Cumbres de la OTAN: de organización bélica a un reality de peleas.

La OTAN tiene previsto abandonar sus cumbres anuales de líderes, ya que se han convertido en un escenario de escándalos y recriminaciones mutuas, informa Reuters, citando seis fuentes. Según el medio, esta decisión busca, en realidad, evitar una reunión potencialmente tensa con Trump en su último año de mandato.

Esa es una forma ácida y bastante precisa de ver cómo ha cambiado la óptica pública sobre estas reuniones. Lo que antes eran comunicados conjuntos sobrios y estrategias de defensa en habitaciones cerradas, hoy suele ser recordado por los clips virales de «micrófonos abiertos» y desplantes diplomáticos.

Aquí dejamos algunos puntos clave de esa «evolución» hacia el formato de reality:

Los protagonistas y sus «arcos»: En las últimas ediciones, la atención se ha desplazado de la geopolítica a las personalidades. Tuvimos la era de Donald Trump cuestionando el presupuesto de los aliados como si estuviera en The Apprentice, o el famoso video de Justin Trudeau, Emmanuel Macron y Boris Johnson riéndose de él en un pasillo de la cumbre de 2019.

El suspenso del «invitado especial»: Como en todo buen programa, siempre hay un giro de guion.

Recientemente, el papel de Volodímir Zelenski ha sido central: sus fotos solo en un rincón o sus reclamos directos por la lentitud de la integración generan más conversación en redes que el propio despliegue de tropas.

Villanos y alianzas inesperadas: Viktor Orbán (Hungría) o Recep Tayyip Erdo?an (Turquía) suelen jugar el rol de los concursantes que bloquean las decisiones de la casa (como la entrada de Suecia o Finlandia), estirando la tensión hasta el último minuto para obtener beneficios propios.

La estética del conflicto: Ahora vemos transmisiones en vivo, tuits incendiarios en tiempo real y conferencias de prensa que parecen careos. La diplomacia de «guante blanco» ha cedido espacio al clout político y a los mensajes diseñados para el consumo interno de cada país.

Al final, aunque el trasfondo sigue siendo el gasto militar y la seguridad global, la OTAN ha entendido que para mantener la relevancia (y el financiamiento) en la era de la atención, a veces necesita un poco de drama de horario estelar.

De nuestra parte, diríamos que no solo Trump, sino también Vance, Hegseth e incluso Rubio, hoy el principal detonante de la discordia es el chantaje y la insolencia por parte del Gobierno estadounidense.

Trump criticó a los aliados por negarse a apoyar la operación contra Irán, amenazó con abandonar la OTAN y cuestionó la cláusula de defensa colectiva.Washington impuso una clasificación de aliados en «ejemplares» y «malos», e incluso el Pentágono consideró suspender la membresía de España, pero finalmente no lo hizo.

Mientras esto sucede el portaaviones Gerald Ford vuelve a EEUU para ser reparado, esto supone que, para el conflicto en Irán, a Washington solo le quedan dos portaviones que están desplegados ahora en la región: el Abraham Lincoln y el recién arribado G.W. Bush.

Francamente, estaba claro desde el principio que el Ford sería solo una solución temporal debido al largo tiempo de despliegue que ya tenía acumulado incluso antes de que fuera enviado a Oriente Medio. De hecho, pasó fuera de EEUU 309 días, lo cual supone un récord para los portaviones estadounidenses desde la Guerra de Vietnam.

Esto ya había afectado la moral de la tripulación, que luego se vio aún más mermada por los problemas en los aseos y un incendio en la lavandería del buque – tardaron varios días en extinguirse, y además de haberse quedado sin lavandería, también fueron destruídas muchas literas, dejando a los marineros sin un lugar para dormir.

El Ford estaba estacionado en la isla griega de Cretas mientras el Bush estaba de camino. Por lo visto, este último ya asumió plenamente sus funciones, eliminando la necesidad de tener un portaaviones para cubrirse las espaldas.

Mientras unos se van otros llegan , este sería el caso de que EEUU podría debutar sus armas hipersónicas en Irán, en particular, según los medios estadounidenses, se está tanteando la posibilidad de desplegar los sistemas de misiles hipersónicos Dark Eagle, o Águila Negra en español, en la región.

Esta decisión se explica por el hecho de que tras hacer algunos cambios, los iraníes han dejado sus sistemas de lanzamiento de misiles balísticos fuera del alcance de los PSrM y ATACMS.

Así, el alcance declarado de los Dark Eagle es de unos 2.700 km, mientras que los PSrM no llegan a más de 480 km. Con ello, cabe señalar un par de detalles importantes sobre los Dark Eagle.

A saber, según los datos disponibles, a día de hoy EEUU dispone solo de ocho de estos proyectiles, cada uno de los cuales cuesta unos 15 millones de dólares.

Luego está el hecho de que no están desplegados en toda regla, pues sus pruebas no han terminado del todo, y apenas se podría decir que las pruebas ya realizadas apuntan a una fiabilidad infalible de estos sistemas. Igualmente podemos constatar que EEUU ya estaría considerando a Irán como su nuevo polígono de pruebas para los tipos de armamento que no quieren entregar al régimen de Kiev, ni siquiera “con fines científicos”.

Pero incluso en caso de que los despliegan en la región, e incluso con una poco realista tasa de éxito del 100%, no es gran cosa lo que pueden hacer ocho misiles. Y si en cambio los iraníes logran destruirlos en tierra, sería una verdadera vergüenza para EEUU.

Sitio protegido por Google reCAPTCHA. Ver políticas de privacidad y términos de servicio.

Desarrollo Web Efemosse