Por Walter C. Medina
ENTREVISTA A SASY ALEJANDRE.
Desde México, la periodista y analista internacional, Sasy Alejandre, sostuvo que lo sucedido durante las recientes elecciones presidenciales celebradas en Colombia es “la materialización de lo que ya había siso ensayado en Honduras y en Venezuela” La colaboradora de Canal Red, Base Comanche -y actual periodista de Telesur- respondió a las preguntas de Francisco López para el programa radial “Cenizas de Babilonia. Diáspora Española” que emite AM830 Radio del Pueblo.
Las artimañas de la derecha, la presión de los medios de comunicación, y la injerencia estadounidense en los comicios electorales de Latinoamérica, fueron los ejes sobre los que giró la entrevista.
¿Qué análisis hace de las elecciones presidenciales celebradas en Colombia?
Estuve cubriendo las elecciones en Colombia desde la primera vuelta; y lo que vemos es la materialización de lo que en gran parte de lo que ya había sido ensayado en Honduras y en Venezuela en cuanto a cómo se va a ver la injerencia estadounidense en nuestro continente, desde ese momento para acá. Vemos una elección en donde desde el inicio veíamos a dos candidatos de la derecha.
Aparentemente fuertes, pero predominantemente veíamos a una Paloma Valencia por parte del partido de Álvaro Uribe Vélez, el Centro Democrático; era una figura con la misma línea que Uribe, pero un poco apostándole a ese liderazgo femenino y moderado en las formas, no en el fondo. Veíamos esa candidatura que además, en los meses anteriores a esa primera vuelta electoral se destapa por parte de denuncias de los propios trabajadores que había un plan a gran escala, a escala nacional, de las mayores empresas y fábricas colombianas, con dinero del uribismo, básicamente un plan coordinado por Jaime Bermúdez, que es como el cerebro detrás de la maquinaria uribista; se conocen desde hace muchos años en Oxford y de ahí es que se plantean la primera y la segunda presidencia de Uribe, pero sobre todo cómo cimentaría su poder en el país.
Jaime Bermúdez, cuando acaba la segunda presidencia de Uribe pasa al sector empresarial, pero no cambia su estrategia política de fondo, que es ayudar al propio uribismo.
Entonces pone su base uribista con los tejidos que ha creado en el sector empresarial a este plan, que es básicamente un plan de coerción laboral masiva, en donde inyectan millones de pesos colombianos a las grandes empresas que estarían organizando talleres en defensa de la democracia para los trabajadores de mediano y bajo estrato de las propias empresas, básicamente obligándoles a votar por Paloma Valencia.
Eso se destapa por denuncias de los propios trabajadores, y un poco empañan la jugada electoral y estratégica de la izquierda, haciéndoles creer que el gran enemigo a vencer por parte de la derecha iba a ser Paloma Valencia.
Eso acompañado por unas encuestadoras de derecha, incluida la propia Imbamer, que básicamente en todos los cuatro años de Gustavo Petro se dedicó a atacar semanalmente al gobierno y que, sin embargo, desde un par de meses antes de la elección sacaba unas encuestas en donde mostraba la candidatura de izquierda, de Iván Cepeda ganado por bandá, mientras la derecha aparecía absolutamente dividida y con una predominancia de Paloma Valencia.
Eso fue un engaño que la izquierda se compró. Sin embargo, lo que vimos de cara a la primera vuelta presidencial fue un plan con maña, un espejismo en donde el plan de fondo siempre había sido juntar las dos candidaturas, pero alimentando sobre todo a la candidatura de Abelardo de la Espriella.
En referencia a esto, Alejandre sostuvo que esta estrategia no es nueva. “Si vemos la estrategia del uribismo desde el propio Álvaro Uribe como alcalde de Antioquia y después en sus presidencias, y después con sus sucesores, por ejemplo, Iván Duque, pues siempre había sido jugar con varias candidaturas o candidaturas fantasma que luego auparían al verdadero caballo con el que irían.
Esto fue lo que se vio en esta elección, básicamente beneficiando a un Abelardo de la Espriella en una artimaña que no supo ver venir la izquierda, en donde parece ser que por una campaña por aire pues convencieron a toda la base de Paloma a que transfiriera sus votos para la candidatura de Abelardo de la Espriella; y eso fue lo que le otorgó el triunfo a este candidato en primera vuelta.
Abelardo de la Espirella viene de una familia de pequeños empresarios, pero siempre muy cercanos al propio Álvaro Uribe. Abelardo es un abogado que desde su juventud ha estado muy cerca de las Autodefensas Unidas de Colombia, que es un conglomerado paramilitar alimentado en los gobiernos de Uribe.
En su juventud era director de una ONG que se llamaba FIPAS, financiada con dinero de las propia Autodefensa Unidas, sobre todo de Salvatore Mancuso, que era su histórico dirigente. La organización se dedicaba a ir a universidades de todo el país a convencer a los alumnos de abogar por la causa paramilitar, y sobre todo en contra de los tratados de extradición de paramilitares juzgados en Estados Unidos.
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