mientras se estudian acuerdos territoriales y planes alternativos.

El Movimiento Sumar se podria quedar sin representación tras la confirmacion de la portavoz del grupo parlamentario, Verónica Barbero, de querer estar en la papeleta madrileña, (algo inviable con el posicinamiento de Mas Madrid) más que encabezar en A Coruña o Pontevedra (su escaño actual es por Galicia), sólo entrar dentro de los cinco de Madrid si no están Montero ni Colau, tido un lio.

IU está en una situación de vulnerabilidad y, quizás por ello, permanece más distanciada del pulso. El histórico partido podría quedarse por primera vez sin un diputado en el Congreso desde su fundación por la irrupción de Adelante Andalucía, que dividirá aún más el voto de izquierdas y que ni se plantean un frente de unidad.

En el resto del Estado están tejiéndose acuerdos con mucho menos eco mediático y que empiezan a prosperar. Está avanzado en Canarias (buena posibilidad de ganar un escaño por Las Palmas) y siguen conversando cordialmente en Aragón y el Pais Valencià. En Murcia (un escaño en juego) el candidato de Podemos es proclive a la unidad con IU y en Extremadura co Irene de Miguel se de el acuerdo con una copia del actual.

Otro dato que casi nadie está viendo es que la clave puede estar en las provincias pequeñas sobre todo de Castilla-LaMancha, Rioja o Castilla y Leon que forman parte de esas 28 circunscripciones de 3, 4, 5 y 6 escaños, dónde la división entre PP y Vox puede cambiar el repartoa favor del PSOE que puede ganar escaños que hoy no aparecen en las previsiones y provocar una lluvia de empates, en estas regiones cualquier frente amplio sería una opción testimonial sin posibilidad de sacar ninguna representación o un voto tirado a la basura , dónde el voto util al PSOE sera clave y necesario.

Todas estas negociaciones epueden ser legítimas, lo que no puede ser legítimo es anteponer los intereses particulares de cada organización a la necesidad de construir una alternativa política capaz de defender a la mayoría social.

La ciudadanía progresista no está esperando saber cuántos puestos tendrá cada partido, sino esperando saber quién va a defender su casa, defender la sanidad pública o la educación. Quién va a defender salarios dignos y las pensiones, ó los servicios públicos.

Quién va a impedir que una persona mayor pueda ser expulsada de su vivienda después de décadas viviendo en ella, ese es el debate, no cuatro puestos de una lista, cinco puestos de otra, o quién controla una circunscripción para consiguir más protagonismo. ¿En serio después de este espectáculo se preguntan por que el votante de la Izquierda se abtiene o porqué en Madrid continua ganando Ayuso?

Maricarmen debería estar sentada en esa mesa y su muerte debería ser una bofetada política para todos, no para utilizarla electoralmente, sino para comprender que detrás de cada estadística existe una persona.

Una mujer de 87 años no debería convertirse en una cifra dentro de un debate sobre vivienda, sino ser el rostro de una política que diga con absoluta claridad: Nunca más una persona mayor expulsada de su hogar por no poder afrontar un alquiler, o jóvenes condenados a vivir con sus padres porque sus salarios no permiten acceder a una vivienda.

Nunca más trabajadores pobres que tienen empleo pero no pueden pagar el alquiler y familias obligadas a elegir entre pagar la vivienda, llenar la nevera o afrontar una factura médica, la vivienda no puede seguir siendo únicamente un activo financiero ,es un derecho, y si la izquierda no es capaz de defender ese derecho con una sola voz, habrá perdido una parte fundamental de su razón de ser.

Ada Colau ha entendido algo fundamental, en medio de esta negociación, pronunciando una frase que debería convertirse en el principio de cualquier acuerdo: “Una única papeleta” a la izquierda del PSOE, y ha añadido algo todavía más importante: «Generosidad y valentía, ese debería ser el camino».

Colau ha condicionado su candidatura a que el Frente Amplio sea realmente amplio y ha defendido la incorporación de Podemos, Compromís, Chunta Aragonesista, Més y las demás fuerzas que puedan compartir un proyecto progresista.

Eso significa entender que el problema no es quién encabeza la candidatura, sino para qué se construye y también ha dejado una cuestión fundamental: si ella debe ir por Barcelona, Madrid o cualquier otra circunscripción es secundario, lo importante es que exista unidad, esa debería ser la actitud de todos.

Más Madrid, Podemos, Sumar, IU y Comuns tienen una responsabilidad histórica

Más Madrid tiene razón cuando reivindica su implantación territorial y su peso político en la Comunidad de Madrid, Podemos tiene razón cuando reclama mecanismos democráticos y primarias abiertas, los Comuns tienen razón cuando consideran que Ada Colau puede representar un proyecto capaz de movilizar a sectores amplios, Sumar e IU tienen derecho a defender su espacio político.

Pero tener razones no significa tener derecho a bloquear un acuerdo y castigar al electorado de izquierda menos ¿En serio puensan que alguien les votara? , seran para el progresismo los complices de la derecha y ultraderecha que negaron unos decretos a la ciudadanía y que incentivaron la muerte de Maricarmen, por que tampoco nos dan esperanzas e ilusion, se escuchara el grito ¡QUÉ SE VALLAN TODOS Y TODAS! ¡VERGUENZA! la política también consiste en ceder, la izquierda transformadora tiene que estar a la altura , sino no les votara nadie y se impondra el voto util.

Y cuando lo que está en juego es la posibilidad de que gobierne una derecha apoyada por la extrema derecha, la generosidad deja de ser una virtud y se convierte en una obligación, porque si cada partido decide que su prioridad es conservar sus puestos, puede ocurrir algo mucho peor: Que pierdan todos y que quienes paguen las consecuencias sean precisamente las personas a las que dicen representar.

La derecha no necesita que la izquierda se equivoque: le basta con que se divida, si nos destruimos solos

El Partido Popular y Vox no necesitan ganar todos los debates, necesitan que la izquierda se desmovilice y que el votante progresista se quede en casa. Necesitan que quien está harto de las peleas internas diga: “Todos son iguales”.

Necesitan que Podemos vaya por un lado, el Frente Amplio por otro, y que el resto de fuerzas compitan entre ellas por los mismos votos, porque cada división tiene un coste y ese coste puede traducirse en escaños, y esos escaños pueden acabar determinando quién gobierna España.

Por eso la pregunta que deberían hacerse ahora mismo Irene Montero, Ione Belarra, Mónica García, Ada Colau, Antonio Maíllo y todos los dirigentes de las fuerzas de la izquierda alternativa no es: “¿Cuántos puestos nos corresponden?”

La pregunta debería ser: “¿Qué podemos hacer nosotros para que la derecha no gobierne?”

Primarias abiertas, sí. Pero también generosidad

La propuesta de primarias abiertas puede ser una buena solución para resolver el problema del liderazgo, que sea la ciudadanía quien decida y que se presenten diferentes candidaturas, que los militantes, simpatizantes y ciudadanos que quieran participar puedan elegir y que después todos acepten el resultado.

Eso sería mucho más democrático que una negociación interminable entre direcciones partidarias, pero también hay que decirlo con claridad: las primarias no pueden convertirse en otra herramienta para prolongar la batalla de egos.

La democracia interna tiene sentido si sirve para unir, no para dividir, si hay que ceder posiciones, se cede, si hay que compartir protagonismo, se comparte, si hay que renunciar a encabezar una lista para conseguir un acuerdo más amplio, se renuncia.

Porque un escaño más o menos para un partido no puede estar por encima de millones de personas que necesitan una alternativa progresista.

Rufián, Colau, Montero, García… el nombre no puede ser lo primero

También resulta comprensible que aparezcan nombres como Gabriel Rufián, dónde su capacidad de comunicación, su implantación política y su reconocimiento público son evidentes, pero tampoco debemos caer en otro error: convertir la construcción del Frente Amplio en una competición de nombres.

Lo importante no es si será Colau, Montero, García, Rufián o cualquier otra persona, lo importante es el proyecto de Pais, primero el programa, después el mecanismo democrático, después la candidatura y finalmente una campaña capaz de movilizar a millones de personas. Ese debería ser el orden.

El Frente Amplio solo tendrá sentido si consigue hablar de la vida cotidiana, vivienda, sanidad, educación, juventud, alquileres, pensiones, servicios sociales, de la igualdad o la protección de las personas mayores, etc… ahí está el verdadero programa.

De quienes emigraron y siguen formando parte de España, de quienes viven fuera y también tienen derecho a participar en las decisiones del país, la izquierda no necesita otra batalla interna.

Necesita una gran propuesta social capaz de volver a ilusionar a quienes dejaron de votar porque dejaron de creer que la política podía cambiar sus vidas.

Maricarmen no puede convertirse en una fotografía electoral y hay algo todavía más importante, no podemos permitir que dentro de unos meses Maricarmen aparezca en carteles, discursos y vídeos electorales como símbolo de la injusticia y después desaparezca de la agenda política.

Si su nombre se pronuncia, tiene que ser para comprometerse, para legislar, proteger, para cambiar las reglas y que ninguna otra persona tenga que pasar por lo mismo, porque convertir su muerte en un argumento electoral sin transformar las políticas de vivienda sería una segunda injusticia. Maricarmen merece algo más, merece que su historia sirva para cambiar las cosas.

La izquierda todavía está a tiempo, para el acuerdo, y sentarse alrededor de una mesa, para dejar las filtraciones, los comunicados y las presiones.

Todavía hay tiempo para que Más Madrid, Podemos, Comuns, Sumar, IU y las demás fuerzas progresistas entiendan que la ciudadanía no les está pidiendo que sean amigos; les está pidiendo que sean responsables. Que discutan todo lo que tengan que discutir, pero que finalmente lleguen a un acuerdo, una papeleta, un programa.

Un mecanismo democrático para elegir las candidaturas, con una campaña común y, un compromiso inequívoco con los derechos sociales, porque enfrente no hay solamente otro partido, hay un proyecto político que pretende hacer retroceder derechos conquistados durante décadas y si la izquierda se presenta dividida, desmoralizada y enfrascada en sus propias guerras internas, la derecha tendrá mucho más fácil ganar.

Por Maricarmen y por millones de personas tienen la obligación moral. Que nadie vuelva a decir después que no sabía lo que estaba en juego, Está en juego los derechos cinqyistados y los que aún quedan por cambiar, pero también también la dignidad de quienes han trabajado toda una vida y merecen poder terminarla en su casa.

Maricarmen no necesita más homenajes. Necesita que su muerte provoque una reacción política, a quienes negocian en nombre de la izquierda les corresponde demostrar que han entendido el mensaje.

Dejen los egos, los sillones, las cuotas, las guerras internas, si hace falta ceder, cedan. Si hace falta compartir, compartan. Si hace falta votar en primarias, voten, si hace falta ponerse de acuerdo con quien ayer era adversario, háganlo, porque el adversario político puede ser un compañero de negociación, pero la pobreza, la especulación inmobiliaria y el avance de la extrema derecha no esperan a que ustedes terminen de repartirse los puestos.

La izquierda tiene una oportunidad, que no la desperdicie. Por Maricarmen. Por la vivienda. Por la sanidad. Por la educación. Por el empleo. Por quienes todavía esperan una respuesta de la política, y sobre todo, por una izquierda capaz de ponerse de acuerdo antes de que sea demasiado tarde.

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