Adriana F. Gomez, Redacción Uruguay
En estos tiempos difíciles para la Izquierda en Latinoamérica asistimos al último envite del imperio con respecto a CUBA, con medidas inhumanas de Trump que podríamos calificar como una acciones sustentadas en “pretextos falsos” que las propias autoridades estadounidenses reconocen inconscientemente al no poder responder a preguntas de periodistas, todo se trata de una «mentira desvergonzada» destinada a intensificar el sufrimiento del pueblo cubano mediante el recrudecimiento del bloqueo.
Medidas que buscan castigar a la nación y sus habitantes en general, no solo revolucionarios por defender su independencia y soberanía, hoy más que nunca las organizaciones de amistad y solidaridad tienen que denunciar esta acción “cruel e inhumana” por parte del gobierno estadounidense.
Algo que acompaña a esta amenaza del gobierno de Estados Unidos es la resolución de imponer aranceles a aquellos países que, en ejercicio de su derecho soberano, suministran petróleo a Cuba.
Pero no todos los gobiernos están atemorizados con estas amenazas y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció este domingo que su gobierno enviará ayuda humanitaria a Cuba esta semana, compuesta por alimentos y enseres básicos, mientras se buscan «todas las vías diplomáticas» para resolver el envío de petróleo a la isla, afectada por las sanciones de Estados Unidos tras el decreto firmado por el presidente estadounidense Donald Trump.
Recordar que Trump ha declarado que inició conversaciones con altos cargos del gobierno cubano y que el acuerdo está cerca, ¿ Qué Acuerdo? Cuba al contrario que Venezuela,no tiene recursos en Hidrocarburos, ni oro, ni litio, ni tierras raras, entonces ¿que busca el imperio? pues simplemente, si miramos la historia o hemerotecas, “un desarrollo inmobiliario con cesión de terrenos, con alquiler permanente al estilo de la base de Guantánamo”. Ya lo hizo en Gaza con el apoyo al genocidio de Israel y posterior acuerdo donde el final simplemente es hacer un Resort Turístico con campos de Golf y un desarrollo inmobiliario impresionante.
Trump ha mostrado siempre un interés histórico en el mercado cubano, registrando su marca en 2008 para explorar negocios potenciales en la isla. Las áreas de inversión contempladas siempre se centraron en el sector hotelero, la construcción de campos de golf, casinos y otros desarrollos inmobiliarios, aprovechando su experiencia en el sector turístico y de bienes raíces.
Trump al más puro estilo de la mafia estadounidense, en la isla que en esos tiempos era liderada por Meyer Lansky y Santo Trafficante Jr., y que convirtió a Cuba, especialmente a La Habana durante los años 50, en un centro de operaciones ilícitas clave. Sus principales negocios incluyeron casinos y juegos de azar, tráfico de cocaína y heroína, prostitución, lavado de dinero y la gestión de hoteles de lujo, bajo el régimen de Fulgencio Batista, todo un síntoma los objetivos de Trump y sus tácticas mafiosas en la Isla o su exposición manifiesta como corsario del.mar Caribe en sus ribos de barco de Petróleo a e Venezuela.
Continuemos con Trump donde desde el 2008 este interés comercial y de buitre carroñero de diversas zonas de Cuba, necesitaba un afianzamiento con visión legal y era era registrada bajo la marca de la organización Trump , decisiones comerciales que abarcaban no solo el sector hotelero y desarrollos inmobiliarios, sino otros como casinos y golf, buscando también explotar el sector del entretenimiento.
El registro de la marca «Trump» en Cuba también buscaba proteger sus intereses comerciales en la isla. Cabe destacar que, a pesar de las restricciones del embargo estadounidense, la marca TRUMP continuó explorando negocios en Cuba. Aunque las regulaciones actuales de embargo y la política exterior americana siempre limitan las inversiones directas, resaltar que la intención histórica de la organización Trump ha sido la diversificación de sus actividades turísticas y de entretenimiento en el país y para ello necesita un acuerdo y levantar sus embargos de su propio país.
Pese a que en 1999, durante un evento de la Fundación Nacional Cubanoamericana en Miami, Donald Trump dijo que rechazaría invertir en bienes raíces en Cuba hasta que el país estuviera libre del régimen castrista, años después cambió de opinión y tuvo la intención de hacer negocios en la isla caribeña, al solicitar el registro de su marca comercial, mintiendo sobre sus verdaderos intereses.
Según la base de datos de la Oficina Cubana de la Propiedad Industrial, el 29 de octubre de 2008 se presentó una solicitud de registro a nombre de Donald J. Trump con la dirección de la Organización Trump en Nueva York. Dentro del apartado de clasificación de servicios, el registro incluyó bienes raíces, servicios hoteleros, casinos, restaurantes y decenas más. Una búsqueda en la base de datos de la Oficina de Propiedad Industrial de Cuba muestra que Donald Trump contrató a una abogada cubana para presentar la solicitud en octubre de 2008.
El 3 de marzo de 2010 se aprobó la solicitud, y el registro expiraba en 2018, hasta la fecha de enero del 2026 no hay registro de que Trump haya realizado alguna inversión en la isla.
Las restricciones de Trump a Cuba envían solo un mensaje, “ Ceder a una negociación” para que yo pueda desarrollar mi proyecto ganar dólares, ante un posible modelo de cesión de terrenos para explotación comercial, hotelera y de Golf o por el contrario “estrangular a la isla económicamente y un cerco medieval para matarla de hambre”
Desde que Trump es presidente de EE.UU. su gobierno ha intensificado las sanciones contra Cuba prohibiendoles a los estadounidenses que visitaran la isla mediante grupos de turismo organizados, viajes educativos, culturales, o prohibiendoles que los cruceros estadounidenses desembarcaran en el país, además de evitar compras o alojarse en hoteles o a los estadounidenses que viajan a la isla.
Durante la campaña electoral Trump hizo promesas en Miami iguales a las del evento de la Fundación Nacional Cubanoamericana 1999, “no haré negocios en Cuba hasta que la isla fuera «libre».
Pero ahora parece que ya ha tomado medidas para abrir negocios en la isla y llevar una explotación de recursos turísticos, con la formación de una fundación que regule esos beneficios financieros sin pasar por el gobierno cubano , un modelo similar al proyecto venezolano donde el decide que hacer con los dólares que tiene que pagar por el petróleo que retira.

Un modelo de arrendamiento de territorio similar a la Base Naval de la Bahía de Guantánamo, ubicada en el sureste de Cuba, un territorio arrendado perpetuamente por Estados Unidos desde 1903, funcionando como un enclave militar estadounidense el cual solo puede finalizar si ambos países lo acuerdan o si EE. UU. abandona la zona.
Y por el que Estados Unidos paga anualmente a Cuba la suma simbólica de aproximadamente $4,085 dólares por el arrendamiento de la Base Naval de la Bahía de Guantánamo, (originalmente eran $2,000 en oro, ajustados a $4,085 dólares estadounidenses del Tesoro), cifra establecida tras un ajuste en 1934 del acuerdo original de 1903. Sin embargo, el gobierno cubano no ha cobrado estos cheques desde la Revolución de 1959.
La marca «Trump» planea sus inversiones en hoteles, casinos y campos de golf, buscando activamente negocios en la isla, por eso necesita esta negociación y el de cese de hostilidades o embargo para tener sus manos libre, necesaria para no incumplir con las leyes de EEUU, como objetivos principales iniciales estaban La Habana o el ya desarrolló turístico de Varadero, aunque sin descartar la cesión mediante el modelo de Guantánamo de una Franja de territorio, con el añadido de la cesión de Guantánamo no como arrendamiento si no como propiedad a EEUU.
¿Y quien dice que esto no es así? historia comercial, recursos, horas y tiempo invertidos para un vendedor sádico como Trump son prioritarias en sus beneficios personales y los pactos o diálogos solo serán entendidos como un gran acuerdo inmobiliario por un desarrollador corrompido y sin escrúpulos como Donald Trump, que además es presidente de una nación imperialista como Estado Unidos.