Patricio A. BRODSKY.
Sabemos que la judeofobia es la forma de racismo más antigua y perdurable, cada sociedad a lo largo de la historia, especialmente a partir del surgimiento de los nacionalismos racistas europeos del siglo XIX los cuales darán el contexto de surgimiento y coincidirán ideológica y programáticamente con el sionismo.
A principios del siglo XX, específicamente en 1903, se publica por primera vez, elaborado por la Ojrana (la Policía Secreta del Zar de Rusia) y firmado por Sergei Nilus, un conspiranoico “libelo de sangre” antisemita(1) llamado “Los Protocolos de los Sabios de Sion” (en algunas ediciones publicado bajo el título de “Los Protocolos de los Ancianos de Sion”) donde se “denuncia” un supuesto plan judío para la dominación mundial pergeñado por el “Kahal” (el supuesto Consejo Judío Mundial) a partir del “descubrimiento” de unas actas “secretas” de una reunión de este consejo (recordemos que el Primer Congreso Sionista sesionó en Basilea, Suiza en 1897, el Segundo Congreso también sesionó en Basilea en 1898, el Tercero lo hizo en 1899 también en Basilea, el Cuarto se realizó en 1900 y sesionó en Londres, en 1901, el Quinto Congreso en 1901 vuelve a realizarse en Basilea, mientras que el Sexto Congreso, realizado en 1903 también realizado en Basilea, es de crucial importancia porque allí se define taxativa y definidamente que el objetivo central y único del movimiento sionista será “el retorno” a la “tierra prometida” y la colonización de Palestina con el objetivo de construir allí una nación judía.(2)
Viniendo a Argentina, nuestro país tiene una larga tradición de antisemitismo, tan temprano como en Enero de 1919, en el contexto de la represión desatada contra una huelga general declarada por la Federación Obrera Regional Argentina, en la conocida como “Semana Trágica de 1919”, se organizó el primer pogromo fuera de Europa. En efecto, bandas armadas parapoliciales organizadas en la “Liga Patriótica” asaltaron residencias y comercios de propiedad de ciudadanos de origen judío en Buenos Aires y Rosario principalmente.

(1) Si bien el concepto de antisemitismo hoy está en disputa, no lo estuvo durante todo el siglo XX. Como todo concepto, tiene una historia y su significado original nace en un contexto y con una intencionalidad que es indispensable aclarar: Este concepto es construido en Europa en el contexto de desarrollo de los nacionalismos racistas del siglo XIX, específicamente nace en Alemania de la pluma de Wilhem Marr en la década de 1870, su contenido específico fue pensado para, por un lado, expresar la repulsión y el rechazo que el propio autor sentía hacia los judíos y por otro lado construir a los judíos europeos como una alteridad que no pertenecía a Europa y que debía ser erradicada de allí (en eso coinciden con el programa del movimiento sionista que plantea el desarraigo de los judíos y su migración fuera de Europa –a Palestina- durante gran parte del siglo XIX y XX los judíos aquejados por las persecusiones y las crisis migraron pero sólo el 3% lo hacía hacia Palestina, la mayoría elegía otros destinos como EEUU, Europa Occidental o Sudamérica.La disputa, política, contra la definición original de ese concepto en un contexto en el cual han cambiado las coordenadas, por un lado ayuda a esconder el carácter racista de los nacionalismos europeos –y su coincidencia con el proyecto sionista- pero por otro disputa al sionismo una poderosa arma política de amedrentamiento a sus críticos –el sionismo “acusa” de “antisemita” a quienes denuncian los crímenes que, en nombre del pueblo judío, están perpetrando los sionistas en Palestina-.
(2) El movimiento sionista concebirá la pertenencia nacional en los mismos términos de los nacionalismos raciales europeos del siglo XIX, asumirá un formato en donde la pertenencia a la nación se concibe en términos “raciales” (pertenencia de sangre, comunidad de parentesco, etc.), mientras que el corazón ideológico se asume como eurocéntrico, colonialista, supremacista, occidentalista, etc.
Este desarrollo continuó luego, en el contexto de la crisis de 1930 con la aparición de dos novelas: “El Oro” y “El Kahal” escritas por Gustavo Martínez Zuviría (3) bajo el seudónimo de Hugo Wast) donde el autor intenta culpabilizar a los judíos por las crisis económicas de 1890 y 1930.
No me voy a detener en los muchos ejemplos de antisemitismo en nuestra Patria (Revista Clarinada, Alianza Libertadora Nacionalista, Tacuara, etc.) ni en los muchos ataques contra sinagogas (al frente de la Sinagoga de la Calle Libertad aún pueden observarse rastros de la bomba de alquitrán que alguna vez explotó en su frente), recordar también el descubrimiento de Daniel Lvovich de un artículo en el periódico Mundo Israelita que detalla un pogromo el 17 de octubre de 1945.
Si voy a detenerme particularmente en la “adaptación” de “Los Protocolos de los Sabios de Sión” a nuestra geografía y que asume el nombre particular de “Plan Andinia” el cual fue pergeñado por un nazi argentino llamado Walter Beveraggi Allende, único ciudadano argentino al que por una ley del Congreso en 1951 se le quitó la ciudadanía argentina estando exiliado en EEUU por pedirle al gobierno estadounidense la intervención militar en Argentina –como lo hace hoy con relación a Venezuela la fascista y ganadora del “premio nobel de la paz”(4) María Corina Machado.
El “Plan Andina” al igual que “Los Protocolos de los Sabios de Sión” pretenden ser las actas de una supuesta reunión de judíos, en el caso argentino de una supuesta reunión en 1969 entre un rabino estadounidense de apellido Gordon y dirigentes de la colectividad judía con el supuesto objetivo de fundar un estado judío en la Patagonia Austral Argentino-Chilena.

Si uno conoce en profundidad el programa sionista se dará cuenta que esta fantasía conspiranoica no tiene pies ni cabeza, sin embargo se asienta en prejuicios y, por lo tanto, se “desconecta” y es refractario tanto a la evidencia empírica como a la razón.
El programa del sionismo es la migración de todos los judíos del mundo para la colonización total de Palestina, plan que se opone por completo a la colonización de cualquier otro lugar del mundo –sobre todo teniendo en cuenta que la población total de judíos del mundo es de poco menos de 15 millones de personas de los cuales 7 millones viven en Israel y 7 millones en EEUU)
(3) Gustavo Martinez Zuviría fue director de la Bilioteca Nacional la cual tuvo una sala que llevó su nombre durante décadas.
(4) Lo pongo en minúsculas adrede debido a lo devaluado que es ese premio en el cual se premia a los imperialismos y sus lacayos (salvo honrosas –y escasas- excepciones como Adolfo Pérez Esquivel o Rigoberta Menchú)
La colectividad judía en Argentina para 1960 era de aproximadamente 350.000 personas(el 1,5% de la población), hoy los judíos en Argentina son alrededor de 185.000 (el 0,38% de la población).
Con motivo de la depredación capitalista, que desde hace décadas incendia tierras fiscales protegidas, por todo el país, sobre todo bosques y montes nativos, con el objetivo de desforestarlos y forzar su venta se ha desatado nuevamente la conspiranoide teoría acerca de la supuesta codicia (judía-israelita-sionista-israelí el adjetivo no importa el fundamento –y la forma- del mito es idéntico) sobre las tierras patagónicas para allí, supuestamente, construir un segundo estado de Israel.
Como todo mito, este se fundamenta en “evidencia empírica” pero tamizada por los prejuicios, a saber:
A) El Plan Andinia tiene su anclaje en el libro de Theodor Herzl “Der Judeenstadt” (el Estado Judío): En efecto, Herzl en su libro (publicado en 1896), en un contexto en Europa Oriental signado por pogromos y en Europa Occidental por L’Affaire Dreyfuss (el Caso Dreyfuss) en un corto pasaje escribe lo siguiente:
» ¿Cuál elegir: Palestina o Argentina? La Society tomará lo que se le dé y hacia lo que se incline la opinión general del pueblo judío. La Society reglamentará ambas cosas. La Argentina es, por naturaleza, uno de los países más ricos de la tierra, de superficieinmensa, población escasa y clima moderado.
La República Argentina tendría el mayor interés en cedernos una parte de su territorio. La actual infiltración de los judíos los ha disgustado, naturalmente; habría que explicar a la Argentina la diferencia radical de lanueva emigración judía.
Palestina es nuestra inolvidable patria histórica. Su solo nombre sería, para nuestro pueblo, un llamado poderosamente conmovedor.
Si S.M. el Sultán nos diera Palestina, podríamos comprometernos a regularizar las finanzas de Turquía. Para Europa formaríamos allí un baluarte contra el Asia; estaríamos al servicio de los puestos de avanzada de la cultura contra la barbarie.
En tanto que Estado neutral, mantendríamos relación con toda Europa, que tendría que garantizar nuestra existencia. Respecto a los Santos Lugares de la cristiandad, se podría encontrar una forma de autonomía, aislarlos del territorio, de acuerdo al derecho internacional. Formaríamos la guardia de honor alrededor de los Santos Lugares, asegurando con nuestra existencia el cumplimiento de este deber.
Esta guardia de honor sería el gran símbolo para la solución del problema judío, después dedieciocho siglos, llenos de sufrimiento para nosotros.(5)»
(5) HERZL, Theodor (1896/2004 ): El Estado Judío. Ciudad de Buenos Aires: Organización Sionista Argentina – Departamento de Hagshamá y Departamento de Actividades Sionistas de la Organización Sionista Mundial. Auspicia Fundación Alianza Cultural Hebrea. Págs.45/6
Si bien en ese entonces el sionismo, aclaremos que era marginal respecto al mundo judío, se planteaba como “solución al antisemitismo” la salida de los judíos de Europa (coincidiendo en este punto con sus perseguidores: los antisemitas querían expulsar a los judíos, los sionistas querían irse), lo cierto es que, por lo menos hasta concluida la Nakba, la inmensa mayoría de los judíos no migraban a Palestina ni a Argentina sino a Estados Unidos, de hecho hoy casi la mitad de la población mundial de judíos (la misma proporción que en Israel) vive en EEUU (sin que nadie plantee el delirio paranoico que pretenden hacer un estado allí )aunque desde fuera se habla de un “Lobby Judío” sin considerar el poder que allí tienen los WASP neoconservadores que son el principal sostén político de Israel y el sionismo.
Lo cierto es que durante los primeros seis congresos del Movimiento Sionista (1897,1898, 1899, 1900, 1901 y 1903) se debatió en profundidad donde se construiría el futuro estado judío; finalmente en el 6° Congreso, realizado en 1903, se tomó la decisión de hacerlo exclusivamente en Palestina (decisión no revocada hasta el día de hoy).
B) Tanto en Israel como en Argentina –no en la Patagonia sino, fundamentalmente en la Mesopotamia y parte de la Pampa Húmeda- durante las primeras décadas del siglo XX, el Movimiento Sionista a través de uno de sus organismos, la Jewish Colonization Association compró tierras a propietarios terratenientes en ambos territorios con el objetivo de crear colonias agrícolas a dónde migrasen los judíos perseguidos en Europa (especialmente los que vivían bajo el dominio del Imperio Ruso que sufrían pogromos permanentes).
Sólo que el comportamiento en uno y otro lugar fue radicalmente diferente: mientras en Palestina las tierras adquiridas eran desalojadas expulsando a sus habitantes originarios, los fellahin (campesinos) en Argentina las colonias se integraban a la población (tal y como ocurría con otros colonos europeos en estas tierras).
La diferencia en esta manera de colonizar era clara: mientras en Argentina los judíos se integraban a la nación en Palestina está claro que el objetivo era la futura creación de un estado “étnicamente puro” –más allá de los discursos la práctica desde, al menos, desde el 6° Congreso Sionista realizado en 1903 en Basila, Suiza; donde se tomó la decisión definitiva de elegir Palestina, la “patria ancestral” como territorio donde fundar el futuro “estado judío” (actual Israel) la colonización asumió esta forma de segregación de la población nativa mediante la expulsión (tendencia que se amplió y profundizó desde la creación de Israel y la Nakba).
C) Israel y su representatividad: Al [auto]definirse como estado de todos los judíos del mundo se arroga una representación que, en los hechos no es tal pero, a la vez, los crímenes que perpetran involucran aun a aquellos judíos sobre los que no tienen representatividad alguna (pues los perpetran en su nombre).
Israel, como todo estado, debe ser considerado como la institución administrativo-política colectiva de sus ciudadanos. Esta confusión (estimulada adrede por acción de los sionistas termina por asimilar sionismo y judaísmo pudiendo fundamentar acciones antijudías en nombre del repudio a acciones criminales perpetradas por el estado de Israel).
D) Presencia de mochileros israelíes en la Patagonia: El Servicio Militar Obligatorio en Israel es de tres años para los varones y dos años para las mujeres, durante ese período tienen una asignación económica que se les entrega toda junta al acabar su conscripción.
Durante toda su vida los israelíes viven en un constante delirio paranoico –la fantasía que “todo el mundo” los odia y que deben “defenderse” de la “amenaza existencial” de los “enemigos” que los rodean y quieren “exterminarlos” –los “árabes en general y los palestinos en particular- con ese dinero, ese delirio a cuestas y con el síndrome postraumático de, en muchos casos, haber perpetrado crímenes brutales, salen por el mundo a pasear durante dos, tres y hasta cuatro años; es así como pueden verse mochileros israelíes por todo el mundo (Centroamérica y el Norte de Sudamérica, el Sudeste Asiático, África y particularmente nuestra Patagonia, tanto del lado de Chile como del lado de Argentina).
Estos jóvenes –todos menores de 25 años- tienen la soberbia de pertenecer a un estado Supremacista y haber integrado un Ejército Colonialista de Ocupación (para el cual durante toda su vida fueron educados en el supremacismo racista-, es por ello que en muchas ocasiones, como se vivió en reiteradas oportunidades ) como los motines de hinchas del Macabi Tel-Aviv en Amsterdam en 2024 o hace unos días en la Feria del Bolsón (donde agredieron a una artesana por exhibir una bandera Palestina) tienen comportamientos violentos –adicionalmente cuando se los enfrenta, como ocurrió en ambas oportunidades, se victimizan y denuncian “antisemitismo” cuando, en realidad es una reacción a su propia violencia (exactamente lo aprendido con las acciones de su estado que ejerce la violencia cotidianamente pero se victimiza cuando sus victimas reaccionan).
Incluso hay denuncias irracionales, malintencionadas y racistas cuando se acusa a estos jóvenes de estar “haciendo inteligencia” y “dibujando mapas topográficos” cuando se sabe, que ya desde hace décadas la “inteligencia” y los “mapas topográficos” ya no se realizan sobre territorio sino mediante modernas tecnologías en las que Israel no solo es especialista, sino desarrollador exportador (recordar el sistema Pegasus de vigilancia online que Bullrich, cuando era ministra de Macri quiso importar (o las denuncias contra Israel de espionaje sobre funcionarios de varios gobiernos).
Ahora, en el contexto de los incendios en Argentina, incendios agravados por una serie de factores concurrentes:
1.-Abandono del Estado por parte de un gobierno al cual poco le importa su pueblo, que niega el cambio climático y que pretende hacer negocio con lo públicob)
2.- La existencia de un bien valioso –y escaso- como es la tierra protegida de las áreasboscosas, ricas en recursos naturales que son devastadas adrede por pura especulación y avidez capitalista –Marx decía que el capitalismo destruye sus dos fuentes de riqueza: el hombre y la naturaleza-c) .
3.-La prolongada sequia y altas temperaturas producto del cambio climático5) La prolongada y permanente entrega de recursos naturales y de tierras a manos de grandes corporaciones multinacionales, acción real que no es denunciada por los conspiranoicos. Más aun, la existencia de estas teorías conspirativas actúa de perfecta
E) La prolongada y permanente entrega de recursos naturales y de tierras a manos de
grandes corporaciones multinacionales, acción real que no es denunciada por los
conspiranoicos. Más aun, la existencia de estas teorías conspirativas actúa de perfecta cobertura para ocultar que el problema no son ni los mochileros israelíes, ni el estado de Israel y mucho menos “los judíos”.

El problema es la concentración de la tierra, la mercantilización de los recursos naturales y la depredación de las grandes capitales multinacionales los cuales (con la interesada complicidad de los políticos burgueses a los cuales “soborna” para que le saquen leyes “llave en mano”), el problema no es una conspiración para “establecer un segundo estado de Israel” en tierras patagónicas, el problema, como la enorme mayoría de los problemas “naturales” contemporáneos que nos aquejan (calentamiento global, hambrunas, sequias, inundaciones, incendios forestales, pandemias, etc.) tienen un solo nombre: Modo de Producción Capitalista y un solo responsable: la Gran Burguesía y sus cómplices y lacayos.

Brodsky es autor de tres libros sobre el conflicto en Oriente Medio, uno sobre la judeofobia contemporánea y otro sobre el Holocausto.
Disertante en más de 200 conferencias, es autor de más de 100 artículos publicados en diversos medios y colaborador de La Voz y La Opinión, Aurora Israel, Generación J y Nuestra Memoria (publicación del Museo del Holocausto de Buenos Aires), Diario Tiempo Argentino, Revista La Barraca, Página Popular (Facepopular), Revista Diáspora Progresista TU VOZ , entre otros medios.
Especialista en estudio de los genocidios —particularmente de la Shoah—, en estudio de la judeofobia, estudio de la discriminación, estudio del conflicto árabe-israelí, entre otras temáticas.