¿El fin de un sistema político? ¿La ciudadanía da la espalda a la clase política en todo el mundo?

Por Francisco López.

El mundo, en general, tiene problemas y busca soluciones y esto no es algo puntual es algo que reactiva el famoso dicho “Los partidos políticos son todos iguales” “ellos se llenan los bolsillos y viven de espaldas a los problemas” etc… Esto no es un cambio de pensamiento clásico, estamos viendo una revolución sin precedentes que no se había vivido antes alrededor del mundo por distintos que hoy multiplican estos pensamientos ya que tenemos, tecnología, redes sociales, aumento de la necesidad de una clase media baja , de que su voz se escuche.

Lo que estamos viendo en muchos países no son protestas aisladas, no es una moda pasajera, es algo mucho más profundo, es una crisis global de legitimidad que también afecta a Estados Unidos, basta mirar Minnesota, Oregon, erc… donde la cantidad de gente también de moviliza en contra de TRUMP y su sistema político o de gobierno que les impacta directamente en Estados Unidos, y no solo en este país , en muchos países la ciudadanía ha dejado de creer que las instituciones que le representan, auspiciadas por redes sociales fomentadas por organismos o instituciones antidemocráticas.

¿Cuál es el inicio de todo este desorden? Varios factores, esta crisis de global de legitimidad, el inicio de que la gente piensa que las instituciones, no les representan, vienen por un entorno elitista, de élites globales, donde el ciudadano dice, “pero yo a quien he votado que le tengo que recordar continuamente mis necesidades y lo que tienen que hacer y que yo soy yo el ciudadano, que le vote o yo necesito esto o lo otro, etc… “ ¿por qué?.

Las élites globalistas, lo que el mundo está ahora viendo con esas protestas de EEUU un pais en democracia, es que hay una crisis global de legitimidad, ya que el ciudadano entiende que se le quiere dominar en pensamiento y ocultar sus derechos, que le ordenen, de ver que los ricos, se hagan más ricos, de que no haya un normal ascenso social , con derechos tan elementales como la vivienda, sanidad o educación, recogida en la mayoría de las constituciones de los países en falsas democracia , donde psicópatas como Milei o Trump continúan intentando gestionarnos nuestra cabeza ideológicamente en las series de televisión o redes sociales, esto por aquí, lo otro por allá sin aportar nada a la mayoría.

Los ciudadanos ya ven en un mundo global, que las instituciones ya no le representan, y esto no es solo IRÁN , no es solo lo que podemos pensar de CHINA, o de RUSIA, es el mundo entero, desde la Europa temerosa hasta los Estados Unidos.

Esta ausencia de la clase política o gobernante es el caldo de cultivo de una explosión sin precedentes de rechazo social o de una abstención galopante a la hora de votar , no son protestas clásicas, no nacen de partidos políticos, no las convocan los Parlamentos, no tienen líderes claros, son líderes que surgen desde abajo, desde la calle, de forma espontánea, se repiten los mismos patrones en países distintos, el problema no es local, estamos viviendo un problema estructural, quién dice que después de Irán, EEUU, no es Corea del Norte, no es Marruecos, o no es Europa, con lo de Mercosur, donde la gente ya no aguanta más la intervención de las elites, dominantes .

La clave fundamental es la ruptura de la confianza, el mensaje que se repiten todas partes es sencillísimo, “no me representan, quién está gobernando, la clase política que se vayan , que gobiernen unos o los otros, todos van a lo mismo, los políticos viven en otra realidad, estoy igual “ que se diga en España, Estados Unidos, Irán, que en Marruecos, Francia, Alemania o en Argentina, da lo mismo, la percepción general es que en Estados Unidos u otros países viven en otra realidad de regímenes autocráticos, las decisiones de los políticos ya no mejoran su día a día.

Votar ya no garantiza cambios reales, un ejemplo claro Europa, votas al PP y gobierna con el PSOE, europeo, votas al PP europeo y gobierna con el Partido de los socialistas europeos, pero entonces piensas “ son lo mismo, no es que yo he votado para cambiarlas cosas”, es imposible, la clase política en europa lo concina y se lo comen gestionan juntas , son un bloque de lo mismo, lo mismo y la ciudadanía se pregunta cómo frenarlo es desconexión total que se da en todo el mundo.

Politicos y politicas corruptas, tecnología que les permite el control y la economía mientras aguante y le vaya favoreciendo miran hacia otro lado.

Lo que hemos visto en Venezuela además de la intervención militar es un saqueo económico por parte de EEUU , el petróleo como elemento fundamental de provecho norteamericano con la excusa de levantar el país Venezuela y así dejan de quejarse con la ayuda fructífera del imperio casi siempre hay un mismo punto de ruptura, el más poderoso controla al más débil, sin excusas de democracia o contra revolución ya somos importa el petrodólar como objetivo económico aunque su democracia se convierta en una semidictadura de régimen político unipersonal.

El coste de la vida sube, los salarios no alcanzan, la sensación de injusticia aumenta, aunque la economía crezca la gente vive peor y cuando el bolsillo aprieta se acabó, nada mantiene la paz , la abstención llega al 40% , los salvapatrias de turno obtienen el poder ante el desencanto por la democracia, la economía tiende a endeudarse para mantener el sistema de vida de unos pocos ricos en detrimentos de la clase media , pagar, mantener el sistema y los cauces de la corrupción .

El mudo mira a una crisis del sistema, la gente no cuestiona a un gobierno, cuestiona cómo gobiernan todos, quién decide las élites y para quién funciona las democracias actuales, quiénes son los que se forran por el camino, no se equivoquen, no es un problema de estabilidad política, es un problema de que el mundo ahora mismo está en un explosión de descontento de búsqueda de objetivos desde las tiempos de las entreguerras, de la primera y la segunda guerra mundial, el contexto clave es en empobrecimiento silencioso, una miseria extrema, la calidad de vida año tras año baja.

Las instituciones funcionan con reglas del siglo XX, para problemas del siglo XXI, es el efecto contagio, las redes sociales hacen que una protesta legitime otra en otro país y es fatiga acumulada, años de promesas incumplidas que generan una sensación de “basta ya” y cómo el elemento fundamental es que no estamos viendo un problema de orden público, estamos viendo una crisis de legitimidad y cuando la gente deja de creer en las instituciones, las reglas siguen existiendo, pero ya no son suficientes.

La gente lleva carteles y banderas durante una manifestación en apoyo a los palestinos organizada por Palestinarekin Elkartasuna (Solidaridad con Palestina ), en Bilbao, España, el 5 de octubre de 2024. © Reuters – Vincent West

Es el contexto de fondo de lo que estamos viendo, una situación en la que occidente y Estados Unidos en particular cree que tiene todo controlado, pero se equivoca en el diagnóstico, lo que tiene es controlado el miedo hacia otros, pero no el miedo a que pueda perder todo y ya no sea nada, miedo a una revolución mundial, contra todo el sistema.

Donald Trump, que en trup social, ponía una imagen indicando que “el estaba actuando ya como presidente Venezuela desde enero de 2026”, estas cosas es el caldo de cultivo de algo que no terminamos de saber a dónde nos va a llevar, pero que está generando la percepción de un colapso emergiendo alrededor de todo el panorama internacional.

Hay que escuchar a la ciudadanía, darles voz y respetarla y acompañar la legalidad internacional, porque si no llegan los acuerdos tal vez sea demasiado tarde y nos condenemos a las llamas del infierno.

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